De nuevo debemos advertir por los casos de fleteo, una modalidad que no cede en Manizales. El deber es hacer un llamado a la ciudadanía para actuar con mucha precaución y extrema discreción a la hora de hacer transacciones bancarias, especialmente en altos montos que son los que persiguen los delincuentes dedicados a este delito en el que emplean a otros para que avisen quién está retirando una suma importante para marcarla y ya en la calle se inicia su persecución y posterior robo con armas.
En el 2024 fueron tres casos, dos en Manizales y uno en La Florida (Villamaría) después de retirar en esta ciudad. En el 2025 tres casos, uno de ellos que resultó frustrado afortunadamente y se evitó el millonario robo, y en los primeros 16 días de este 2026 ya van tres: uno en Chinchiná, otro en Anserma y el más reciente el pasado fin de semana en Manizales por un valor de $47 millones, a un motociclista que salió de una entidad bancaria con sede en un centro comercial con este valor y que se había negado a aceptar el servicio de acompañamiento y vigilancia de la Policía, que es lo más recomendable cuando se hacen este tipo de transacciones.
Esa es la medida que se tiene dispuesta en Colombia y hay que hacer uso de ella, porque solo los agentes tienen la dotación y la formación para actuar legalmente en caso de que se presente un incidente de este tipo. Muchos pueden considerar que emplear dicha protección es ponerse en evidencia, pero es de lo que se dispone. Ante la frecuencia de los fleteos, la Secretaría del Interior de Manizales junto con la Policía crearon el año pasado un grupo de reacción bancaria para recorrer zonas de riesgo y en días de mayor flujo en los bancos para hacer control y prevención brindando información al ciudadano. Es una buena estrategia porque sirve de disuasión, pero con lo que ha venido sucediendo deben estar más presentes, quizás con otras medidas.
En la mayoría de estos casos se ha logrado establecer que los cometen bandas dedicadas al fleteo que no son siquiera del departamento de Caldas, vienen de otras regiones de Colombia, delinquen aquí fácilmente y se regresan tranquilos con sus botines. Si esto ya se tiene identificado, la Policía debe aplicar con más fuerza sus acciones de inteligencia para detectar y desarticular estas bandas de ladrones. La recurrencia con la que están sucediendo los fleteos está indicando que aquí está siendo más fácil realizarlos que en otras ciudades o que en materia de seguridad se está fallando en algo, y en ello las entidades bancarias también tienen mucha responsabilidad para frenarlo e identificarlo con su personal de vigilancia, porque todo esto se inicia dentro de sus instalaciones.
Otra parte recae en el cliente bancario, que no puede ser confiado y entregar datos o establecer conversaciones con extraños dentro de estas entidades. Además debe exigir la mayor prudencia de los empleados bancarios al momento de ser atendido. No es conveniente para nadie bajar la guardia, de por medio está la seguridad y la economía de la ciudad. No se puede permitir que las personas prefieran tener sus cuentas en otras partes porque aquí se volvió un riesgo.