Existen múltiples dietas de todo tipo y miles de ejercicios para mantener nuestro cuerpo en forma. Esto es muy importante, ya que si el cuerpo se encuentra bien, nuestra mente probablemente también lo estará, y viceversa. Pero, aparte del cuerpo y la mente debemos también alimentar nuestro espíritu, ya que a través de su crecimiento, lograremos encontrar la alegría desbordante en todo lo que hacemos, disfrutando a plenitud cada instante y encontrando el amor en todo lo que nos rodea. Esto nos hará crecer, trascender y dejar huella.
Te invito a que realices el siguiente ejercicio, que purificará tu cuerpo de toxinas, desarrollará tu fuerza de voluntad, la cual será la herramienta más útil para trabajar tu mente y tus pensamientos y fortalecerá tu espíritu logrando una armonía. El ejercicio consiste en realizar un ayuno durante un día (24 horas), tomando solamente agua. Cuando tomes la decisión de hacerlo, la noche anterior come poco y despacio, y al despertar al día siguiente bebe un vaso de agua lentamente, notando cómo ella desciende hasta tu estómago y sintiendo cómo se empieza a purificar tu cuerpo. Desde que comiences el ejercicio debes observar con atención, esa voz interior que te va a comenzar a hablar diciéndote que no continúes, que ese ejercicio es muy difícil. Será tu principal obstáculo para poder realizar con éxito todo el ejercicio. Si esto sucede, reemplaza inmediatamente estos pensamientos por afirmaciones y continúa con el ejercicio.
El día del ayuno, levántate una hora más temprano de lo que sueles levantarte y prepara un desayuno que compartirás con alguien que esté en la calle: un niño, un mendigo, un anciano. La primera fase es, además de compartir tu tiempo y el desayuno con esa persona, aprender a escuchar sin juzgar, ya que cuando lo haces, desciendes al corazón de ese ser humano y lo puedes inspirar para que cambie. Así, continúa haciendo el mismo ejercicio a la hora del almuerzo y de la cena, y el desayuno del próximo día, ya que el día tiene 24 horas. Después de realizar el ayuno, podrás por primera vez, comenzar en realidad a escuchar aquella vocecita que ha estado acompañándote siempre y que por escucharla de manera inconsciente te ha llevado a estados de tristeza y depresión.
Cuando comienzas a reemplazar pensamientos negativos por positivos, inmediatamente tus sentimientos también serán positivos, lo que incrementará nuestra fuerza y bienestar, dándonos plenitud de vida, alegría, esperanza y llevándonos así a un nivel de consciencia superior, donde reinan la paz interior, el amor y la armonía.
Recuerda que nunca podrás controlar, ni manejar aquello de lo que no eres consciente, pero si en cambio, a través de la autobservación llegas a ser plenamente consciente, podrás controlar, cambiar y manejar aquello que te hace sufrir y te limita. En ese momento te darás cuenta de que los sentimientos están dentro de ti y no en el exterior, y que tu puedes cambiar todo lo que está dentro de ti y no desgastarte por la realidad exterior, ni los hechos, ni las personas a tu alrededor, porque no las puedes cambiar, y sí en cambio te desgastas y pierdes toda tu energía.