Fernando-Alonso Ramírez

Periodista y abogado, con 30 años de experiencia en La Patria, donde se desempeña como editor de Noticias. Presidió el Consejo Directivo de la Fundación para la Libertad de Prensa en Colombia (Flip). Profesor universitario. Autor del libro Cogito, ergo ¡Pum!

Correo: editornoticias@lapatria.com

X (Twitter): @fernalonso

Hace un par de semanas uno de los periodistas de LA PATRIA estuvo detrás de la información sobre cómo fueron estafados unos comerciantes de Manizales, pero ni denuncia hubo por una simple razón: los hábiles comerciantes, conocidos por su capacidad para hacer negocios, no querían que se burlaran de ellos por haber sido tan ingenuos.

Con este tipo de temores es que trabajan los timadores, y esa es una de las varias conclusiones que se obtienen en el libro Charlatanes -cómo estafadores, farsantes y embaucadores manipulan a los medios, a los mercados y a las masas, de los estudiosos Moisés Naím, viejo conocido, y de Quico Toro. Es la historia de 24 estafadores en la historia y de sus puntos comunes.

Los autores delinean cómo muchos de los inocentes que caen en las redes de todo tipo de charlatantes lo hacen porque necesitaban creer. En la mayoría de los casos estaban ávidos de encontrar alguien que les prometiera el oro y el moro, o necesitaban algo de atención.

Internet ha multiplicado a niveles inimaginables hace unos años el poder de estos embaucadores, pues allí no tienen topes para su alcance dañino. El temor es que con la Inteligencia Artificial esto puede tender a gravarse en lugar de mejorar, y si a eso le sumamos la cada vez menos capacidad de ser lectores críticos, las posibilidades son inmensas para los timadores.

Aunque los autores no lo tienen como referencia, yo nunca me cansaré de recomendar El mundo y sus demonios, el libro clásico de Carl Sagan, como una de las mejores formas de aprender a estar alerta y no dejarse enredar por ningún tipo de charlatán.

Por ejemplo, aparecen los que con la atención que se les presta como exitosos a ciertos emprendedores, se aprovechan de su capacidad de hacerse los triunfadores empresariales para capturar incautos, y entre estos hay incluso inversionistas sofisticados. Claro, gusta la gente exitosa, pero asimismo bajamos la guardia cuando alguien que ha sido mencionado como tal nos ofrece su producto, que puede no pasar de un albur.

Claro, también se encuentran en este lugar de los charlatanes, los de siempre, astrólogos, los convencidos de enseñarte el secreto de la cura para todo, o los que con la promesa de solución a la pobreza, para encontrar el amor o cualquiera otra, se van quedando con el dinero de quienes acuden a ellos.

No podían faltar en esta lista, las megaiglesias que recaudan megadólares, bien sea en Estados Unidos o en Brasil, y lo que se encuentra de cómo estos pastores piden dinero, pero no para las causas sociales o para los pobres, sino para crecer sus imperios. Para la muestra, varios botones.

Las estafas escalan en las redes sociales con sectas integradas por personas deseosas de dejar sus dineros en un castillo de naipes o de Países Bajos, o en un pedazo de selva en Centroamérica, pero siempre con la idea de que limpiarán auras o que serán los salvados cuando llegue el juicio final. Para ponerlo en términos bastante rayanos, primero se acaba la aguamasa...

Otros charlatanes de los que se habla, son los médicos o mediquillos que usan el mismo sistema, estilo televentas, para incrementar su billetera, incluido el más famoso galeno de la televisión estadounidense. En ocasiones, no directamente, pero al dejar que en sus programas aparezcan remedios de dudosa reputación como milagrosos unguentos o suplementos, es una manera de recaudar millones con los cuestionados negocios.

En los tiempos de las criptomonedas, también se tienen varios ejemplos de quienes han aprovechado este boom para timar a millones.

Donald Trump, que alcanzó una Presidencia para evadir los juicios penales; Silvio Berlusconi, que llegó al poder para incrementar las posibilidades de negocios de su monopolio mediático en Italia; o el Brexit, lograr que la gente votara por una decisión que los perjudicaría, también son ejemplo de charlatanería en este documento.

Y finalmente, no podían faltar los Nostradamus modernos, que tienen una teoría de la conspiración para todo. En este mismo rango, los predicadores antivacunas, que dejan muertos por los que no responden.

Lo mejor es que todos estos estafadores fueron descubiertos de una manera bastante bien conocida, el buen periodismo. El periódico Sabah, en Turquía; The New Yorker, The Wall Street Journal, Houston Chronicle, The New York Times Magazine, Vice y Vanity Fair fueron algunos de los medios que dejaron en evidencia a estos personajillos. Por eso, es que vale la pena apoyar el buen periodismo, sin este, las vulnerabilidades son mayores.

En fin, una mirada bastante interesante en este libro, de cómo los charlatanes modernos aprovechan el poder de las nuevas tecnologías para que sus timos no sean asunto de unos cuantos frascos, o el paquete chileno, sino de miles de millones de dólares y cientos de miles de incautados.

Léalo para que se prevenga y Hablemos de Libros.

 

Subrayados

* La fe en la astrología empieza con el rechazo del razonamiento científico y el apego al pensamiento mágico.

* Es una verdad universalmente conocida que un charlatán poseedor de una gran fortuna necesita influencia política.

* Las sectas cierran filas en torno a sus líderes, siempre ha sido así.

* El charlatanerismo puede descentralizarse, democratizarse y volverse viral, ponerse al alcalde de las masas y tener rienda suelta para causar un daño asombroso.

* Buscamos motivos para aferrarnos a nuestras creencias más preciadas y pasamos por alto las razones para dudar de ellas.


Haga clic aquí y encuentre más información de LA PATRIA.

Síganos en FacebookInstagramYouTubeXSpotifyTikTok y nuestro canal de WhatsApp, para que reciba noticias de última hora y más contenidos.