¿Quién no va a querer que le dejen de cobrar por un peaje? Es obvia la pregunta. Pero cuando una persona entra en el detalle de por qué es que se hace necesario que existan, las posturas cambian. Es clara además la petición generalizada de dirigentes, líderes y gremios de los tres departamentos del Eje Cafetero, que ven en la concesión la manera de seguir disponiendo de unas buenas vías.
El exrector de la Universidad Nacional Moisés Wasserman le respondió por X al presidente, Gustavo Petro, porque escribió lo siguiente: “Ya no hay peaje en esta carretera”, refiriéndose a la eliminación de una caseta en un lugar de Colombia. A lo que Wasserman le agregó: “y dentro de un año no habrá carretera en este peaje”. Esta es una realidad de a puño, no un mensaje reaccionario. El modelo de vías concesionadas que se administran a través de peajes es, hasta ahora, el más exitoso en Colombia para tener vías en buen estado y servicios conexos para sus usuarios, y pruebas hay muchas.
A contrario sensu es lo que también se ha visto en el país cuando se eliminan los peajes, que es a lo que Wasserman se refiere. Los trayectos viales quedan sin dolientes y empieza el deterioro, porque finalmente nadie se hace cargo de ellos ni se invierte en el mantenimiento, como se debería y como casi siempre lo hacen los concesionarios, al menos en el mantenimiento, aunque existan legalmente responsabilidades municipales, departamentales y nacionales sobre todos los corredores viales. ¿Cuántas vías en Colombia llevan años deteriorándose cada vez más, sin que la Agencia Nacional de Infraestructura o el Instituto Nacional de Vías se pongan al frente, o las secretarías de Infraestructura de departamentos y de municipios?
Este es el gran temor por el anuncio que hizo el presidente de eliminar siete peajes en la Costa Atlántica ante la terminación anticipada del contrato de concesión de la Ruta Caribe, y sentenció que así lo hará en el Eje Cafetero. Otra cosa bien diferente, y que desde esta tribuna hemos solicitado, como también lo han hecho diferentes sectores en Caldas, es que se debe llevar a revisión y reducir el número de peajes que se tienen en una misma zona concesionada, como está ocurriendo en parte del Área Metropolitana Centrosur de este departamento con Autopistas del Café, que tiene ubicadas aquí cinco de siete casetas y realmente se está afectando la economía de los usuarios y las dinámicas de competitividad regional.
No puede confundirse esto, que es un tema técnico y legal y que Caldas tiene cómo demostrarlo, que echar mano de discursos populistas y con fines electoreros para movilizar ciudadanos en contra de los peajes. ¿Quién no va a querer que le dejen de cobrar por un peaje? Es obvia la pregunta. Pero cuando una persona entra en el detalle de por qué es que se hace necesario que existan, las posturas cambian. Es clara además la petición generalizada de dirigentes, líderes y gremios de los tres departamentos del Eje Cafetero, que ven en la concesión la manera de seguir disponiendo de unas buenas vías.
Al menos en esta parte del país no es fácil acabar de tajo con los contratos de concesión vial. El de Autopistas del Café está vigente hasta el 2027, reversarlo sin justa causa llevaría al pago de multas e indemnizaciones millonarias que el Estado no tiene cómo pagar. No se puede ser irresponsable con este tema. La propuesta de Caldas es quitar tres peajes, incluyendo los de Pavas, San Bernardo del Viento y Santágueda y redistribuir las cargas contributivas entre las casetas restantes de los tres departamentos del Eje Cafetero, porque además se inicia año con el incremento en las tarifas de los peajes ajustadas a la inflación.