Mauricio negó su responsabilidad en la muerte de Rosalba, su madre, con quien convivía.

Foto | LA PATRIA

Mauricio negó su responsabilidad en la muerte de Rosalba, su madre, con quien convivía.

El ataque con el que Mauricio, de 53 años, acabó supuestamente con la vida de su madre, Rosalba Suárez Castillo, no fue el primer acto de violencia contra ella. Familiares aseguraron que el sujeto, consumidor habitual de licor y sustancias alucinógenas, la agredió en ocasiones anteriores.

"Desde que tengo consciencia". Eso dijo el joven que encontró a la señora muerta dentro de su vivienda en el barrio Girasoles, de Manizales, cuando las autoridades le preguntaron hacía cuánto maltrataba el capturado a la mujer.

 

Escuchó un grito

El testigo aseguró que la noche del jueves pasado estaba en la calle despidiendo a una amiga, cuando escuchó el grito de una mujer. Al ver de dónde provenía, vio que la puerta estaba abierta e ingresó.

Al prender las luces, dio con la escena de terror: la señora, apuñalada y ensangrentada, muerta a un lado de su habitación. Al frente, sobre una cama, estaba Mauricio sentado, con el cuchillo en la mano.

La Policía no tardó en llegar, el joven les comentó a los uniformados lo que vio y procedieron a capturar al señalado, quien supuestamente llevaba cerca de una semana consumiendo licor. Primero lo capturaron por homicidio, pero ante las pruebas que mostró la Fiscalía, debe responder por feminicidio agravado.

 

Una historia de golpes e insultos

De acuerdo con las pruebas que presentó el fiscal ante el Juzgado Tercero Penal Municipal de Control de Garantías de Manizales, constantemente Mauricio agredía a puñetazos a su madre, además de insultarla.

Aunque las personas cercanas le preguntaban a la mujer por qué no lo denunciaba, ella respondía que algún día lo haría. El juez reflexionó si tal vez ese amor de madre le impedía hacerlo.

A Mauricio no solo lo tildan de ser un adicto al alcohol, sino también de consumir estupefacientes. Con sus vecinos era problemático y constantemente se enfrentaba con ellos. Muestra de su actitud son tres comparendos que le han impuesto por desacatar órdenes de las autoridades y generar riñas.

El día del crimen, dijo el testigo, el supuesto feminicida llegó insultando a su madre y le exigió que le diera un dinero. Momentos después llegó el fatal desenlace. En la frente del señalado quedó la marca de un golpe que la víctima le pegó con un celular.

Al final de la audiencia, el juez indicó que se presume que este crimen se cometió por cuestión de odio y dominio, es incomprensible que se atente contra su madre, pues los hijos tienen que proteger y salvaguardar a sus padres en cuestiones físicas, psicológicas y biológicas. Decidió enviarlo a la cárcel de manera preventiva.

El fiscal le indicó al capturado que por haber antecedentes de discrminación y maltrato, y ser su víctima una adulta mayor, la pena de prisión por feminicidio agravado podría ir de 43 años y 9 meses, hasta 47 años y 11 meses. No aceptó cargos.

 

Pidió examen

Aunque el abogado defensor no apeló, sí solicitó que le efectúen un examen con psiquiatra forense a Mauricio, para que se conozca bajo qué condiciones mentales estaba en el momento del crimen.

 

Con más investigaciones

El capturado presenta dos investigaciones judiciales en contra por fraude procesal, y otra por lesiones.

 


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