El puente hacia el infinito
Señor director:
En mayo 12 de 1988, hace 34 años y 7 meses, día del educador en Colombia, los alumnos de 11º del cual era director de grupo, me hicieron el regalo de un libro titulado: “El puente hacia el infinito”. Como no encontré una dedicatoria, este libro es un puente entre tú, joven alumno y yo tu profesor, como recuerdo de cada uno de ustedes para el resto de mi vida, que es mi infinito por ahora; quiero tener tu nombre para recordar siempre este año de 1988 como un año en que tú y yo forjamos ilusiones y esperanzas. Manizales mayo 12-1988. Grupo 11º”. Lo hice pasar por cada uno de ellos-as para que escribieran su nombre. Y así fue. Un total de 45 estudiantes.
En mi libro “Educador”, 2006 (18 años después) cap. 11: “Despidiendo a los que se gradúan” recordé este episodio, con el título”: “Atravesando el puente. Van a hacer el intento; deséales amor”. Así se gestó el recuerdo. Un día llegó a visitar a mi hija Diana y a su esposo, uno de sus compañeros de colegio. Lo saludé con efusividad. El visitante al rato se acercó a mi biblioteca y tomó el libro “El puente hacia el infinito” pues en algún momento lo había leído. Y ¡Oh sorpresa!, tanto para mí que había olvidado el contexto del libro que hacía parte de mi colección libresca, como para ellos 2 que habían sido firmantes
del libro. Inicié en esa visita un acta mental de lo que cada uno de estos 45 estudiantes, de hacía 18 años, estaban realizando ahora. Y en el capítulo del libro detallé la vigencia laboral actual de casi todos mis anteriores alumnos de filosofía, religión y dirección de grupo de 1988. Escribí así: 45 estudiantes están atravesando el puente. Bueno, ya uno lo atravesó del todo, porque la muerte se lo llevó. José Alfredo Flórez murió en el municipio de la Unión, Valle del Cauca, en un accidente de tránsito. Y ahora menciono a otro firmante, Danilo Loaiza Ocampo, quien murió en Bolivia, cuando su carro se varó en una carrilera, con la mala suerte que muy cerca venía el tren que lo arrolló.
El autor del libro es Richard Bach, quien también lo es de: Juan Salvador Gaviota. El don de volar. Ilusiones. Ningún lugar está lejos. Nada es azar. Antes del prólogo escribe: “En el principio del universo... éramos nosotros. Antes de todos los principios y cuando se haya apagado el eco del último final, somos nosotros. Nosotros somos la razón del espacio, los constructores del tiempo. Somos “el puente hacia el infinito”….aprendiendo el amor”. El Libro concluye así: “van a hacer el intento. Deséales amor”.
En estos días lo estoy releyendo y además de este escrito, en mi mente hay otro para compartir dos bellas enseñanzas de este hermoso libro.
Alirio De Los Ríos Flórez.
*** Despidiendo a los que partieron en el año 2022 ***
Señor Director:
Causa mucha tristeza despedir a seres humanos (+) que han formado parte de nuestro círculo familiar y a las amistades, que le llegan a parecer a uno que también son parientes. Es innegable que cuando se ausentan para siempre seres humanos entrañables, para cumplir la cita que todos tenemos que afrontar ante El Eterno, la amargura y la nostalgia que invade nuestra Alma es de veras impactante y nada gratificante. Afortunadamente siempre nos damos cuenta al paso de los días, los meses y los años, que todos los del círculo que han partido al mundo celestial, se inmortalizan en nuestro corazón y nos siguen acompañando con los bellos recuerdos que dejaron, porque los que no tengan esa etiqueta de excelencia en la conducta, es mejor olvidarlos.
Los listados que LA PATRIA publica de “nombramientos celestiales” siempre me llevan a meditar que la realidad de todo, sin ser dramáticos, es que mientras vivamos seguiremos viendo «el desfile al más allá» de dilectos seres humanos. Por ese solo hecho es que debemos preocuparnos por ser Buenas Personas con todo el mundo. Hay que dejar buenos recuerdos remarcaban Mis Padres.
Es preciso el momento para elevar una Oración al altísimo por todos los que han partido de Manizales a la Vida Eterna en el año 2022, Vayan mis condolencias para todas las familias que le entregaron Almas al cielo. En mi caso son muchos los seres queridos que se ausentaron físicamente, porque espiritualmente siguen a mi lado por siempre. A todos los nombro en mis oraciones por las ánimas Benditas.
Inolvidables son: Doña Pilar Villegas de Hoyos, Aída Jaramillo Isaza, Herman Correa y Correa, Orlando Cadavid Correa, Evelio Giraldo Ospina, Paco Ayala Ruiz, ... ... la enumeración no es exhaustiva.
Y ya que este año 2022 se marchita, vayan mis fervientes deseos por la prosperidad y felicidad para todas las familias del Gran-Caldas y de Colombia en el año 2023, y para todas las personas que laboran en el periódico LA PATRIA. Inmensa es la gratitud por sus servicios a Manizales, Caldas y La República.
Nota importante: Las familias esperamos que el gobierno sea más edulcorado y amable. Es muy conflictivo.
Rogelio Vallejo Obando
Año viejo, Año nuevo
Señor Director:
El telòn del tiempo se ha bajado, el discurrir de un pasado y un presente empiezan a resumir sus logros y frustraciones, sus debilidades y fortalezas, sus luces y sus sombras, sueños e ilusiones, pequeñeces y grandezas.
El tiempo, sucesiòn de puntos invisibles que va dejando huellas sobre la carretera de nuestras vidas, en un viajero indeterminado y a veces huèrfano de francos horizontes, que va envejeciendo nuestros pasos por el sendero de la historia .
Amanece, y los sueños de una luminosa alborada con sus luces de Bengala, en mañanas llenas de joviales y juveniles auroras, el sol de un nuevo despertar empieza a sembrar ramilletes de esperanzas en el despertar de un día lleno de luz.
Todos los viajeros, romeros incansables y anònimos, viajando por el camino invisible de un desierto a veces lleno de oaisis, a veces arenales interminables, a veces temperaturas caniculares o por florestas repletas engañosas flores, vamos en fila recta tratando de alcanzar anhelos y sueños sembrados en el vergel de la felicidad , tratando de llegar a la cùspide para embriagarnos de gloria, pero también tratando de no llegar muy temprano al destino final que nos espera a veces sin pena, ni gloria .
Camino largo…, con guijarros, con abrojos, con subidas, con bajadas y con valles, camino largo …, con dolores, con angustias, con làgrimas y tristezas, camino largo…, con èxitos, con triunfos, con ribetes y coronas de laureles en el inmenso panorama de un espacio sin fin.
El aroma con olor y sabor a vejez, empieza a dibujarse en la silueta azul de un año que con sus manos llenas de arrugas y de cansancio, señalan el rostro escuálido de quien naciò altivo y orgulloso ofreciendo amaneceres llenos de mieses en el huerto de un edèn pintado de felicidad y optimismo.
Año con la senectud a cuestas cuando apenas està empezando a vivir, envejeciendo en su propia esencia como fruto de poner límite a algo que siendo intangible, se vuelve viejo y se muere en el infinito de su misteriosa existencia.
Ayer, nací
y sin vivir mucho
ya me dicen que soy viejo.
Debo viajar,
debo morir,
no quiero que me digan viejo
El sol de medio día ilumina a todos los seres de la tierra, unos dicen ser felices, otros sienten que sus sueños fueron meras ilusiones, fantasías doradas, fantasías que no florecieron en el jardín de sus anhelos y de sus expectativas.
Es difícil soñar sueños dorados
en un desierto repleto de arenales,
es difícil cosechar granos maduros
en un ambiente sembrado de arrabales
Año viejo que se va caminando lentamente, dicièndole adiòs a todo, diciendo adiós a su gente, a los humanos, a los habitantes de esta tierra, a los viajeros incansables.
El año viejo se va en medio de luces de navidad, villancicos, jolgorios, aplausos de unos y…, diatribas de otros, pero…, cumplió, vivió, nos envejeció y escribiò lo de todos los años : Registrarse en la historia.
Se abre el telòn de una nueva esperanza : AÑO NUEVO, VIDA NUEVA. Una nueva alborada, un nuevo amanecer, un nuevo sol que sin dejar de ser viejo nos hace creer que apenas nace. Un nuevo sol que asomado en el horizonte nos hace creer que Colombia brillarà con justicia, con fe y con una luz que nos alumbre a todos.
Elceario de J. Arias Aristizàbal
Bachilleres Amigos
Señor Director:
Fuimos veintiséis los estudiantes que recibimos el diploma de bachiller otorgado por el Colegio San Luis Gonzaga de Manizales el 19 de noviembre de 1964, hace la friolera de cincuenta y ocho años. El acto solemne de graduación tuvo lugar en el nunca bien lamentado Teatro Olimpia; la ceremonia comenzó a las once de la mañana, si mal no recuerdo. Fungía como rector del colegio el padre Libardo Martínez, S.J., pacoreño por más señas.
El paso del tiempo ha registrado el fallecimiento de varios compañeros; son ellos Carlos Alberto Arango Pinzón, Alberto Hernández Osorio, César López Campo, Francisco Javier Marín Ramírez, Jorge Mejía Jaramillo y Carlos Alberto Villegas Arango. Un buen número de integrantes del grupo reside fuera de esta ciudad: Guillermo Alzate López en España, Guillermo Betancur López, Alejandro Botero Botero en Medellín, Luis Guillermo Flórez Henao en Bogotá, Luis Gonzalo Gómez Álvarez en Cali, Emiliano Henao Botero, Francisco Javier López Latorre en Circasia, Carlos Aurelio Londoño Arango en Cali, su hermano Víctor Eduardo en Bogotá, Gonzalo Marín Correa, Jesús Mauricio Mesa Navia en Chile, Jorge Eduardo Patiño Londoño y Mario Quintero Duque.
Así las cosas, somos pocos los que aún existimos, vegetamos y todavía nos movemos en este, “el mejor vividero del mundo”, la capital del departamento de Caldas, que fue fundada y edificada “contra la expresa voluntad de Dios”, como se decía antaño. “Estos, Fabio, ¡ay dolor! que ves ahora, / campos de soledad y mustio collado, / fueron un tiempo Itálica famosa”: quiero decir que “semos” meros seis, media docena a lo sumo, los que acudimos a nuestra hebdomadaria cita (hebdomadaria=semanal): Carlos Alberto Gómez Álvarez, Luis Fernando Ocampo Poppe, Germán Upegui Latorre, Luis Vélez Restrepo, Aurelio Villegas Villegas y el suscrito. Germán no siempre acude, pues se trasladó a Circasia; no obstante, con frecuencia hace el esfuerzo de subir hasta este nido de águilas. Leonidas Robledo Palacio no asiste, debido a sus condiciones de salud; vive en Tierra Viva (Gallinazo, Villamaría). Bernardo Anzola Arango no se graduó con nosotros pero hizo parte del grupo en quinto de bachillerato y en ocasiones participa del programa.
Estos supérstites llevamos algo así como un lustro reuniéndonos semanalmente. Primero los lunes, luego los miércoles; al principio en Juan Valdés, últimamente en el café Iguana, de Cable Plaza. El que madruga más llega aproximadamente a las cuatro de la tarde y se apodera de una mesa, a la cual acceden poco a poco los condiscípulos. El cambio de sede se debió al invierno prolongado, a la lluvia y al viento frío, condiciones meteorológicas que me hicieron recordar la revista del Súper Ratón en la que aparece sobre la localidad de Ratolandia un ratón malévolo y además mago, que pronuncia este poético y ominoso conjuro: “Y ahora, con gran emoción / pido de todo corazón / que haya viento, frío, nieve; / que la nevada no sea leve / y que forme la gran capa / que todo lo cubre y tapa”.
¿En qué consiste la reunión? ¿Cuál es el orden del día? El punto principal es el encuentro: vernos, saludarnos, preguntar cómo estamos y qué hicimos hace poco, qué hay de nuestras familias, etc. Luego sigue el echar carreta o botar corriente sobre todo lo divino y lo humano: el clima, la economía, la política del país y la situación internacional, los descubrimientos e inventos de la ciencia y hasta la situación de la Iglesia y de la religión. Enseguida viene el “algo”, muy sabroso, servido por dependientes venezolanas jóvenes, bonitas y muy decentes. Mientras despachamos el condumio seguimos pontificando (o por lo menos opinando) acerca de diversos asuntos. Y cuando empieza a oscurecer, me levanto y me despido de los compañeros como se despidió un contertulio de Olafo y Chiripa en la taberna: “Adiós, señores, la gloria me llama”. No sobra aclarar que, acto seguido, Chiripa le explicó a Olafo: “Su esposa se llama Gloria”.
La Biblia, en el Antiguo Testamento, en el sagrado libro del Sirácida o Sirácides, el libro sapiencial de Ben Sirá, más conocido como el Eclesiástico, “en el capítulo que vos hallaredes que se escribe” -según se expresa Cervantes en el prólogo del Quijote- dice así con inspirado acento: “Al amigo fiel tenlo por amigo; el que lo encuentra, encuentra un tesoro; un amigo fiel no tiene precio ni se puede pagar su valor; un amigo fiel es un talismán: el que teme a Dios lo alcanza; su camarada será como él y sus acciones como su título… No deseches al amigo viejo, porque al nuevo no lo conoces; amigo nuevo es vino nuevo: deja que envejezca y lo beberás… quien critica a un amigo destruye la amistad. Aunque hayas empuñado la espada contra el amigo, no pierdas la esperanza, que aún hay remedio; aunque hayas abierto la boca contra el amigo, no temas, puedes reconciliarte… No me avergüenzo de saludar a un amigo ni me escondo de su vista… El amigo fiel peleará contra tu enemigo, empuñará contra él el escudo. No olvides al amigo durante el combate ni lo abandones al repartir el botín”.
Al acercarse el final del siglo XX pasaban por la televisión colombiana, en Sábados Felices o en Don Chinche, al Chinche Ulloa y a su novia Rosalbita, además de otros personajes típicos, como el doctor Pardito, todos los cuales acudían con frecuencia al bar La Amistad, en la capital de la República. Pues bien, la amistad es lo que nos lleva a reunirnos cada ocho días. De la amistad escribió Aristóteles que “es lo más necesario en la vida”.
Jaime Pinzón Medina, presbítero
Valores de la Tierra
Señor Director:
Es Manzanares un imán embrujado que atrae a los navegantes con la magia de su belleza y su fuerza sutil de un atardecer. Tiene los encantos de una novia enamorada
tratando de seducir en una romàntica noche a quien va a ser su amado para siempre.
Es Manzanares un edèn sobre el cual se recrean con inocente donosura las hadas fugaces de la imaginación columpiando romances de amor entre Guadalupe y Monserrate.
Manzanares,
tierra de caña y de miel,
de verdes cafetales,
de florestas y dorados frutos,
de olor a mil colores
de sueños e hidalguìa,
de cerros y de soles
Manzanares, un pedazo de cielo en el oriente de Caldas, un pedazo de amor, un pedazo de felicidad que la naturaleza nos regalò con la grandeza y generosidad de la estètica para recreación del espritu magnànimo y generoso de sus hijos.
Manzanares, una hermosa alfombra verde con sus gèlidas montañas, sus tierras talladas por las manos del Creador que son en su conjunto una obra de arte arrullada con susurros de amor por las olas agitadas del rìo Guarinò.
Esta tierra de luces y colores, es la tierra de Josè Bernardo Arias Trujillo, Josè Joaquìn Montes Giraldo, Nestor Villegas Duque, y el gran señor Fabio Ramìrez Ramìrez, destacado Educador con una rica y larga trayectoria como sembrador de en el campo intelectual y humano por espacio de muchos años.
Es don Fabio, una persona que huele a Manzanareño, a esencia original de nuestra tierra, paladín de nuestra cultura, hombre culto y respetuoso, con ribetes de cordialidad , figura enhiesta y cultivada en el horno de adobamiento de nuestras màs caras costumbres de nuestro pueblo. Su perfil de intelectual no se discute, se disfruta, se aprecia, se reconoce y se respeta. Hombre talentoso, cultivado , académico y humanista. Personajes así, se aprecian, se valoran y se toman como referentes no para imitarlos, ni para envidiarlos, pero sì para admirarlos y tenerlos como cultores ya que con el pincel de la historia registran el eterno futuro de un pueblo llamado Manzanares.
Para disfrutar sus escritos hay que leerlo en todas sus facetas, tarea que no es fácil por la variedad de sus escritos y aportes con los cuales ha enriquecido nuestra cultura.
Sus paisanos, entre ellos yo, nos enorgullecemos de tener personas tan valiosas que brillan en el firmamento diàfano de nuestra cultura.
Quienes nacimos allì nos sentimos orgullosos por haber recibido este regalo de haber llenado de oxígeno y sabor nuestra esencia de Manzanareños y quienes llegan, sienten nostalgia de no haber tenido sus raíces en este bello poblado, pero…, la cordialidad alcanza para todos.
Caordialmente
Elceario de J. Arias Aristizàbal
Soledad
Señor Director:
Lo leí en el libro “El puente hacia el infinito”. De inmediato el texto me llamó la atención y entró en mi espacio mental para su reflexión y análisis. De ahí este escrito. “Lo opuesto a la soledad, Richard, no es el estar juntos. Es la intimidad. Sin duda, los otros aspectos de quienes somos han de ser nuestros amigos más íntimos. ¿Quién puede estar más cerca de nosotros que nosotros mismos. Nosotros mismos en forma espiritual?”. Yo puedo parecer un solitario, pero si estoy practicando la intimidad no lo soy, no estoy en soledad. Dice John Milton, poeta Inglés: “A veces la soledad es la mejor compañía”. Qué es la intimidad? A ella se llega a través de la meditación, del silencio. Es entrar en nuestra interioridad y descubrir ahí mi verdadero yo, mi verdadera realidad espiritual que me acompaña, esa energía íntima y esa presencia real que identifica lo que soy en verdad. Yo no soy mi mente, no soy mi pensamiento, no soy mi sensibilidad (“El poder del ahora”). Debo ser testigo de lo que pienso y de lo que siento, consciente que soy una energía espiritual, la más activa y dinámica en este universo. Papá Jaime la vivió y la compartió en su libro “Te amo, pero soy feliz sin ti”. Cuando se descubre esta profunda riqueza de la intimidad, uno supera todos los apegos existentes que falsean nuestra maravillosa realidad. “Sin ti, mujer, dinero, placer, poder, no podré vivir jamás”, es la expresión de un persona profundamente solitaria que necesita apegos para sentir que es alguien. Dice Joseph Héller, novelista estadunidense: “mi problema con la soledad es que la compañía de otros nunca ha sido una cura para ella”. Si captamos esto, entendemos la expresión de Ramón de Campoamor “es todavía más espantosa la soledad de dos en compañía” que es la situación que viven las personas que no han entrado a su intimidad para así tener una verdadera riqueza que compartir con el otro. Pasa mucho entre las parejas y entre las falsas amistades. Y aún más, entre quienes se unen con el fin de conseguir dinero: mafias, corrupción, delincuencia, política. Se empobrecen tanto en su intimidad que la vida humana no tiene ningún valor, y asesinan sin sentido, negando lo que íntimamente es valioso: el espíritu humano que es amor, comprensión, perdón, solidaridad, justicia. Eugenio d´Ors, escritor español dice: “allí donde se había soñado en compañía, resucitan dos soledades”. Estar solo, descubriendo su verdadera intimidad, es la mejor compañía que un ser humano pueda tener. Y enriquecido por esta intimidad, ya es capaz de ser verdadera compañía de otro ser humano: tu mujer, tu esposo, tu hijo-a, tu amigo-a, tu vecino-a. Ocurre mucho en nuestra sociedad lo que afirma el escritor mexicano Enrique Serna: “si das amor a cambio de compañía, resígnate a perder las dos”. Estás invitado, querido lector, a entrar en intimidad y descubrir tu verdadera riqueza y compañía.
Alirio De Los Ríos Flórez.
Informadores de la hecatombe
Señor director:
Vivenciando las dificultades que trae la crisis moral y ética de estos tiempos, que tiene su génesis en la forma de decidir, solo atinamos a narrar sobre todo este cúmulo de barbaridades que suenan a catástrofe. Los dirigentes o seudolíderes, para más señas políticos, dejan en entredicho honestidad y probidad con decisiones que afectan a sociedades que algún día les brindaron voto de confianza con el fin de que administrando con dignidad se mejorara en calidad de vida. Solo atinamos a ser protagonistas observando, sin tener la posibilidad de aportar a la solución. Impotentes ante la barbaridad auspiciada por las potencias, somos simples testigos o víctimas, con capacidades de ser informadores o relatores de la tragedia que suena a hecatombe. Somos contadores de historias, pero muy crueles: las guerras por el dinero y el poder, el daño ambiental, la desaparición de fauna y flora, los ataques suicidas a escuelas sin fundamento alguno, las agresiones entre países por invasión de territorios, todo conducente a la extinción de la “madre tierra”. El solo desbordamiento de los ríos y sus nefastas consecuencias, debieran mover el sentimiento y las voluntades de quienes pueden ejecutar las acciones pertinentes para contener estos desastres. Puntual es el hecho del aumento de temperatura por encima de 1.5 grados que nos tiene caminando por el filo de la navaja, directo a la desgracia de ser los culpables de semejante infortunio. Vacunados para ser insensibles ante la tragedia, convertidos en voceadores de adversidades, pasamos los días sin solidaridades para detener éste infortunio. Despuntando apenas la tercera década del siglo, estrenando pandemia, hemos visto la resistencia de los pueblos a dictaduras que empiezan a afectar a Latinoamérica. ¡Qué rumbo tenemos? Impredecible, con certeza se puede decir que está en curso la hecatombe, nada nos hace pensar que vamos a detener este desastre, pues, las causas principales: el uso de combustibles que se originan en la energía fósil y la deforestación siguen ahí rampantes devorando ecosistemas, conducta exclusiva del ser humano, que actuando de manera despiadada ahonda en la crisis.
No existe voluntad y sentido de pertenencia por la vida en el planeta de quienes ejerciendo desde los gobiernos direccionen por los caminos apropiados; con carencias en distintos ámbitos del saber, demuestran ausencia de idoneidad que no les permite nada significativo en procura de potenciar unas sociedades funcionales que hagan del planeta el paraíso que nos ‘vendieron’ de niños desde las distintas instituciones. Nos merecemos desarrollos sociales, académicos y económicos que direccionen el rumbo que está bien extraviado.
Frase: “Un buen líder inspira a su gente a confiar en él, un gran líder inspira a su gente a confiar en ellos”. Lao Tse
Rigoberto Escudero Osorio
Volcán Machín: Asusta túnel de La Línea
Señor director:
El dormido volcán Machín cercano a Cajamarca Tolima y de gran influencia en una amplia zona comarcana de otros departamentos limítrofes, es una latente amenaza a la riqueza del entorno.
Es un mal vecino del Túnel de la Línea, con inversiones millonarias en dólares, que aliviaría el tránsito de Buenaventura, Armenia, Calarcá, Ibagué e intermedias para conectar Bogotá con el Océano Pacífico y a éste con el Mar Caribe vía Ibagué, Armero, Mariquita, Honda, Barranquilla y el Océano Atlántico.
El volcán Machín es otro “león dormido” por centurias. Su explosión o erupción causaría males sin cuento en el área que lo circunscribe, afectando la producción agropecuaria, lechera y cultivos en kilómetros a la redonda.
Ingenieros y vulcanólogos han pronosticado que, de entrar en actividad, semejaría a una macro olla de presión, pues se sabe que su cráter está taponado desde hace muchos siglos y podría la columna de lava y cenizas proyectarse varios kilómetros de altura e irradiar sus productos ígneos a los departamentos vecinos.
El volcán Machín ha sido comparado en potencia al Krakatoa, el Bezymianny, el Monte Santa Elena en Estados Unidos y el Vesubio, este último que sepultó con todos sus moradores contados por miles, las ciudades Pompeya y Herculano, Italia.
Es un peligro para la comarca tolimense, para los departamentos de Quindío, Valle, Risaralda, Cundinamarca que se surten de la agricultura, la ganadería y el cultivo del café.
En 1927 el geólogo alemán Friedlaender, con noticias sobre su existencia, se propuso visitar el volcán Machín y lo catalogó como cráter – Somma o pliniano, nombre con el cual se identifica a las calderas naturales explosivas. La peligrosidad y características de sus erupciones lo hacen temible desde el punto de vista científico y sus productos de fuego y muerte podrían cubrir territorios de Risaralda, Tolima, Quindío, Caldas, Valle del Cauca y Cundinamarca.
Los expertos consideran que un volcán activo es aquel que por lo menos ha tenido una explosión en 10 mil años precedentes. Hay un registro geológico, que dice, que el Machín eruptó por lo menos 6 veces en los últimos 5 mil años. En esas calendas produjo columnas de humo, cenizas y elementos químicos con varios centenares de kilómetros de altura, depositó cenizas con muchos centímetros de espesor en zonas de lo que es la capital del Quindío, Armenia; los flujos piroplásticos con metros de grosor, rellenaron los valles y los ríos que servían de drenaje al volcán y esos “lahares” alcanzaron el cauce del rio Magdalena, construyendo abanicos fluviales en lo que son los municipios de El Espinal, Guamo, Chicoral, Suárez, Coello, Saldaña, Flandes y Girardot.
Los expertos calculan que la última explosión (o erupción) del Machín ocurrió aproximadamente hace 850 años, plasmada en leyendas de los indios “panches” y pijaos que habitaban sus proximidades. Los cálculos geológicos indican que este volcán taponado hará una tremenda emisión en fecha indeterminada, arrasando su entorno de miles de kilómetros, para lo cual no se han tomado las medidas de precaución aconsejadas en la protección de vidas humanas, animales y fincas.
El Machín ha dado muestras de su constante actividad interior en meses anteriores; provocó el éxodo de familias campesinas de sus laderas que semejan promontorios montañosos; en verdad este volcán poco asusta por su composición geográfica, pues es diferente a la concepción que tenemos de los volcanes, en forma de cono y montaña elevada.
La sismicidad ha afectado la población de Cajamarca, hay presencia de fumarolas, se detectan aguas termales dentro del cráter, que salen a la superficie del terreno y existe gas radón en el aire.
Las obras del Túnel de la Línea fueron iniciadas en 2005. Un estudio de impacto ambiental que hizo la firma Gómez Cajiao y Asociados, omitió mencionar el Machín, siendo como es, una amenaza para la población circundante, más de un millón de personas, cosechas, ganadería e infraestructuras de ríos y carreteras. El único paso de la Cordillera Central es la Línea, en la carretera occidente – centro del país. De erupcionar el Volcán Machín, toda la infraestructura carreteable sufriría el impacto de sus productos de destrucción y fuego. No hay muchas prevenciones para la población de sus alrededores. La mayor parte de los habitantes está ubicada en el llamado “triángulo de oro”, por la riqueza y producción de sus zonas. La línea es el único paso de exportaciones e importaciones por el mar Pacífico y hacia el centro de Colombia.
El volcán Machín si colapsara, como es el riesgo probable, aislaría al resto del país al destruir la única carretera que cruza la Cordillera Central. Es un león dormido que está en actividad continua, sin erupción externa, desde 1998. En los últimos meses los reportes vulcanológicos señalan un creciente aumento de “su trabajo” interior. En diciembre de 2007 se registraron 381 temblores de poca magnitud; para enero de 2008, fueron detectados 492 movimientos de baja intensidad, en marzo siguiente 80, en abril 747 y en mayo 437. Esos sismos se generan en los quiebres de las estructuras geológicas al interior del Machín, según estudios.
De no tomarse las medidas del caso, desaparecería la Línea, la carretera, los túneles que se construyen con inversiones millonarias, varios departamentos y una densa población sufrirían los errores del desastre, ocurrida la erupción del Machín, considerado uno de los más peligrosos de la tierra, y no en teoría; los hechos de otros siglos así lo demuestran, cuando no había progreso y las ciudades apenas eran un sueño en la mente de sus fundadores.
Gerney Ríos González
Lágrimas
Señor director:
Por votar a favor o por hacerlo en contra el se equivoca. Cuando el elegido no puede y la democracia no ofrece una forma viable de corregir el error ¿Hay que aguantarlo? Si el elegido se va contra sus votantes, su ciudad ¿Es ilusión pedirle que se corrija? Un poema podría ayudarle a decidirse sin súplicas, sin quejas.
«El dios abandona a Antonio»
Cuando, de pronto, se deje oír a medianoche
el paso de una invisible comitiva,
con músicas sublimes y con voces,
tu suerte que cede, tus obras
malogradas, los planes de tu vida
que acabaron todos en quimeras, será inútil llorarlos.
Como el que está listo ya hace tiempo, como el valiente,
despídete de ella, de la Alejandría que se marcha.
Sobre todo, no te engañes, no digas que fue
un sueño, ni que se confundieron tus oídos;
no te rebajes a tan vanas esperanzas.
Como el que está listo ya hace tiempo, como el valiente,
como te corresponde por haber merecido tal ciudad,
quédate firme frente a la ventana
y escucha con emoción
—no con las súplicas y las quejas de los cobardes—
el rumor, cual un último deleite,
los sublimes instrumentos de la secreta comitiva,
y despídete de ella, de la Alejandría que pierdes.
C.P. Cavafis – 1911
Luis Fernando Gutiérrez
La orquesta del Parque Caldas
Señor director:
Cuando las sombras de una noche siempre oscura, muy oscura y después de un largo insomnio y con los ojos cansados y marchitos pidiendo reposo incrustados en un rostro demacrado y agobiado por las tinieblas, empiezan a morir al encontrarse con las embrujadas luces de un nuevo día, terminando en un fraternal abrazo de despedida, las unas para internarse en las profundas cavernas de una oscuridad sin fin y las otras naciendo resplandecientes al compás de un nuevo amanecer. Sombras que se llevan por el camino de un ayer, secretos de experiencias sublimes sin regreso.
El galope de un nuevo día acariciando la faz de la tierra, estimula la vida que se manifiesta en movimientos concientes unos, inconcientes otros, pero…, que son el tilín de un nuevo amanecer lleno de fuerza invitando a despertar, a dejar la inactividad que semeja la semblanza de una muerte que no trasciende y de la cual se puede regresar para continuar sembrando sueños en el mundo de las fantasías sin límites y a veces sin sentido.
El reloj del tiempo empieza a caminar señalando los nuevos rumbos de un camino con rutas conocidas para unos y de inciertas incógnitas llenas de incertidumbres para otros.
La Basílica es testigo de cómo este nuevo amanecer enciende la lámpara de la fe, de las creencias heredadas de nuestros antepasados que madrugaban a sembrar con amor y dolor el pan amasado con lágrimas y honradez en la verde campiña de la abundancia regada con las bendiciones del padrenuestro y la dulce plegaria de avemarías llenas de amor y optimismo que crean abundantemente para luego florecer con hermosas espigas llenas de frutos en abundancia para alimentar la vida de los seres vivos en un mundo lleno de interrogantes, de contradicciones y de sueños. La estatua de Francisco José de Caldas permanece inmóvil, ignorada en medio de tanta indiferencia en un departamento que lleva su nombre y en una ciudad pletórica de universitarios, cargando con nostalgias su honroso título de sabio.
Las flores, como adornos naturales, los pocos árboles y las escasas palmas, otean desde su altura la belleza del paisaje y se dan el saludo mañanero con el hermoso guadual en el cual duermen “pájaros cordiales “al aire libre en una ciudad arrullada por la ternura de la noche y la alegría de un nuevo despertar.
Ah…, ¡qué espectáculo nos regala la naturalezas al empezar cada día¡ ¡Qué maravilla de polifonía al morir la noche y nacer el nuevo día ¡Lo único que hay que hacer es abrir los oídos, los ojos y alelados contemplar con la sensibilidad de admirar con placer y contemplativamente las preciosas interpretaciones de esta orquesta natural que sin protocolos y completamente gratis ofrece con todos sus cantores revoloteando en lo alto del guadual como hotel de cinco estrellas. Es la orquesta de estas aves madrugadoras que con sus finos cantos nos alegran y nos invitan a dejar el sueño, la cama y con gran optimismo y mucho entusiasmo decirle al día: Buenos días, ¡Es el milagro de la vida!
Que delicia es estar frente a este hermoso guadual a las 6 a.m.
Cordialmente
Elceario de J. Arias Aristizábal