Fue el peor comienzo de liga en la historia de los torneos cortos. Apabullante goleada 4-0 de Nacional, en otro juego en el que Once Caldas muestra dos caras, que han sido características en la etapa con Hernán Darío Herrera. Con Santiago Escobar en 2013(II) perdió 0-3 en casa ante Cali y en 2007(I) Cúcuta le ganó 4-1 en la frontera siendo técnico 'Pecoso´ Castro.

Luego de un ajustado primer tiempo, aplicado y agresivo en marca sin el balón, y creando oportunidades especialmente por la banda izquierda, hasta el punto de que David Ospina fue figura, un gol de Joan Castro al minuto 48 (dieron 3) o sea, en la última jugada, descompuso al Arriero, que a partir de ese momento estuvo fatal en sus decisiones.

Ordenó la salida de Jefry Zapata por el debutante Mateo Zuleta, cuando los extremos eran lo mejor de Once Caldas, que no hizo fútbol interior, y sacó a Alejandro García por Esteban Beltrán que tiene menos marca. En ese lapso recibió tres tantos más a través de la fórmula patentada del local, la del balón lanzado y punteros que definen a espaldas de los laterales.

Fueron 12 minutos de terror arrancando el complemento, suficientes para la humillación frente al actual campeón, que tiene un plantel exuberante en cantidad y calidad. Cabe recordar que América, en el cierre de la fase regular del semestre pasado venció 3-0 en el Pascual Guerrero, en las dos goleadas recibidas por Once Caldas con el actual cuerpo técnico.

Con cuatro en la bolsa, Joel Contreras remplazó a Michael Barrios (¡increíble!) y Gilbert Álvarez entró por Hugo Dorrego. ¡Un doble 9! ¿Tiene sentido? La explicación posterior resultó peor que la decisión: “La idea era bajar a Dayro como creativo”. Por Dios, Dayro ya no hace un pase bien, su fuerte es la definición.

Tanto es así que nueve minutos después recompuso. Dayro se fue por el defensor Malagón, lo que supuso un cambio total: Rodas pasó al medio con Mateo, Cardona jugó atrás con el recién ingresado, Beltrán en su posición natural y arriba Joel, Zuleta y el boliviano. Claro que el compromiso estaba resuelto, el Once se debilitó y terminó en nada.

Desprovisto de autocrítica, Herrera se preguntó en la rueda de prensa: “¿En qué pude equivocarme?”. En casi todo, Profe, fue una mala conducción. Tampoco entendí por qué al concluir el primer período se fue a reclamarle al árbitro Diego Ulloa. En verdad ¿había motivo para ir a fastidiar? Creo que no. Otro desenfoque más en una noche oscura para el Arriero.

Lo desubicó el primer gol y perdió los papeles. Desde la tranquilidad del teclado se puede señalar que lo lógico hubiera sido excluir a Dorrego por Beltrán y a Dayro, que pasó inadvertido, por Álvarez y se hubiera evitado tantas vueltas. Al final, una triste presentación que tampoco es el acabose, y tener más tranquilidad y trabajo que esto apenas comienza, aunque los refuerzos, eso sí, dejaron dudas.

Extraño despegue. Funcionamiento distinto al que vimos en los juegos de pretemporada contra Envigado y Universitario, resaltando los 45 iniciales, en los que hubo argumentación táctica, solvencia, solidez y oficio para contrarrestar las intenciones de Nacional, que salió con todo. Fueron los errores, precipitados por el descontrol, o la “despalomada” durante 12 minutos los que terminaron pasando factura.

Hasta la próxima...