
Antonio Jesús Gallego Cruz y su último adiós.
LA PATRIA|MANIZALES
De Antonio Jesús Gallego Cruz solo se supo que tenía 71 y nació en Frontino (Antioquia). Murió en Manizales el 19 de diciembre pasado, su cuerpo ingresó a Medicina Legal, donde se dictaminó deceso por causas naturales y fray Juan Torres, como suele hacerlo, empezó con la búsqueda de familiares que lo reclamaran y le dieran cristiana sepultura.
Se usó la única foto suya que había en vida y en la que se ve muy joven. Pasaron 3 meses y el trabajo fue infructuoso. Antonio de Jesús fue enterrado sin la compañía de su familia y, quizá, sus allegados lo estén buscando, pero desconocen lo que le pasó.
Finalmente fray Juan hizo esa labor y realizó el sepelio este fin de semana en el cementerio San Esteban. Lo trasladaron en el respectivo cofre, rezó por él y le dio el último adiós con la esperanza que de pronto, más adelante, aparezca su familia.
Proceso
Narró fray Juan que muchos pacientes entran en condiciones críticas a los hospitales, inconscientes, sin datos, ni cédula.
Prácticamente arriban a fallecer acá. Cuando mueren en residencias, casas, en la calle, centros asistenciales, cárceles, Centro de Traslado por Protección, lo primero es identificar a la persona.
"Si sabemos quién es, empezamos a buscar familia. En caso contrario, esperar la toma de huellas para conocer de quién se trata. Si se ubican allegados, se les informa del deceso. Si tienen las condiciones económicas o lo afiliaron en plan funerario asumen el sepelio. O si posee Sisbén o es validado como habitante de calle, la Alcaldía cubre recolección, preparación, cofre, velación, misa y disposición final".
"Si nada de eso ocurre, ahí entro yo. Debo pedir y buscar, como mínimo, $1 millón 200 mil, así sea prestados (a veces los benefactores ayudan) que cubren el cajón, recoger el cuerpo, la tierra en el cementerio ($660 mil como mínimo), transporte y sepultura. Sin misa, ni velación, aunque acudo a darles la bendición", anotó.
Sin embargo, hay casos de abandono, donde se logra ubicar a la familia, pero esta no quiere asumir la sepultura, pues la persona lleva mucho lejos de la casa, porque es adulta mayor o, en el caso de los más jóvenes, porque estuvieron declarados en adoptabilidad y nadie los acogió en un hogar. "En esos casos debo reclamar el cuerpo".
En otras situaciones es porque no pueden (familiares viven en un municipio lejano o fuera del país).
Trámites
"Ahí la familia firma un documento donde me autoriza a reclamarlo ante la Fiscalía, adelantar los trámites funerarios y sepultarlo, pero dejando un registro escrito de todo, por si los allegados luego aparecen. Si la muerte es natural es más fácil. Si es accidental o violenta acudo y me entregan el cuerpo, pero debo suministrar soporte fotográfico de todo lo que se hizo para ubicar a los familiares y luego de entregado. Queda dentro de la cadena de custodia de la investigación".
"No se puede alterar el cadáver, tal como está en Medicina Legal pasa al cajón y a la tumba, pues es una evidencia. Llevo un registro en un archivo, con datos básicos, si había o no familia, dónde quedó, en qué sector, terraza, entre otros".
Espera
Hay cuerpos que han tenido que esperar hasta seis meses, dado que se deben aguardar pruebas para identificarlos. Normalmente la búsqueda de allegados dura entre 2 o 3 tres meses, usando redes sociales, emisoras, La Patria y Q'hubo.
"Si fallece en el hospital, hay unos que solo pueden guardarlos 12 horas porque no tienen cuarto frío para cadáveres. Si no aparece familia, hay que reclamarlo y sepultarlo, por cuestiones de higiene interna. En otros centros asistenciales, como Avidanti y Santa Sofía, se puede esperar máximo 10 días".
Al mes, Fray Juan sepulta entre 3 y 4 personas que fallecen sin familia. Recordó que hasta el 2024 tenía un registro de 745 inhumados en 16 años que llevaba en esa labor, pero casi en la mitad de los casos ha tenido que rebuscarse los recursos.
"Antes se enterraban en tierra o en bóveda, ahora en lo que llaman sectores 1 o 1A, de San Esteban. No ha sido muy común que aparezcan familiares, sobre todo en los no identificados. Recuerdo, sí, un caso de un muchacho de Cali, que venía como caminante, pero muy malito de salud. Murió en Santa Sofía y los allegados aparecieron a los 2 años. Un hermano arribó, lo mandaron para la Fundación y cuando entró lo vi y eran idénticos. Ya sabía a qué venía él. Al menos supieron que estaba sepultado, pues ajustaban 10 años en su búsqueda".
Equipo
Reiteró fray Juan que este trabajo no sería posible sin Sijín, CTI, Medicina Legal, equipos psicosociales de las clínicas, Assbasalud, porque siempre le comunican y elaboran una cadena de apoyo fuerte. Claro, no falta el que critica y no ayuda, como una señora que llamó a una emisora a decir que cuál era el negocio de ese cura con los muertos.
"No sabe lo duro que es conseguir esos recursos. No es despachar cuerpos y sepultarlos a la loca, se busca primero identificarlos, ubicar a la familia y darle una sepultura digna", concluyó.
Así puede ayudar a la Fundación de fray Juan Torres.
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