La carrera presidencial entre Cepeda y De la Espriella ha despertado todo tipo de análisis. Enfocaré mi opinión a partir de dos obras que me resultan evocadoras. La primera, Identidad, del politólogo norteamericano Francis Fukuyama (2019), quien expresa que, en los tiempos actuales, la izquierda se ha concentrado en alentar políticas en favor de grupos marginados - comunidades negras e indígenas, mujeres, migrantes, la comunidad LGBTI, pobres y refugiados-, mientras que la derecha ha optado por la protección de identidades nacionales tradicionalistas o patrióticas, basadas fundamentalmente en la raza, el origen étnico o la religión.
Estas luchas políticas de larga data, que buscan, según Fukuyama, los «trozos del pastel», son las que han llevado a que después del año 2000, la población norteamericana haya entrado en un lento y progresivo proceso de empobrecimiento y de extinción de lo que antes se conocía como «el sueño americano».
Abordar el caso colombiano nos lleva a la segunda obra, del historiador César Ayala (El porvenir del pasado, 2007), y que sin duda es la que mejor aborda el pensamiento político de Gilberto Alzate Avendaño. Las aspiraciones políticas de corte nacionalista o patriótico, como las que se viven actualmente, han tenido sus representaciones en la historia colombiana, veamos: Después de ejercer una hegemonía de 45 años en el poder, el Partido Conservador perdió las elecciones presidenciales de 1930 frente al liberal Enrique Olaya Herrera, hecho que le produjo una profunda consternación.
Las juventudes conservadoras achacaban la debacle electoral a la errada dirigencia de su partido. De la Convención Nacional de Directorios Conservadores, realizada en Bogotá en 1935, surgió la Acción Nacional Derechista, que atraería, entre otros, a reconocidos dirigentes caldenses representantes de los llamados «Leopardos», como Silvio Villegas.
El propio Gilberto Alzate aprovechó el surgimiento de la guerra civil española de 1936 para conseguir el respaldo de los conservadores en favor de los nacionalistas o monárquicos. No en vano, en el Gobierno de Gustavo Rojas Pinilla se desempeñó como embajador de Colombia en la España del dictador Francisco Franco.
La Acción Nacional Derechista realizó una contundente declaración en virtud de la cual los jóvenes conservadores manifestaban expresamente: «Somos católicos, conservadores, nacionalistas y reaccionarios». Para la época, una de las fuentes ideológicas en las que gravitaban las corrientes nacionalistas era el fascismo que caracterizó no solo al régimen de Franco y Mussolini, sino al de las llamadas derechas extremas, de las cuales se nutrió de manera ferviente Alzate Avendaño.
La pretensión reaccionaria de la Acción Nacional Derechista, en esa explosiva mezcla entre religión y política, alentaría el surgimiento de cuerpos civiles armados de exterminio como los llamados «Chulavitas», «Pájaros» y «Contrachusmeros», quienes, después de ir a misa, salían a matar, en nombre de Dios y del partido, a todo aquel que se opusiera a sus ideales ultraconservadores, como lo describe Gustavo Álvarez Gardeazábal en Cóndores no entierran todos los días. ¿Será que después de las próximas elecciones presidenciales, como lo mencionó Fukuyama, si habrá pastel para todos? Amanecerá y veremos.
08 Jun, 2026
La lucha por el pastel
¿Será que después de las próximas elecciones presidenciales, como lo mencionó Fukuyama, si habrá pastel para todos?