
Foto | Cortesía | LA PATRIA
Campesinos productores de panela se vieron afectados ante la destrucción de sus trapiches y cultivos.
"Fue terrible; gracias a Dios no nos afectó físicamente, pero el susto fue una cosa impresionante. El viento venía de todas partes, como si hiciera remolinos. Uno no sabía para dónde correr", relata Elogio Giraldo, productor de caña y panela de la región, mientras señala lo que quedó de su trapiche: una estructura desarmada, madera y zinc esparcidos por el suelo, un espacio vacío donde antes la caña se convertía en panela.
El desastre dejó un saldo de 59 familias damnificadas y afectó la infraestructura de los trapiches paneleros, además de destruir cultivos de caña, plátano, café y cacao.
En total, cerca de 169 personas vieron interrumpida su fuente de ingresos, paralizando la producción de panela en distintas veredas del municipio.
Funcionarios de la Gobernación de Risaralda hicieron presencia en la zona, quienes llevaron a cabo el censo de los afectados.
Entregan mercados y otras ayudas a damnificados
“No podemos dejar solos a nuestros campesinos. Su trabajo es el motor del campo y de nuestra economía. Estamos aquí para ayudar a mitigar este desastre y recuperar la producción”, aseguró Luis Duque, director técnico de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario.
Para Elogio Giraldo, como para muchos en Quinchía, el trapiche es más que un lugar de trabajo. Es el sustento de su familia, la herencia de generaciones y la garantía de un ingreso estable. Pero ahora, con el montaje destruido, la incertidumbre pesa.
“Uno ve esto y se le va la moral al piso. ¿Cómo vamos a moler la caña si no tenemos dónde?”, dice con voz entrecortada.
La Coordinación Departamental para la Gestión del Riesgo de Desastres (CDGRD) entregó ayuda humanitaria a las familias damnificadas.
“Desde la Coordinación Departamental para la Gestión del Riesgo de Desastres fueron atendidas 59 familias afectadas por destechamiento. Se entregaron 650 tejas, mercados, kits de cocina, kits de aseo, entre otros elementos de ayuda humanitaria”, explicó el gobernador de Risaralda, Juan Diego Patiño Ochoa.
La entrega de ayuda humanitaria la llevaron a cabo entre la Administración municipal, los Bomberos Voluntarios de Quinchía y la Gobernación de Risaralda.
Aunque la reconstrucción de los trapiches será un proceso arduo, el espíritu de los campesinos sigue firme. “Somos un gremio, una familia. Lo que le pase a uno nos duele a todos”, afirma Elogio.
Y hoy, estas familias tienen claro que, aunque el viento haya intentado derribarlos, su fuerza y voluntad de seguir adelante son inquebrantables.
*Información del Informador de Occidente
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