Corrección fraterna
Un día en clase de religión puse un tema inesperado y delicado, invitando así a la reflexión participativa de los estudiantes. Así se inició esta tentativa de reflexión y diálogo. ¿Usted qué haría, mi querido alumno o alumna, si un día se da cuenta que yo, Alirio de los Ríos, su profesor de religión, estoy en un lugar donde no debería estar? ¿Una casa de citas, una cantina de alta bebida, música y jolgorio? Esta pregunta trajo de inmediato un absoluto silencio y miradas de unos con otros acompañadas de una risa nerviosa. No hubo ningún alumno que tomara el protagonismo para dar alguna respuesta. Silencio, miradas y sonrisa continuaban. -Me imagino que algunos de ustedes piensan que habría que ir donde el padre rector a denunciar el hecho, para que él tome la decisión de echarme del colegio o sancionarme. Creo que ustedes volverían este hecho un ambiente de chisme, contándose unos a otros lo sucedido. Cómo les parece, el profesor de religión en una casa de citas, siendo él casado con hijos y además educador. -Seguía el ambiente de silencio-. Nerviosos.
Les voy a decir lo que se debe hacer y que no es nada fácil. Se llama corrección fraterna. El alumno que vio o se enteró de la presencia del profesor en uno de estos sitios debe pedirle al mismo un diálogo. -Me llamó mucho la atención verlo a usted en un sitio como una casa de citas. No lo esperaba, por ser usted esposo, padre, educador. Quedé muy impactado. Me gustaría en este diálogo que usted me ayude a entender un poco su comportamiento-.
El profesor, seguramente muy agradecido por la actitud del alumno, entraría a darle alguna explicación de este comportamiento. ¿Habría alguna justificación del mismo? Podría ser. Nadie sabe lo de nadie. Fruto de este diálogo de corrección fraterna, tanto el estudiante como el profesor pueden llegar a unos acuerdos de compromiso que sirvan para superar este hecho y hallar así la mejor forma de continuar la relación profesor alumno. Recordemos que el ser humano es vulnerable, lo que significa que puede embarrarla, hacer algo indebido, enfermarse; pero que también puede corregir y cambiar.
Alirio de los Ríos Flórez