Fotos | Cortesía | LA PATRIA
María Paula García, Dulcinea en alpargatas, junto a su grupo de parranda-rock llamado Limoncito con Rock.
A sus 28 años, María Paula García, más conocida como Dulcinea en Alpargatas, se abrió camino en un terreno dominado, en su mayoría, por hombres.
Historia
La cercanía de Dulcinea con el arte comenzó en su infancia en un hogar marcado por la música y la danza. Su padre músico y su madre bailarina le abrieron el camino a al escenario, primero como juego y luego como vocación.
Con solo 11 años, el encuentro con la trova le despertó una fascinación que se transformó en disciplina.
Ese interés la llevó a acercarse a la obra del maestro Mario Tierra, referente del costumbrismo en Colombia y autor de alrededor de 7 mil poemas.
Aunque al inicio solo conocía su voz a través de grabaciones, años después logró conocerlo y convertirlo en su mentor.

Su simpatía la hizo desarrollar la sencillez y la humildad como principios de vida.
Interpretación
Durante su formación universitaria en Artes Escénicas, Dulcinea decidió llevar la trova al escenario desde la actuación.
Caracterizada como Mario Tierra, presentó monólogos costumbristas que llamaron la atención en eventos culturales y empresariales, experiencia que consolidó su presencia artística y la acercó a los festivales.
Remoquete
En los escenarios adoptó el nombre de Dulcinea en alpargatas, una identidad que refleja, según ella, la sencillez y la humildad como principios de vida. Desde allí empezó a competir en festivales regionales y nacionales.
En siete participaciones obtuvo tres terceros lugares y un título de reina de la trova, además de integrarse a concursos regionales como organizadora.
Improvisar
Dulcinea destacó esta capacidad como el eje central de la trova y que su interés está en perfeccionar esa habilidad antes de asumir competencias de mayor nivel.
La pueden encontrar en Instagram como @dulcineaenalpargatas
Limoncito con Rock
Además de la trova, María Paula desarrolla proyectos musicales alternos.
Se definió como la primera mujer en Colombia en incursionar en la parranda desde una voz femenina y señaló que trabaja para ampliar los lenguajes tradicionales sin perder su esencia.
Para ella, el arte es una herramienta fundamental para la sensibilidad humana y una opción de vida posible con disciplina. “Se puede vivir del arte” afirmó, al insistir en la constancia y el compromiso como claves para sostener una carrera artística en el país.
La trova
En Colombia, alrededor de 34 mujeres están registradas oficialmente en este arte, frente a cerca de 5.000 hombres. Desde Manizales, la licenciada en Artes Escénicas se convirtió en una de las exponentes emergentes del costumbrismo improvisado más reconocidas en la región.
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