Elogio del fútbol
Señor director:
No existe una manera más desvergonzadamente ridícula de aparentar inteligencia que simular un completo desinterés ¾o en ocasiones un absoluto desprecio¾ por el fútbol. Todos conocemos a esos comensales de ocasión que, ante el asomo del tema futbolístico en la conversación, proceden a bostezar como hipopótamos adormecidos. Cuando se han asegurado de que los que están a su alrededor se han percatado de su falsa apatía hacia el tema, estos comediantes involuntarios proceden a manifestar, sin que nadie lo haya solicitado, que no “entienden” qué es lo que la gente le ve al fútbol. “No le veo sentido ¾dicen¾, ni la gracia, a ver a veintidós tontos pateando un balón”. No hay mayor muestra de estulticia que enorgullecerse de la propia falta de entendimiento. Alardear de que no se comprende algo (muy diferente a la humilde actitud socrática de quien admite que no sabe, pero quiere y busca el conocimiento) es mostrar la propia carencia espiritual como si fuera monedas de oro y plata.
Los otros, los más atrevidos, los que se creen escuderos del pensamiento crítico, van más lejos. Afirman que el fútbol es “pan y circo”, que mientras la gente ve partidos de fútbol por televisión, los políticos corruptos hacen sus cochinadas, los niños pobres mueren de hambre y el mundo se va a la mierda. Como si no fuera posible disfrutar de un partido entre el Manchester City y el Borussia Dortmund y al mismo tiempo denunciar las injusticias del mundo. No se dan cuenta de que, al repetir la expresión “pan y circo”, han abandonado el pensamiento para repetir como androides de plástico una consigna prefabricada; un molde de yeso verbal, vaciado y manoseado por todos.
Pero volvamos a los que dicen no entender esa práctica absurda en la que veintidós personas corren detrás de un balón en una llanura de noventa metros por ciento veinte. Esa gente padece de lo que yo llamo “la mirada del marciano”. Bajo la mirada de un visitante de otro planeta, de un extraterrestre, cualquier actividad humana resultaría un despropósito, un sinsentido. ¿Qué es el sexo sino dos cuerpos (o más) metiéndose y sacándose cosas? ¿Qué es un asesinato sino un cuerpo (o más) metiéndole y sacándole cosas a otro? ¿Qué es la actividad de comer sino un organismo que tritura sustancias con prensas de calcio para luego pasarlas por un tubo? ¿Qué es el fútbol sino veintidós bípedos implumes pateando una esfera de cuero sintético? Cuando se desconocen las convenciones humanas, cuando se carece por completo de un conocimiento sociológico básico, cualquier tipo de conducta o comportamiento colectivo se convierte en un fardo de inútiles acciones físicas acometidas por organismos biológicos.
Pero el fútbol, y casi todas las actividades humanas, son más que eso. De la misma manera que el movimiento de una mano es un gesto de amistad, de la misma forma que los prismas empastados con hojas cosidas son libros, del mismo modo que los sonidos proferidos por nuestros órganos bucales son palabras, el fútbol es una actividad artística y moral. Quien vea un partido de fútbol con detenimiento encontrará momentos de belleza, de fealdad, de heroísmo, de cobardía, de narcisismo y, a veces, de poesía. Albert Camus, ese filósofo de la moral, de la vida y la existencia, afirmó que todo lo que sabía sobre los hombres lo aprendió del fútbol. Concuerdo con esa afirmación. El fútbol es la puesta en escena ¾a pequeña escala y en condiciones controladas¾ del drama de los seres humanos en este mundo.
Sebastián Giraldo Medina
Relato Navideño
Señor director:
El tiempo de Navidad es un tiempo mágico. No en vano se habla por estos días del “Espíritu Navideño”. Quizás una de las formas más humanas de reencontrar el niño que habita en nuestros corazones y que sin darnos cuenta vamos poco a poco silenciando durante el año por las vicisitudes del diario vivir y sus rutinas.
En estos momentos, podemos evocar bellos recuerdos infantiles, cuando por esta época, una vez terminadas las tareas del año escolar, empezábamos en nuestras casas con los hermanos o amiguitos del barrio a hacer las panderetas con las tapas de gaseosa Frescola o Kolkana, y era para acompañar los villancicos y aspiraciones para la llegada del niño Dios en las novenas.
Y cómo no evocar las delicias decembrinas que se hacían en todas las casas, como las hojuelas, la tradicional natilla, los buñuelos, los caramelos y el famoso arequipe. Y era el momento de vivir el espacio comunitario que se formaba entre los vecinos para hacer la natilla en las grandes y vetustas pailas de cobre, en fogones de leña.
Eran tiempos en los cuales a las cosas se les daba el valor de uso duradero. No había noción aún de centros comerciales, escasamente vivíamos el espacio de las abundancias, misceláneas, graneros o pequeñas tiendas de esquina donde fiaban solo por saber que eras vecino y cumplías la palabra de pagar lo que se debía pues la honradez era un faro permanente que alumbraba en las personas y hogares. Eran los tiempos del telegrama que enviábamos o nos enviaban familiares con mensajes parecidos a este: “Quiérolos mucho siempre punto feliz navidad próspero año nuevo”
Esta fiesta, está asociada a la imagen del pesebre que representa la llegada del Mesías redentor de la humanidad.
La elaboración del pesebre era toda una actividad creativa de hermanos y amiguitos de barrio. Queríamos, además de las piezas fundamentales, poner largos caminos de aserrín para dirigir desde varios puntos, las rutas de los reyes magos y pastores hasta el establo, en el que entre la mula y el buey debían estar la virgen, San José y la rústica cunita envuelta en paja o heno que daría abrigo al niño Jesús. También sacábamos el papel de aluminio de las cajetillas de cigarrillo de los adultos fumadores, para imitar los cauces de los ríos. Y qué decir del algodón que le quitábamos al botiquín para cubrirles el techo a las casas semejando la nieve, que entre otras cosas a esa edad de seis o siete años no podíamos comprender ya que por estos lares tropicales, máximo conocíamos las granizadas del mes de febrero y que anunciaban el cambio de temporada de verano decembrina y de año nuevo por la temporada invernal a partir de marzo.
Las ovejas blancas me resultaban extrañas, pues lo más parecido que conocía eran los pocos chivos que pastaban en algunos potreros circundantes en donde yo no conocía sino terneros y vacas. Luego se fue instalando la moda de un árbol de pino lleno de bolitas de colores rojas y verdes y al que se le colgaban cantidad de adornitos como angelitos, casitas y otras figuritas de caucho, madera y carey. Aún no sabía que traer el musgo de las laderas del entorno del barrio para ponerlas en el pesebre era un acto depredador que ocasionaba la erosión y podría ser un detonante de los derrumbes en temporadas de invierno.
Sin entenderlo muy bien, fuimos creciendo con la sensación de que algo había cambiado, pues a veces comenzó a importar más lo que se compraba que lo que se celebraba, en medio de la risa amplia y bonachona de Papá Noel o Santa Claus, personajes que hoy acompañan y simbolizan la navidad en la mayoría de lugares del mundo. Pero, de manera muy especial quiero rememorar con ustedes algunas imágenes de esas tradiciones nuestras con las que esperábamos con fervor y alegría la nochebuena del 24 de diciembre. Yo me quedaba esperando el momento en que pudiera vencer al sueño para presenciar con goce el instante en el cual podría ver entrar por debajo de la puerta de mi casa, al diminuto niño Dios y constatar la imaginada escena: el niño Dios se arrima con sigilo al borde de mi cama, busca en un costal muy grande mi carta, la encuentra, la lee en voz muy baja, hace el gesto de aprobación, saca de otro gran costal un regalo, levanta con cuidado mi almohada y lo pone debajo de ella. Finalmente, junto a una nube de angelitos pequeños como él, salen volando y se escurren de nuevo por debajo de la puerta para seguir las entregas de los aguinaldos. Mientras tanto, yo que había cumplido a cabalidad los compromisos y había asistido y participado con fervor en las novenas desde el 16 de diciembre, dormía plácidamente con el absoluto convencimiento infantil de ser merecedor del regalo y deseos escritos en mi carta.
Si bien es cierto, como niños sentíamos cierta frustración casi siempre por no destapar el regalito que le habíamos pedido al niño Dios con mucha devoción, siempre encontrábamos el abrazo y beso de la mamá, el papá, una tía o hermano mayor para consolarnos y destacar el valor de agradecer todo lo que nos daba de bueno Dios, la vida y la familia y nos decían que seguramente poniendo empeño, haciendo bien las cosas y trabajando horadamente y con entusiasmo y fe, el próximo año, el niño Dios cumpliría a cabalidad lo pedido y deseado en la carta. Y cuando, nuestra madre, debido a las penurias económicas y para no hacer quedar mal al niño Dios, al no haber encontrado debajo de mi almohada regalo alguno, nos decía algo así como que a veces al niño Dios se le trocaba alguna dirección y que por eso seguramente no había podido dar con el número exacto de la casa para entregarme el regalo a tiempo en la nochebuena. Acto seguido, nuestros padres y familiares nos consolaban diciendo que esperáramos hasta el 6 de enero, día de los reyes magos, porque ellos también traían regalos. Entonces inmediatamente, nos abrazábamos en familia y vivíamos el encuentro del afecto y comprensión propios del Espíritu Navideño.
Es por esto que para todos nosotros desde el respeto a la diversidad y las creencias, el deseo es seguir cultivando el sentido de humanidad del rito navideño con su fiesta de villancicos, pesebre, novenas de aguinaldos, arbolitos de navidad y poder así aportar el granito de arena a una convivencia en paz y alegría desde nuestros corazones a todo el mundo.
Javier H. Arias Ospina
A mi sobrina
Señor director:
Este 6 de diciembre de 2022 falleció mi sobrina Análida Díaz Orozco una profesional sencilla, académica, llena de valores y principios con una gran calidad humana egresada de la Universidad Nacional en el programa de Administración de Empresas y docente de varias universidades del país y en especial de Universidad de Manizales destacándose por un amplio conocimiento en economía solidaria, montando cooperativas, fondos de empleados y asociaciones sin ánimo de lucro. Estudiosa a profundidad de estos temas y llevando propuestas a nivel internacional. Deja un inmenso vacío en la familia, sus hijos, amigos, ex alumnos y compañeros de labores, su misión en la vida fue “servir a los demás”, amar al medio ambiente y los animales; da mucha tristeza su partida, no obstante su adorada madre Policarpa Osorio apenas hace menos de dos meses falleció toda una matrona.
A usted Análida y a mi hermana Pola siempre las llevaré en el recuerdo y en mi corazón como hermosos seres humanos quienes en vida dieron todo lo mejor de ustedes dejando unos hijos todos unos profesionales al servicio de esta sociedad que tanto lo requiere.
Leonel Orozco Osorio
Cavilaciones de Perogrullo
Señor director:
El periódico que usted dirige no ha sido nunca indiferente al acontecer social y político del país, del departamento ni, en particular, de la ciudad donde fue fundado. Con merecido orgullo, que todos compartimos, puede mostrar ahora un siglo de permanente crecimiento que ha ido a la par con el de la ciudad, y se ha constituido en guardián de su esplendor y en motor de su desarrollo urbanístico y cultural. El periódico ha sido un paradigma de civismo y ha dirigido desde su tribuna campañas y movimientos culturales, patrióticos, políticos y sociales que han culminado siempre en hechos positivos para Manizales y para Caldas, en hitos que siguen impulsando su continuada vocación de grandeza.
Creo que es éste el momento en el que el periódico, sin dejar de lado su objetividad y su función como instrumento de comunicación social,
Vuelva a sentirse personero de la comunidad manizaleña que atraviesa una de sus peores épocas. Nunca la ciudad había estado tan mal, tan abandonada y con tantas amenazas latentes. No podemos distraernos más en conjeturas e incertidumbres. El año que se aproxima es definitivo para marcar el rumbo de esta urbe pletórica de posibilidades y de valores. Se necesita un guía, un líder que la oriente y la encamine con inteligencia y método. No hay que buscarlo como aguja en el pajar. Está a la vista de todos y llegó el momento de ungirlo. Se llama Luis Roberto Rivas Montoya. Y no soy yo quien exponga los méritos que lo exaltan como el más capaz para tomar el mando de esta barca que está naufragando. Ni siquiera lo conozco; pero sé, cómo lo sabe medio mundo, de las obras que ha hecho. Inclusive como alcalde de Manizales en un cortísimo período en el que empezó a transformarla en la ciudad que todos anhelamos. Yo no sé si es comunista o conservador, petrista, uribista, yepista o santista, librepensador o devoto miembro del Opus Dei, ateo o testigo de Jehová de los últimos días. lo único que sé, es que donde ha estado ha hecho cosas buenas. Y el Maestro nos enseñó que por sus frutos lo conoceréis.
Valdría la pena que, liderados por La Patria, se unieran los políticos y los partidos, los cívicos y los apáticos, los que votan y los que no han votado. Y elijamos a Roberto Rivas Montoya alcalde de Manizales. No más improvisaciones, no más equivocaciones, no más Carlos Judas Marines.
Atentamente
Rodrigo Ramírez González
Todo un baldado de agua fría para la economía
Señor director:
Eso se llama no haber estudiado y leído sobre los éxitos de los días sin IVA que logró el presidente Duque.
Alrededor del Día sin IVA se generó toda una fiesta para los diferentes establecimientos comerciales y para las familias que pudieron vender y obtener respectivamente, “electrodomésticos, computadores y equipos de comunicaciones: esto incluye los televisores, parlantes de uso doméstico, tabletas, refrigeradores, congeladores, lavaplatos eléctricos, máquinas de lavar y secar para el hogar, aspiradoras, enceradoras de piso, trituradores eléctricos de desperdicios, aparatos eléctricos electrodomésticos y variada gama de celulares y computadores”. Sin duda alguna las familias esperaban “hacer un bonito diciembre 2022” con los productos sin IVA del 19 por ciento, no esperaban nunca la malhadada decisión, nada congruente con el bienestar de la economía.
Rogelio Vallejo Obando
Una gran compañía
Señor director:
Mis amigos se fueron y mis perros siguen conmigo. ¡Cómo se invierten los papeles! Antes eran los niños la prioridad familiar, hoy, exagerando un poco, son las mascotas.
Acompañan, se disfrutan y no hay una trascendental responsabilidad. No hay qué llevarlos a la escuela, al colegio o a la universidad. Si se enferman, se les da asistencia y sólo exigen comida y si por si acaso, buen trato. Sin embargo, hasta en la población de caninos existen las clases sociales: los de estratos bajos, les toca llevar” una vida de perros “, es decir, será porque son muy perros. Son callejeros, no los bañan, no los cuidan, no los asean y sí los maltratan. Duermen en la calle al aire libre, a la intemperie, padecen todo tipo de enfermedades y…, en su expresión de angustia se aprecia con facilidad que sus dueños, si es que tienen, están en peores condiciones que ellos. Les toca salir a rebuscarse y encuentran su comida en las bolsas de basura que por fortuna abundan en nuestra ciudad, ya que en muchas esquinas a los maleducados ciudadanos les dio por acumular la basura sin tener en cuenta que no sólo afean, sino que son foco de contaminaciones y seguramente de enfermedades. En la medida que se asciende en estratos, las mascotas también suben de rango y es visible que reciben buen trato, los sacan a pasear, a recrearse, porque son los niños mimados de la casa. Los mantienen aseados, bien alimentados, tienen servicio médico y…, hasta servicios funerarios.
¿Qué pensaría Marroquín cuando escribió La perrilla?
Es flaca sobre manera
toda humana previsión
pues en más de una ocasión
sale lo que no se espera.
Salió al campo una mañana
un experto cazador
el más hábil y mejor
alumno que tuvo Diana
Bueno, me voy a comprar mi mascota para salir a pasear mi soledad.
Cordialmente
Elceario de J. Arias Aristizábal
Belisario Betancur y el fútbol
Señor director:
En su columna de La Patria del día 07 de diciembre el señor Jaime E. Sanz Álvarez escribe: “Colombia se inició en el campeonato de Chile en 1962 (que Belisario rechazó celebrar) y, no obstante... “. Existe una imprecisión con respecto al presidente de ese año que no era Belisario Betancur sino Guillermo León Valencia del 7 de agosto en adelante, cuyo predecesor fue Alberto Lleras Camargo y su sucesor Carlos Lleras Restrepo. Belisario Betancur ejerció de 1982 a 1986, él pudo no avalar la realización en Colombia del Mundial de 1986, celebrado en México cuyo campeón fue Argentina. A propósito de campeones, a manera de anécdota, si Francia saliera campeón, sería el tercer país en conseguirlo dos veces consecutivas, logro obtenido por Italia en 1934 y 1938, y, Brasil en 1958 y 1962. Brasil es el país que más veces lo ha ganado, cinco versiones: 1958, 1962, 1970, 1994 y 2002; lo siguen con cuatro veces cada uno, Alemania 1954, 1974, 1990, 2014 e Italia en 1934, 1938, 1982 y 2006.
Rigoberto Escudero Osorio
Terminales
Señor director:
Dice el refrán de los abuelos de Guatemala para guatepeor..., así se convirtió el traslado de los buses de Sideral para la entrada al SENA, pues salió de la Enea y fue llevado al lado de bomberos donde arman tremendos trancones porque se parquean en plena vía pública. ¿Será que no existe una norma que exija a las empresas de transporte tener un sitio destinado para tal fin?; agreguemos que tenemos que sufrir por una laguna que se forma a la entrada al SENA y que no hay doliente para que la rellene así sea con escombros. Sería muy bueno que los agentes de tránsito (que ya les quitaron algunas funciones y les queda algo de tiempo) se pasaran de vez en cuando por estos lados para hacer cumplir la norma de no estacionar carros en la vía pública y evitar que las busetas de Socobuses y Gran Caldas realicen maniobras que ponen en riesgo a usuarios y a otros automotores.
Juan Carlos Calderón H.
Emanuela Orlandi
Señor director:
Junio 22 1983, Juan Pablo II viaja a su Polonia natal. Ese día es secuestrada Emanuela Orlandi, de 15 años, de una familia residente y trabajadora en El Vaticano, durante 7 papados. Hubo una llamada a la prensa vaticana notificando el secuestro, pero de ésta se supo años después. Ella salía de clase de música en un instituto de Roma. Pietro, su padre, recibe 3 llamadas telefónicas de un americano pidiendo a cambio de Emanuela la liberación de Ali Agca, detenido por el atentado contra el papa. Agca dijo en público no estar de acuerdo con el secuestro, apoyó a la niña, su familia, Italia y al Vaticano.
El plazo era el 20 de julio. La prensa italiana recibió 2 llamadas para recoger de basureros de Roma sendos indicios del secuestro: copia de pago hecho por Emanuela en su escuela musical con escrito de su propia letra; el otro un casete de ella, quejándose de dolor. El plazo se cumplió y nada se supo. Días después, se recoge un mensaje anónimo: “vean la tumba en la basílica de San Apolinar”. Allí se encuentra la tumba de Renato Enrico de Pedis, mafioso italiano líder de “la magliana” dedicado al narcotráfico. Este fue asesinado en una calle de Roma y el cardenal Ugo Poletti autorizó su sepultura.
Por Sabrina Minardi, amante del gánster se supo que éste había tenido bajo su poder a Emanuela, encerrada en una casa donde Sabrina compartió 10 días su angustia. Una noche Sabrina debió llevar a Emanuela a una gasolinera del vaticano donde un sacerdote la recogió en un carro. Sabrina le reclamó a Renato y éste dijo: todo es un juego de poder. Parece que la mafia le reclamaba al Vaticano dineros depositados en su banco. Años después un mensaje de un hombre pide que vayan a los estudios cinematográficos de Dino de Laurentiis. Allí hallan la flauta de Emanuela. La familia dice que sí es. Y este hombre, Marco Acceti, se hace entrevistar como el secuestrador. Habla de fines políticos del secuestro que no se cumplieron.
En 2013, el papa Francisco tiene contacto con la madre y hermanos de Emanuela. Les dice 5 palabras: ella está en el cielo. La familia queda impactada. El periodista Emiliano Fitipaldi escribe en 2016 un libro sobre los intríngulis económicos del vaticano que Francisco trata de solucionar. Busca ayuda de un cardenal, Lorenzo Antoneti, quien le comparte un documento de 5 páginas donde se relacionan los gastos del Vaticano con Emanuela de 1983-1997, realizados la mayoría en Londres en un hostal para chicas de una comunidad religiosa scalabrinianos. Fueron 21 millones de liras. En el 97 parece que Emanuela es enterrada cerca de su casa. Aparece un anónimo con foto de una sepultura vaticana: “busquen donde mira el ángel”. Se abre la tumba pero no hay nada, solo un cuarto subterráneo de 3 mts por 3. Una mujer declara que en su adolescencia fue amiga de Emanuela y ésta le contó de un acoso de una persona muy cercana al Papa. “La chica del vaticano” nos vuelve a informar de la vulnerabilidad de todo ser humano, que debe afrontarse con la auténtica energía espiritual que da la conversión a Dios y al amor real.
Alirio De Los Ríos Flórez
Futbolistas, activistas y políticos
Señor director:
Frente a la cercana llegada de las semifinales de la Copa Mundial, es sorprendente saber que aún a estas alturas hay ciertos individuos, tanto a nivel nacional como internacional, que buscan arremeter en contra de las selecciones todavía presentes, reclamando por su participación dentro del “Mundial de los esclavos” e imponiendo a los futbolistas roles que no están en sus manos.
De ninguna manera hay que dejar de lado la responsabilidad moral que tenía cada combinado desde el inicio de la competición; sin embargo, con los constantes abusos de la FIFA, tenemos que valorar detalles como el de la selección alemana en fase de grupos.
Lo realmente inquietante es que las personas sigan reclamando a las selecciones, al principio del torneo incluso pidiendo que se negasen a participar, con lo cual surge la pregunta de ¿Qué tan justo es pedirle a una selección, por ejemplo, la de Marruecos que es la primera selección africana en llegar a una semifinal, que deje de lado su afición, su progreso e incluso un sueño de poder ganar la competencia, por las implicaciones sociales que este mundial trajo consigo? Ignorando incluso a grandes compañías deportivas como ESPN, que después de hablar mal de los jugadores, en uno de sus programas se regocijó mostrando los estadios donde se perdieron tantas vidas.
En conclusión, los futbolistas tienen cierta parte que hacer, pero deben estar libres de estas críticas o al menos, acompañados de las entidades que también tienen una responsabilidad con la protesta contra esta competencia.
Atentamente.
Mauricio Villada
No todo es para todos
Señor director:
Aunque, según un viejo adagio y dada la importancia de estas tres cosas, cada uno de nosotros desea tener para sí salud, dinero y amor, y todo aquello que contribuye a obtenerlos; no siempre, ya sea por las contingencias de la vida, por el azar o por el destino que se opone a nuestros deseos, podemos alcanzar esos tres anhelados bienes. No obstante, muchos desean obtenerlos a toda costa, y algunos, buscando uno solo de ellos, se olvida de los otros. Como aquellos que yendo en pos de la fortuna no vacilan en sacrificar los más importantes de los bienes: la salud y la vida.
Diego Osorio Ramírez
Diablo navideño
Señor director:
¡Qué falta de criterio, qué falta de juicio la de la Alcaldía de Riosucio! En vez de adornos navideños (pesebre, árbol, estrella, aguinaldos, campanitas, mula y buey, el Niño, la Virgen y san José, los pastores y las ovejas, los reyes magos, etc.), sacan el diablo del Carnaval. Puede ser un diablo gracioso, inofensivo, parrandero y hasta bacano (o antibacano), pero su momento es más tarde, en enero.
Exhibir el diablo en diciembre es irrespetar el sentimiento religioso de mucha gente. Definitivamente el sentido común es el menos común de los sentidos.
Atentamente,
Observador católico
El VAR y la uña maldita
Señor director:
Mucho nos ha dejado hasta ahora este mundial de fútbol, evento que sin duda convoca y “paraliza” muchas actividades cotidianas en todo el mundo, aunque para nosotros, visto con otros ojos, por la ausencia inexplicable de Colombia, porque nos sacamos solitos. En general buen fútbol, con la mayoría de equipos jugando hacia adelante, con algunas excepciones, con reposición del tiempo perdido que me parece muy acertado, en ocasiones hasta de 10 minutos, lo cual debería ser tenido en cuenta por nuestro fútbol local, aunque los partidos podrían durar hasta altas horas de la noche. Mucho se ha discutido y criticado el VAR, pero creo que es útil en muchas ocasiones, que hacen justicia en situaciones que el árbitro puede no observar, como faltas o manos dentro del área, aunque no siempre el árbitro esté de acuerdo con lo observado por sus colegas del VAR. Dos puntualmente: el penal pitado a favor de Argentina contra Polonia, por una falta del arquero, que simplemente era la inercia de la mano al rechazar un balón y que Messi lo recibe como “un manotazo”, tirándose al piso como si lo hubieran matado, cosa que en especial los argentinos saben hacer con gran capacidad histriónica; y una falta en contra de Uruguay a Darwin Núñez, en su último partido contra Ghana, que claramente era penal y no lo sancionó el árbitro, señalando en su gesticulación al público, que el jugador fue al balón y que determinó la eliminación de Uruguay y el paso de Korea del Sur por gol diferencia a cuartos de final.
Con lo que no he estado de acuerdo y considero, afecta de manera muy importante el desarrollo del buen fútbol y sobre todo el espectáculo, es el apoyo de la tecnología para la determinación del fuera de lugar semiautomático. Jugadas y goles espectaculares que son retrotraídas, analizadas y anuladas por un fuera de lugar, que como lo menciona en artículo reciente en el diario El Espectador, Jorge Tovar, “…se anulan goles porque un pedazo de brazo está más adelantado que la uña del defensor.” La esencia del fútbol es, sin ninguna duda, el gol; es lo que vamos a ver, y la tecnología, no está favoreciendo al equipo que ataca y busca hacer goles, si no al que se defiende. El fuera de lugar debería aplicarse cuando el jugador atacante saque realmente ventaja de su posición, incluso hay quienes proponen quitarlo del reglamento, aunque esto puede ser muy discutible. Y ni qué decir, cuando la uña del defensor queda más atrás, pero tres o cuatro pases antes del gol, en posición legítima del anotador. Ojalá modifiquen por el bien del fútbol esa medida y utilicen la tecnología en otras situaciones de juego, que verdaderamente hagan justicia.
Comentario adicional: ninguna duda que la hinchada del Once Caldas es algo increíble… haciendo largas filas, lloviendo, para abonarse… que el equipo responda como se lo merece semejante afición.
Carlos Alberto Villegas Isaza
Adorar y venerar
Señor director:
En la página 13 del 9 de diciembre dice el periodista que “20 mil faroles en alusión a la adoración a la Virgen María le dieron luz a la edición XXI de la Noche del Fuego en Salamina”.
Adorar es rendir a Dios un culto supremo, reconocerlo como Creador y Señor de todo, y rendirse uno como creatura suya ante Él. A la Virgen no la adoramos pero sí la veneramos, le rendimos culto de veneración; la reconocemos como la creatura más excelente, superior incluso a los ángeles; tratamos de imitar sus virtudes, la amamos y le pedimos que interceda por nosotros ante su hijo Jesucristo.
El culto a Dios se llama latría (del verbo griego latréuo=adorar); el culto a los santos se llama dulía (del verbo griego douléuoo= servir), porque ellos son siervos de Dios; el culto a María Santísima se llama hiperdulía (adverbio griego hýper=en mayor grado, más) porque la Virgen es la principal servidora del Altísimo.
Atentamente,
Observador católico
Lágrimas
Señor director:
Los ciudadanos, atraídos tanto porque estén a favor como porque estén en contra, pueden equivocarse al elegir a alguien. Si este no da la talla y la democracia no ofrece fórmulas viables de corregir, el elegido podría, una vez que ni quiere hacer ni hace y se pone contra todos, tener la decencia de sin súplicas, quejas o lágrimas, seguir este poema:
«El dios abandona a Antonio»
Cuando, de pronto, se deje oír a medianoche
el paso de una invisible comitiva,
con músicas sublimes y con voces,
tu suerte que cede, tus obras
malogradas, los planes de tu vida
que acabaron todos en quimeras, será inútil llorarlos.
Como el que está listo ya hace tiempo, como el valiente,
despídete de ella, de la Alejandría que se marcha.
Sobre todo, no te engañes, no digas que fue
un sueño, ni que se confundieron tus oídos;
no te rebajes a tan vanas esperanzas.
Como el que está listo ya hace tiempo, como el valiente,
como te corresponde por haber merecido tal ciudad,
quédate firme frente a la ventana
y escucha con emoción
—no con las súplicas y las quejas de los cobardes—
el rumor, cual un último deleite,
los sublimes instrumentos de la secreta comitiva,
y despídete de ella, de la Alejandría que pierdes.
C.P. Cavafis – 1911
Luis Fernando Gutiérrez