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El inicio de todo año trae una cascada de alzas, pero en este 2026 preocupa el aumento que hizo el Gobierno del salario mínimo en un 23% que está poniendo a caminar sobre la cuerda floja a muchas actividades. En Manizales han reaccionado los transportadores por el aumento de precios en la canasta que los rige, especialmente el ajuste en los precios de la gasolina y del diésel definido por el Gobierno nacional y publicado por la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) a partir del 1 de enero.
Son precios de libertad vigilada, es decir que se puede aplicar el aumento total o uno mínimo. Lo que fijó el Gobierno es un aumento cercano a los $100. En Manizales LA PATRIA se encontró, al consultar varias estaciones de servicio, que hay aumentos de hasta $150 en el galón de gasolina corriente y extra, y de $250 en diésel. Esta capital figura entre las cinco que tienen el valor más costoso de ambos combustibles en el país. Mientras en Pasto el galón de gasolina corriente cuesta $14.247 en promedio, en esta ciudad vale $16.466, y en cuanto al Acpm, que es el empleado por el transporte de carga y parte del transporte público, en Cúcuta el valor promedio es de $9.032 y para Manizales de $11.349 que son diferencias considerables en el tanqueo total.
El valor final cambia en cada ciudad de Colombia de acuerdo con varios factores como los costos de transporte, logística y distribución de los combustibles, el ingreso para el productor y para todos los que intervienen en esta cadena y los impuestos que se deben cancelar, por ello es que tiene relación con el incremento del salario mínimo y con otras disposiciones del Gobierno nacional. Solamente en el 2025 fueron por lo menos cinco incrementos en el precio de la gasolina, que lo han hecho un producto bastante costoso, casi suntuario, así dependan de él millones de colombianos de todos los estratos socioeconómicos para su movilidad. No obstante, el Gobierno no lo tiene en cuenta y sigue aplicando alzas indiscriminadamente.
Para los transportadores, la difícil situación es que además de los aumentos en las tarifas del pasaje que definen las alcaldías para cada municipio, tienen que agregarle el incremento en los combustibles y en el resto de insumos este mes en el país. Ya sienten venir las quejas de los usuarios y la reducción en el uso de los servicios, previendo que muchas personas buscarán otras alternativas más económicas para movilizar sus mercancías y productos, y en relación al transporte público buscarán con seguridad opciones en otros medios como la bicicleta o a pie.
Pueda ser que todo esto no lleve a paros del sector transportador, como ha sucedido en años anteriores tratando de llamar la atención para que el Gobierno nacional reconsidere, que llevarían al traste a la golpeada economía. Se espera que el presidente y su equipo, ya de salida por el término de su periodo el 7 de agosto, tengan más consideración este año y paren la escalada alcista en el precio de los combustibles líquidos en Colombia como se viene viviendo desde el 2024.