Ely Johana Velásquez Avendaño es reconocida como una líder de al menos 15 veredas de Aguadas. Señalada y condenada por el homicidio de Isaac Quintero Díaz, hoy paga una condena de 38 años de prisión.
Ella, sin embargo, sigue alegando que es inocente y su caso permanece en el Tribunal Superior de Manizales, a la espera de que se confirme la sentencia y la absuelvan. Ante la demora en la decisión, pide que le otorguen la detención domiciliaria.
A Isaac lo mataron en la fonda
El 5 de septiembre del 2021, cerca de las 7:30 de la noche, Isaac estaba sentado en la barra de la Fonda Mixta La Portada, en la vereda Tamboral, de Aguadas. Al sitio ingresó alias Beto, quien le disparó en la cabeza en dos ocasiones y le causó la muerte instantánea.
Luego huyó haciendo disparos al aire. Posteriormente, los investigadores que efectuaron la inspección técnica al cadáver hallaron una vainilla calibre 9 milímetros y efectuaron entrevistas. Entre esas personas estuvo Ely Johana, quien no estuvo en el lugar del ataque, pero aseguró conocer aspectos importantes.
Gracias a los testimonios identificaron a Luis Alberto Loaiza, Beto, quien se entregó de manera voluntaria y en el interrogatorio señaló a la mujer de ofrecerle $5 millones por cometer el crimen. Primero le entregó $3 millones y la pistola.
Aseguró que aún le debía $2 millones y posteriormente llegó a un preacuerdo con la Fiscalía. Posteriormente siguió el proceso contra la señalada, natural de Pailitas (Cesar) y de 45 años.
El juicio oral se llevó a cabo entre el 2023 y el 2024, y el 29 de febrero se emitió el sentido de fallo condenatorio. El Juzgado Penal del Circuito de Salamina le dio 38 años por homicidio agravado y porte ilegal de armas de fuego, sin derecho a ningún beneficio.
Dudas a favor de la procesada
El abogado se opuso a dicha condena y por eso presentó apelación ante el Tribunal Superior de Manizales, que tras dos años sigue en estudio. Su argumento es que un solo testigo no basta para emitir dicha decisión.
Añadió que Beto presentó una versión contradictoria, además de ser un adicto y fuerte consumidor de estupefacientes. Antes del asesinato llevaba varios días consumiendo licor y alucinógenos, también es problemático y usaba frecuentemente armas de fuego.
"Sobre la veracidad en el relato, él manifiesta que conoce a Ely Johana desde hace muchos años y que solo se saludan, pero nunca habían hablado y entre ellos había amistad o confianza, pero que un día se encontraron y le propuso que matara a Isaac Quintero y le regalaba 5 millones", expuso el defensor.
Argumentó además que nadie busca a alguien con quien no tiene confianza para proponerle cometer un delito, sin saber si va a contarles a otras personas sobre dicha petición.
Así mismo, alegó que primero, el asesino habló de que recibió $2 millones, luego en el juicio aseguró que fueron $3 millones, tampoco decidió cobrar el resto del dinero, lo que a su consideración, estaría mintiendo sobre los móviles del crimen. También dudó sobre la facilidad con la que una persona drogada y embriagada podía ser certera al momento de disparar.
"El otro aspecto que se analiza en el testigo único tiene que ver con el interés en el proceso y acá quedó claro que su supuesta colaboración iba encaminada a una rebaja de pena, rebaja que no podía obtener sin no se involucraba un tercero", argumentó la defensa.
Además, también le pareció dudoso que si Beto residía hacía cerca de 10 años en la vereda, no conociera a la víctima y sumado a eso, que nadie en esa zona rural conociera sobre amenazas y la disputa legal entre Ely e Isaac.
El juez dio credibilidad a testigos de oídas, como el caso de la madre y el hijo del occiso, que aseguraron conocer de las amenazas que narraron situaciones alejadas de la realidad.
"Con la prueba de la defensa se establece que Beto era un drogadicto violento que portaba armas, y el día del homicidio discutió con el dueño de la tienda y se alejó de allí para volver con un arma y seguro por su estado de alicoramiento y drogadicción se escondió para disparar impactando a quien no era", sentenció el defensor.
Problemas de tierras, el detonante
Se determinó, según lo dicho por los testigos, que Ely contactó a Beto y le entregó el arma para que asesinara a Isaac por un problema de tierras. Además, al homicida le habrían ofrecido dinero y lo amenazaron para que cambiara su testimonio.
Además, las pruebas de balística arrojaron que el sujeto sí usó el tipo de arma que aseguró haber recibido de la mujer. El juez destacó los testimonios de familiares y amigos de Isaac, que fueron ecuánimes sobre la existencia de amenazas de muerte a manos de Ely Johana.
También mostraron cómo existían antecedentes y negocios jurídicos previos que llevaron a que la hoy condenada ordenara la muerte del campesino, por problemas de dinero.
Isaac Quintero trabajaba en una finca de propiedad de Ely, quien aceptó recibirle un dinero para ir comprándola. Sin embargo, esta se habría arrepentido del negocio al saber que el café había aumentado considerablemente de precio.
El agricultor le indicó que no era su intención terminar así el negocio, porque además le había efectuado reparaciones que esta no le quiso reconocer. Estas diferencias llegaron a los juzgados. La mujer habría asegurado que si no hacía la devolución, lo mandaba a matar o ella misma lo haría.
Beto y Ely dieron sus versiones
Luís Alberto Loaiza Acevedo, Beto, aseguró que él y Ely Jhoana se conocían de hacía tiempo. Como la víctima se negaba a entregarle la tierra, se encontró con la hoy condenada en un camino, que le entregó el arma y fue a cometer el homicido.
Tras matar a Isaac, huyó a su vivienda, le contó a su pareja lo que hizo, salió corriendo y botó la pistola. Luego, mientras permanecía escondido, lo contactaron para que recibiera más dinero y callara sobre lo que hizo. Un mes después del crimen confesó.
Ely sostuvo que conocía a Isaac porque ambos eran víctimas el conflicto, y por eso le ofreció la finca para que viviera allá. Después de dos meses negociaron la finca con 6 mil palos de café y el hombre le pagaría $4 millones cada año.
Sin embargo, no le pagó la cuota, le dio una espera y tampoco le dio la segunda. Al pedirle la finca, este le exigió $20 millones y ella le recordó que en el documento había una multa de $3 millones para quien se retirara del negocio y eso estaba haciendo él.
Al no acceder, Ely acudió al personero, quien le sugirió hacer las cosas por vías legales y contrató a un abogado. Acordaron al fin que le pagaría $12 millones, pero luego Isaac manifestó que le debían dos años de trabajo y la citaron a la Oficina de Trabajo de Salamina.
Sobre el homicida, sostuvo que lo conocía por que es una persona problemática de la vereda Tamboral, quien constantemente se embriagaba, disparaba al aire y amenazaba a la gente.
Espera decisión
El 29 de mayo se llevará a cabo la audiencia de solicitud de detención domiciliaria. La petición de Ely es debido a una enfermedad.
Un error del homicida
La defensa expuso durante el juicio que el manejo torpe de un arma de fuego había provocado la muerte de Isaac. Sin embargo, el juez indicó que el mismo autor identificó a su víctima y la atacó porque le pagaron. Además, el estudio balístico demostró que el disparo no fue accidental.
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