Las proyecciones a la baja que hicieron sobre la inflación anual algunos analistas económicos a comienzos del 2025 se cumplieron, aunque solo haya sido en una muy leve proporción. El 2024 fue del 5,20% y el 2025 cerró con 5,10%. La noticia no es tan halagüeña porque Colombia viene caminando de una manera excesivamente lenta hacia un nivel de inflación más bajo frente al que se había visto en años atrás. Se debe, en gran parte, a que los precios de bienes y servicios se mantuvieron elevados.
Hay que agregar el incremento del 23% al salario mínimo decretado por el Gobierno nacional y que junto a la inflación encarecerán los precios. Se estima que un 60% de la canasta familiar está indexada a estos dos aspectos. Lo que corresponde al IPC son alimentos, arrendamientos, servicios públicos, educación, peajes, seguros, multas de tránsito, hotelería, entre otros que suben automáticamente en un 5,10% al conocer el reporte del DANE. Y aunque la desaceleración anual radica esencialmente en una moderación en la canasta de alimentos, no se notó a la hora de adquirir los productos en el mercado.
La inflación se vio presionada principalmente por los rubros de hotelería y servicios públicos (agua, electricidad y gas) que fue el que más aportó al total del 2025, por ello es que se ve tan nocivo para la canasta familiar que el Gobierno Petro esté anunciando decretar incrementos en las tarifas del servicio de energía eléctrica en todo el país para tratar de conjurar la crisis económica de algunas empresas en el Caribe. Las alzas afectan el bolsillo de todos, sin discriminar, pero evidentemente las sentirán de manera más fuerte las familias de estratos socioeconómicos medios y bajos, que tendrán que buscar alguna manera para satisfacer sus necesidades básicas o cambiar hábitos de consumo.
Hay que estar vigilantes para que no haya alzas por encima de la inflación causada, y se dé una especulación de precios. En caso de detectarlo o de ser víctima hay que denunciar con las autoridades. Del lado de los industriales y comerciantes en general deben aplicar aumentos con moderación si su objetivo es mantener la capacidad adquisitiva y los niveles de ventas; aunque desde ya se torna un panorama complejo al tener que responder, también de alguna manera, con el 23% de alza del mínimo para pagar sus nóminas y eso lleva a considerar que muy seguramente habrá una tendencia alcista. Para mantener el empleo tendrán que subir precios.
Se convierte en una situación todavía más difícil para todos el hecho de que la esperada reactivación económica no se haya dado en el 2025. Si hubiese ocurrido, hoy no serían tantos los riesgos de tener un nuevo año enfrentado a fuertes retos fiscales y en medio de señales de alarma económica. El Banco de la República calculaba una inflación del 3% y no haber llegado a este porcentaje lo que hará es darle más fuerza a la inflación que en el 2026 seguirá creciendo, según esta entidad podría ser por encima del 6% que es un riesgo macroeconómico en un delicado ambiente de incertidumbre fiscal y política en Colombia.