Fecha Publicación - Hora

“Los estadounidenses merecen reportajes en profundidad y actualizaciones regulares sobre la salud de los líderes que eligen”. Esa fue la respuesta del New York Times a Donald Trump, ante sus críticas a un reportaje del periódico más importante del mundo sobre la pérdida de energía y cómo la Presidencia le está pasando cuenta de cobro a la salud de quien rige los destinos de la mayor potencia económica y militar del mundo, con 79 años. Entre las respuestas del periódico a los ataques de Trump, que llegó a hablar de traición por el informe, explicó que cuando el Times hizo este tipo de trabajos de los antecesores del actual mandatario, incluido uno muy sonado sobre Joe Biden, el entonces candidato lo celebraba. Por eso se preguntan por qué deberían actuar distinto ahora.
La salud de los mandatarios y de los candidatos a gobernar siempre ha sido una cuestión polémica en los medios de comunicación. Hasta dónde se debe conocer la historia clínica de un personaje público, la respuesta no puede ser absoluta, porque es evidente que esta información corresponde a la intimidad de una persona. Sin embargo, los ciudadanos tienen derecho a saber cuál es la salud de quienes van a tomar decisiones que afectan la economía o la seguridad de todo un país, una región o una ciudad, por lo que todo candidato debería transparentar su historia clínica.
Este es un debate que vuelve en cada campaña electoral y sería sano que los candidatos se encarguen de contar cómo va su salud, pues un voto informado también debería servir para decidir si se apoya a alguien que podría no terminar el mandato o que sufre padecimientos que podrían agravarse con el estrés natural que produce regir los destinos de una nación. Además, quien busca el voto popular para alcanzar una función pública cede su intimidad y es su deber entender que los ciudadanos quieran saber sobre situaciones de su vida personal, que no interesan si se tratara de otro tipo de ciudadanos.
En Colombia, cuando estamos en plena campaña presidencial, los candidatos deberían tomar atenta nota y dentro de las exigencias que se les hacen de transparentar sus gastos, sus afinidades, sus estudios, sus posibles conflictos de interés, incluyan una declaración sobre su salud. Una persona que dependa del consumo regular de estupefacientes o que puede entrar en crisis en momentos de estrés o que tiene antecedentes de enfermedades graves de las que no ha vuelto a informar al público, son temas que deberían tomarse en cuenta para que los electores decidan si le dan su voto de confianza o no.

Si los candidatos no hacen esta tarea, pues los buenos medios de comunicación lo harán. Como lo hizo el NYT: “con base en entrevistas con personas cercanas al presidente y con expertos médicos”, como explicó que realizó el trabajo sobre Trump. En Colombia, este tema se ha ventilado con el actual presidente, Gustavo Petro; con Juan Manuel Santos, con Antanas Mockus y hasta con Rodolfo Hernández. Al final, no importa de quién se trate, sino de que aspiran a gobernar un país, razón suficiente para que lleguen en condiciones de salud aptas para cumplir su cometido y que los ciudadanos lo sepan.