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Empezaron a llegar las notificaciones a quienes han sido seleccionados para la importante tarea de cumplir como jurados de votación, una responsabilidad que es decisiva para cuidar la democracia. El calendario electoral está cargado de fechas que parecen sin importancia. Una de ellas es el cierre del tiempo para que los nominadores envíen las listas de quienes pueden terminar siendo elegidos como jurados de votación. De ahí que un secretario de Educación, por ejemplo, sea tan importante para los políticos, pues buena parte de los integrantes de la mesa escrutadora salen de las listas del magisterio que envía el secretario de turno.
Cosas que poco se dicen, pero que se saben porque es igual en cada elección nacional, es que muchas personas buscan evadir la responsabilidad que se les asigna de ser custodios de este proceso, lo que debería ser un honor, pero que se asume como una carga, como una obligación que genera malestar. Los jurados de votación ejercen un rol fundamental en la preservación de la democracia y en la garantía de la correcta votación de todos los participantes que se acerquen a sufragar a su mesa.
Los seis miembros que integran el jurado garantizan la idoneidad del sistema y la transparencia de los resultados, y para lograrlo deben todos asumir el rol correspondiente con responsabilidad, suficiencia y siempre como ciudadanos activos. Poco se valora el esfuerzo de estas personas, que al final son las que escrutan, no lo hace la Registraduría como se cree en el imaginario popular. Se habla mucho irresponsablemente de las vulnerabilidades de nuestro sistema electoral, pero a la hora que se asigna la responsabilidad al ciudadano de ser parte y garante de que funcione bien, evadirla es lo que puede abrir la puerta precisamente a quienes sí les gustaría influir en los resultados.
La importancia de que no se evada la responsabilidad de ejercer como jurado de votación está fundada en el compromiso ciudadano, al que nos llama la Constitución. Muchas veces reducimos el papel de la democracia a la actividad de votar, pero cuando se trata de la participación en ejercicios como este, en los que está realmente la posibilidad de preservar los resultados electorales y garantizar el juego democrático en equidad, es fundamental para evitar las suspicacias posteriores.


Los jurados de votación son la máxima autoridad en la mesa de votación. En este sentido, son las personas que atienden a los votantes el día de elecciones y lo deben hacer con suficiencia para generar confianza, por eso deben acudir previamente a las capacitaciones a las que se les convoca. También es su deber realizar el preconteo de votos y registrar los resultados en los correspondientes documentos electorales. Los jurados de votación desempeñan una función pública durante su jornada transitoria en ese encargo, pues les corresponde proteger además la transparencia de la voluntad popular que se expresa en las urnas. Por eso, la invitación es a cada uno de quienes han sido llamados a ejercer este deber, para que dejemos de renegar por ello y más bien nos enteremos de que es allí en esos momentos cuando formamos parte de cuidar la democracia.