En el pasado se vivía mejor
Señor director:
Piensa uno que en verdad antes se vivía mejor, pese a las cosas tan modernas de ahora. Frecuentemente pasa que cuando a una familia se le daña el teléfono, el Internet, la televisión, etc., tiene que sacar vacaciones para pedir una reparación, porque tiene que llamar a Medellín y quedarse horas enteras para recibir respuesta de un conmutador si está de suerte, y le contestan de EPM. Antes, cuando todos esos servicios eran nuestros, con una simple llamada al 114, que era breve e inmediata, llegaban los técnicos de la telefónica a efectuar la reparación. ¡Qué tiempos aquellos...!, pero lo que duele es que la clase dirigente de la época le regaló la empresa de servicios públicos a los antioqueños y pare de contar. “Chupen por bobos”, como decían los abuelos. Ahora todo se maneja desde Medellín.
Bernardo Molina Marulanda
Los abrazos de los padres a sus hijos
Señor director:
No existe nutriente para el alma más poderoso para los hijos que los abrazos, dados con profundo amor. Es el alimento espiritual que se entrelaza entre los padres, el cual fortalece y conlleva a darles seguridad, como expresarles todo el afecto, lo cual es determinante para vivir con alegría y bienestar. Jamás negarse a abrazar a los hijos y expresarles que se les quiere mucho y todo lo que valen en su existencia.
Los papás a veces no son dados a hacerlo, pero sí las mamás, por ello se habla de que madre solo hay una. En realidad son más protectoras y cariñosas; cuántas veces deben, asumen su rol solas. Los hijos desde que nacen necesitan de la compañía y afecto de ambos progenitores, no es sano dejarlos y abandonarlos. La figura paterna en la formación es determinante, de ahí que si las madres los abrazan una vez, el papá debe hacerlo todas las veces que tenga la fortuna de tenerlos a su lado.
Que los hijos no se críen con la ausencia y vacío del amor del padre, ya que esa cruz la llevará consigo toda la vida y tendrá muy poco o nada para dar a los suyos en un futuro.
Álvaro Alzate Ussma