Cuando a Petro le da la gana, puede llegar a tiempo, ser serio y simpático. Se prepararon bien el embajador García-Peña y su equipo. El plural de Américas en la cachucha, anecdótico. Le asistieron los más altos funcionarios del gobierno republicano, el vicepresidente Vance y Marco Rubio quien ejerce como secretario de Estado y asesor de Seguridad Nacional, fusión inédita desde Nixon y Kissinger.
Tema central: drogas. No podía ser de otra manera. Petro perdió dos años y medio, que se suman a los dos últimos de Duque, filosofando. Dejó pelechar grandes grupos de narcotráfico, secuestro y extorsión, a la sombra de la equivocada Paz Total. Las consecuencias: aumento de las áreas sembradas y del procesamiento, aumento de los volúmenes que llegan a los mercados internacionales e incremento de las incautaciones de cocaína; los dólares y euros del narco fluyen más por la economía que hace tres años y contribuyen a la escandalosa revaluación del peso y al desbordamiento del consumo que vuelve a presionar la inflación, de la mano de las malas decisiones fiscales y salariales del equipo económico y del propio presidente; la inseguridad, rampante; los delitos que creíamos erradicados, al alza; la extorsión azota a los pequeños empresarios y el microtráfico capta más jóvenes para consumo y comercio ilícitos. Se ha visto actividad antidrogas solo en los meses recientes, después de la descertificación y de Maduro.
Trump y Petro dijeron a los medios que habían logrado un acuerdo en la lucha contra los grandes capos y que “irían con toda” contra ellos. Se mencionó que Colombia y Venezuela podrían “conjuntamente” atacar al Eln en territorio colombiano o venezolano, con apoyo táctico y de inteligencia de EE. UU. Ya veremos, pero es una nueva iniciativa que, de ser exitosa, llevaría a esa guerrilla a un proceso de paz final y serio, fruto del debilitamiento militar y la ancianidad de sus líderes.
Petro dejó en la Oval blancos de alto valor del crimen organizado para operativos y extradiciones adobando el menú del norteamericano ya bien congestionado. También veremos dónde paran. Saab fue apresado con su carpeta de datos. Y bombardeado el Eln.
Venezuela apareció en la conversación de la Oficina Oval por la pregunta de Trump sobre si Petro se había asustado con la captura de Maduro. El nuestro hizo el quite, pero todos celebraron que Delcy Eloína Rodríguez esté a cargo, al menos nominalmente, de Venezuela. Fue el episodio de una serie británica.
Trump, mediador con Ecuador y ahora enterado que Moreno es colombiano, se ha especializado en dar sorpresas como ésta de juntarse con quien hasta hace poco era “un enfermo que produce cocaína para venderla en EE. UU.” y hoy es un “tipo estupendo”. En Venezuela dejó colgada de la brocha a María Corina y puede que aquí deje colgada nuestra democracia en las elecciones venideras.
Los intereses nacionales de corto plazo se atendieron. Los de largo aliento, quedaron en cuestión. La lista Clinton, ahí.