Mateo es consumidor de tusi, pero no vendedor. Eso se aclaró en una audiencia de esta semana en la que se pidió preclusión del proceso que enfrentaba, debido a que las autoridades hicieron un allanamiento el pasado 8 de febrero, en el barrio San Francisco, de Chinchiná, y cayó en la redada.
Se aclaró que él solo acudió a esa vivienda intervenida a recoger un tusi que había pagado con anterioridad y que conocía a los ocupantes de la casa porque eran quienes le vendían ese estupefaciente.
Por eso la Fiscalía pidió cerrar su proceso y el juez accedió al revisar varias pruebas. La investigación arrancó por quejas ciudadanas que daban cuenta de que en ese predio comercializaban estupefacientes y tarde de la noche arribaban personas a pie o en moto, entre ellas menores de edad, a consumir.
Las autoridades consiguieron la orden de allanamiento a la vivienda y cuando hicieron el operativo había 3 hombres en ella, entre esos Mateo.
"Se aportó un certificado que demuestra que el procesado labora en una finca, de lunes a viernes, de 7:00 a.m. a 4:00 p.m. Además, vive en un barrio diferente al del allanamiento. El día de los hechos estaba de permiso y fue a recoger tusi, pues es consumidor habitual. Había pagado $30 mil por adelantado y fue por lo comprado. Se determinó que lo encontrado en el operativo no le pertenece a Mateo, ni estaba en poder de él. Solo conocía a los expendedores", recalcó el juez al avalar la petición.
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