Fanny Bernal Orozco * liberia53@hotmail.com
-¿A qué se le denomina desborde emocional?
Se llama desborde emocional cuando una persona está percibiendo una serie de emociones intensas y se siente sin fuerzas para controlarlas. Cuando se está en una situación de estas características, se habla sin pensar, se reacciona de manera impulsiva, sin reflexionar, situación en la cual se puede hacer daño a sí misma o a otras personas con las palabras, las acciones o con un silencio desproporcionado y nocivo.
Lo más seguro es que a la persona que se encuentra en un estado como este, le sea muy difícil gestionar sus emocionas, por lo tanto, necesita aprender qué hacer con ellas, antes de que estas se salgan de control.
Habrá quien piense que esto a simple vista se ve muy fácil, sin embargo, la realidad es muy diferente, más aún cuando el ‘desborde emocional’ es la consecuencia del enojo, el dolor, la envidia, el matoneo, los celos, la frustración, es decir un cúmulo de emociones que se han ido tejido durante un tiempo y han hecho nudos que no se han podido desatar.
Simón Bianco, psicólogo clínico y psicoterapéuta en su libro; Libérate de las emociones negativas, expresa lo siguiente:
‘Las emociones negativas, como la ansiedad, la tristeza, la ira, los celos, el miedo, el apego, el orgullo, la culpa, etcétera, son la fuente principal de sufrimiento en nuestra vida. Habitualmente nos dominan y no sabemos cómo lidiar con ellas, de forma que campan a sus anchas en nuestra mente causando sufrimiento’.
Según este autor, la formación que se imparte no contempla educar en el conocimiento y el manejo de las emociones y en muchas ocasiones, se solicita el apoyo de un profesional, cuando ya es demasiado tarde.
Y es que recuperar la calma, la sensatez, la prudencia, el sosiego interior, necesita tiempo, voluntad, disciplina, respeto por lo que se siente y por lo que se expresa a las demás personas, quienes son las que salen heridas ante tales ‘desbordes emocionales’.
Hay empresas en las cuales los insultos, los gritos, las humillaciones, las burlas, los chismes, hacen parte de lo que se vive cotidianamente; sin embargo al entrar a estas entidades, en las paredes se pueden leer los valores corporativos, pero la realidad es que hay una gran distancia entre lo que se observa en esos escritos y el purgatorio emocional que se evidencia en algunas oficinas.
Así son las paradojas de la vida, personas con una pobre conexión emocional, que irrespetan los valores personales y los derechos humanos de quienes realizan sus labores diarias y que sienten al pisar esas oficinas: miedo de mirar a alguien, pánico por abrir un correo, aprensión al firmar un documento, y que exponen diariamente su salud emocional, ante el denominado ‘desborde emocional’ de sus jefes.
* Psicóloga - Docente titular de la Universidad de Manizales.
www.fannybernalorozco.com
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