14 Jun, 2026

Paul Schaufelberger: Ciencia y Universidad

Schaufelberger vivía en casa sencilla, en predios de Cenicafé. Era persona solitaria, sin familia y apenas los profesionales que le acompañaban en su trabajo.

La ciencia constituye una de las expresiones más profundas de la vida universitaria. No se reduce a la acumulación de datos ni a la aplicación técnica de conocimientos: es, ante todo, una actitud intelectual basada en la pregunta, la observación rigurosa, la duda creadora y la búsqueda permanente de explicaciones sobre la realidad. La universidad encuentra en la ciencia una de sus razones esenciales de existencia, porque formar profesionales implica también formar espíritus capaces de investigar, analizar críticamente y comprender el mundo en transformación.
En el siglo XIX los científicos europeos que trabajaron en nuestro país dejaron testimonio en obras consagradas y contribuyeron en la preparación de sucesores. El historiador Jaime Jaramillo-Uribe consideró que ellos trajeron las vertientes del pensamiento moderno, con el consecuente choque cultural con sectores tradicionales, al considerar que la ciencia natural presentaba una amenaza al dogmatismo imperante.
El aporte más significativo en educación en el s. XX se tuvo con la creación en 1936 de la Escuela Normal Superior, por el presidente Alfonso López-Pumarejo, que congregó personalidades científicas y humanísticas, del exilio europeo, para formar con rigor licenciados en varias disciplinas, con método científico. En 1951 el Gobierno la cierra de manera abrupta, por laica y de librepensamiento.
De recordar en especial un científico suizo-alemán, Paul Schaufelberger (1894-1976), licenciado en Química y PhD en Geología, quien arriba a Costa Rica en 1928 para cumplir contratos con el Estado en desempeños docentes y de investigación de campo, hasta 1938 que viene a Colombia contratado por la Federación Nacional de Cafeteros, en especial para el estudio de los suelos, con aplicación en Cenicafé (Chinchiná). Fue profesor de Geología y Mineralogía, entre 1949 y 1965, en la UN-Manizales. Fui su alumno en el programa de Ingeniería Civil y pude comprender su singular formación en las áreas que impartía. Configuró un gabinete con rica colección de rocas y minerales, debidamente clasificados, para ilustrar sus clases. Y aportó el primer sismógrafo.
Schaufelberger vivía en casa sencilla, en predios de Cenicafé. Era persona solitaria, sin familia y apenas los profesionales que le acompañaban en su trabajo de campo y de laboratorio. Venía a clase siempre con su traje de paño y corbata, su viejo maletín de cuero con sus papeles y modelos para ilustrar la geometría fundamental de rocas y minerales. Ingresaba primero a un salón que tenía dispuesto con rica colección de esos materiales, debidamente clasificados. Accedía al aula de clase e intervenía, con sabia exposición y trazos de tiza en el tablero.
Tuvimos la iniciativa de organizar y convocar una primera Conferencia Regional de Geotecnia, realizada entre el 14 y el 16 de agosto de 1975, con participación de especialistas nacionales, y designamos al dr. Schaufelberger como presidente honorario e hizo la instalación. Valoró de manera singular el evento realizado, con las siguientes palabras: “La Conferencia que ustedes han organizado ejerce una función especial, por la importancia en reunir a especialistas de formaciones afines para el intercambio de información y de esa manera aporten al mayor conocimiento del país en todos los órdenes”.
En su libro “Apuntes geológicos y pedológicos” (Ed. Imprenta Oficial, Manizales 1944) hace una presentación general de la historia en el tema, con alusión a los naturalistas que en el siglo XIX visitaron Colombia en misión de estudio, y desarrolla capítulos ilustrados sobre lo enunciado en el título.
Recordar al dr. Paul Schaufelberger es reconocer a uno de los valiosos científicos europeos que contribuyeron al conocimiento de Colombia, de su territorio y sus recursos naturales, dejando una huella que permanece en la ciencia y en la universidad.