Sucesos
31 May, 2026

Acoso en el trabajo: historia de una joven que decidió no callar

Una mujer denunció el acoso sexual y laboral del que fue víctima en una panadería de Manizales, de donde la sacaron por negarse a las pretensiones el administrador. Hoy, el hombre enfrenta un proceso judicial y la indemnizó por despido injustificado.

La víctima recibió indemnización por acoso laboral, pero sigue en un proceso judicial por la agresión sexual que denunció.

Foto | www.magnific.com | LA PATRIA

La víctima recibió indemnización por acoso laboral, pero sigue en un proceso judicial por la agresión sexual que denunció.

En búsqueda de un trabajo que le permitiera pagar sus cuentas y continuar con sus estudios universitarios, una joven manizaleña dio con un anuncio en redes sociales en marzo pasado, en el que se ofrecía empleo en una cafetería.

El administrador, hijo de los propietarios, la citó al día siguiente, quien de inmediato la aceptó. Aunque el horario era extenso, estaba contenta, pero 15 días después empezó el suplicio.

La mujer narró que tras cerrar un día y mientras esperaba que su pareja la recogiera, el hombre le escribió por WhatsApp y le confesó que le gustaba, la invitó a salir a escondidas de la novia de él y pese a sus negativas, le siguió insistiendo. Ella le exigió respeto porque él tenía una relación también.

El acoso fue subiendo de tono y él empezó a pedirle que sostuvieran relaciones sexuales, y entre más rechazo había, más seguía. Al día siguiente, narró la afectada, el sujeto le ofreció disculpas, y tras haber superado lo ocurrido, no pasaron 15 minutos para que la volviera a buscar y la invitara a almorzar.

De las palabras a los hechos

En otra ocasión, cuando la joven se dirigía al vestidor a cambiarse la ropa, el hombre la persiguió y le realizó tocamientos. Ella, asustada, lo empujó y este intentó evitar que escapara, salió corriendo y le manifestó que no solo dejaría de trabajar, sino que le contaría a la pareja de él.

Por mensajes de WhatsApp, este le indicó que ya no seguía trabajando en su panadería, no se molestara en ir y que más tarde le pagaría. La afectada le manifestó que sí iría porque debía terminar su día laboral porque finalizaba su quincena. Al regresar, se dio cuenta de que cerró el negocio.

Esperó que abriera y al ingresar, no la dejó entrar, la amenazó y le ordenó borrar las conversaciones que tuvieron. Con la presencia de clientes, la denunciante lo señaló delante de todos de ser un acosador y no vio más remedio que hacerla pasar a su oficina.

La mentira y un as bajo la manga

Según el relato de la víctima, el acosador llamó a su pareja y le contó que la empleada le estaba haciendo un escándalo. Cuando llegó, la mujer la criticó por buscar a su novio, pues este ya había acomodado su versión.

Con lo que no contaba era con que la joven había guardado las conversaciones, se las mostró y no tuvo más que disculparse. Acto seguido la mujer le indicó que la acompañaría en todo lo que necesitara, le pidió que no firmara ningún documento ni recibiera el dinero de, hasta ese día, su compañero sentimental.

Luego de todo lo ocurrido, la víctima acudió a la justicia por acoso laboral y sexual. Por el primer delito, un abogado del hombre la contactó y recibió una indemnización por despido injustificado. Por el segundo, la denuncia continúa.
 

Llamado a no callar

Desde que denunció los hechos ante la Fiscalía, la mujer sostuvo que el proceso fue lento, pero ante su insistencia, logró ya acudir a dos citaciones. El señalado no puede salir de la ciudad, hasta que se defina su suerte.

Aprovechó para pedirles a las mujeres víctimas de la violencia sexual que no desfallezcan. Sabe que existe temor por perder un empleo, especialmente cuando son madres cabeza de hogar, y también dificultades ante la justicia, que pone trabas a las víctimas.

"Una ya no denuncia, para qué si ha casos represados de tanto tiempo, de mujeres maltratadas. Ahora entiendo por qué tantas mujeres no denuncian, dicen que debemos esperar a que nos llamen y no lo hacen", reflexionó.

Puntualizó que quiso contar lo que sufrió porque quiere que quienes se sientan identificadas se animen y cuenten sus historias, denuncien y acudan a redes sociales, que aquellos hombres que se aprovechan de su posición sepan que las víctimas no se van a quedar calladas.

El derecho al escrache y su origen

Según Ligia María Vargas Mendoza, profesora del Departamento de Derecho Penal de la Universidad Javeriana, la palabra escrache surgió en la década de los 90 en Argentina, como parte del proceso de repatriación y búsqueda de los hijos de las personas dadas por desaparecidas en las dictaduras.

Las organizaciones, como consecuencia del perdón judicial que el Estado les dio a los responsables, empezaron a buscarlos y exponerlos en la palestra pública y hacer evidente que estas personas eran responsables.

Por discurso jurídico, este empezó a presentarse cuando los delitos contra las mujeres terminaban en la impunidad y como los sistemas judiciales en el mundo, incluida Colombia, se mostraron ajenos a la victimización femenina y las cuestionaron, esto generó insatisfacción y ellas encontraron una manera de exponer a sus victimarios en redes sociales.

La abogada sostiene que en Colombia es un fenómeno reciente y empezó a darse una luz con la primera sentencia de la Corte Constitucional que fijó el escrache como un discurso constitucionalmente protegido y protegió la libertad de expresión de las mujeres víctimas de violencia de género, ante la ausencia estatal.

"Esto piensa en una denuncia de violencia estructural, la violencia de género nace porque en la sociedad de manera sistemática se discrimina y violenta a las mujeres. Se pretende que ellas tengan la posibilidad de cambiar esa estructura patriarcal y machista", añade Vargas Mendoza.

Posteriormente, con sentencias en el 2022 y el 2023, se fijaron los requisitos como los elementos que pueden proteger a las víctimas, pero también planteó una defensa a los derechos de las personas denunciadas, el buen nombre y la honra.

Añade que no solo es una herramienta para las afectadas, sino también para la sociedad. Brinda una vía de escape, aunque eso no puede ser excusa para un trabajo incipiente en las entidades del Estado, que son lentas, requieren de cambios estructurales y culturales.

"Hay una concepción desde el prejuicio sobre lo que somos y debemos ser las mujeres, y cuando se rompe esa sumisión, es difícil para la sociedad entender eso. Ocupábamos unos roles y romperlos acaba con el Statu Quo, los hombres creen que pierden derechos", especifica la experta.

Aclara que tampoco se puede abusar de esa figura, pues también se presentan casos que son mentira y estos hacen perder credibilidad. Dice que a fiscales y jueces les falta despertar frente a esa ignorancia y la capacitación es más que necesaria.

Pruebas recuperadas

El sujeto le envió fotos íntimas a la joven y conversaciones que terminó borrando. Sin embargo, los investigadores lograron recuperar esto, prueba importante contra el señalado acosador.

La víctima hizo un llamado a las mujeres para que denuncien cuando les ocurran estas situaciones, y cree incluso que sobre el señalado puede haber más afectadas.

Los tres requisitos del escrache

- Debe hacerlo la mujer víctima.

- Tiene que ser lo más objetiva posible.

- Debe haber una descripción de hechos, fáctica y comprobable. Es decir, no pueden ser suposiciones, sí una experiencia personal.

Ante falsos señalamientos

Se debe recordar que en caso de hacer falsos señalamientos, esto puede llevar a un caso de injuria y calumnia.

¿Qué dice la Corte Constitucional?

El escrache es un ejercicio de la libertad de expresión y un mecanismo legítimo que tienen las mujeres para denunciar públicamente y por medios no institucionales los actos de violencia basada en género de los que son víctimas.


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