Foto | www.pexels.com | LA PATRIA | Elija la actividad que prefiera el menor de edad o en la cual le vea potencial.
En un contexto en el que niños y adolescentes pasan cada vez más tiempo frente a las pantallas, el uso formativo del tiempo libre se ha convertido en un tema central para las familias y el sector educativo.
Actualmente, los adolescentes pasan en promedio 7 horas y 22 minutos al día frente a dispositivos digitales, lo que equivale a cerca del 43% de sus horas de vigilia, de acuerdo con un reporte de la plataforma de análisis de tendencias Exploding Topics. Este escenario ha intensificado la preocupación sobre cómo equilibrar el consumo digital con experiencias que aporten al desarrollo integral.
Promover actividades que trascienden el ámbito estrictamente académico no solo diversifica el uso del tiempo libre, sino que también fortalece habilidades socioemocionales como la perseverancia, la autorregulación y el trabajo en equipo.
Según estudios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), estas competencias influyen de manera significativa tanto en el desempeño académico como en la trayectoria futura de los estudiantes.
En conversación con el padre Carlo D’Imporzano, presidente de la Corporación Euroamericana de Educación y fundador del Gimnasio Campus Pampuri, esta reflexión adquiere especial relevancia en el contexto colombiano.
De acuerdo con la OCDE, estudiantes de 10 y 15 años en Bogotá han mostrado una disminución en habilidades como la apertura mental (relacionada con la creatividad, la curiosidad y la tolerancia), lo que plantea desafíos para su desarrollo integral.
Para D’Imporzano, este panorama refuerza la importancia de promover experiencias formativas complementarias, como el arte y el deporte, integradas tanto dentro como fuera del aula, que permitan fortalecer las competencias socioafectivas y el desarrollo personal y académico de niños y jóvenes.
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De lo positivo
Bajo este contexto, se destacan cuatro ventajas de que los jóvenes complementen sus días con actividades extracurriculares:
- La experiencia como lugar de construcción personal: La participación en actividades deportivas, artísticas o tecnológicas se convierte en un ámbito real donde el estudiante verifica quién es frente a los otros, aprende el valor del trabajo compartido y fortalece su conciencia de sí en relación con la realidad.
- La libertad que se educa en la responsabilidad: Los espacios formativos fuera del aula favorecen la asunción libre de compromisos, el cuidado del tiempo y la constancia, como expresión de una libertad que madura a través de decisiones concretas.
- El encuentro con la realidad que ensancha la razón: La música, el arte, el deporte o la programación no solo desarrollan habilidades cognitivas, sino que amplían la capacidad de asombro, juicio crítico y creatividad al poner a prueba la inteligencia frente a hechos concretos.
- El descubrimiento del propio camino en la experiencia: Las actividades extracurriculares permiten reconocer inclinaciones y talentos, a partir de la vivencia directa, ayudando al joven a intuir su vocación como respuesta a aquello que despierta su interés y compromiso.
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