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La juez indicó que por el hecho de tener antecedentes, eso no es prueba de que el hombre siguiera delinquiendo.
En el barrio Solferino, de Manizales, había rumores de que en la Calle del Pecado había un expendedor de estupefacientes. Se trataba de un hombre que salió de la cárcel por el mismo delito, pero se comprobó que nada tenía que ver.
Por pertenecer a una banda de microtráfico, lo condenaron por concierto para delinquir y terminó de pagar su pena en febrero del 2022. Dos meses después, en abril, la Policía los capturó a él y a un tío en un operativo.
Las autoridades explicaron que habitantes del sector denunciaron la venta de droga, y aseguraban tener temor por posibles represalias. Las investigaciones llevaron a obtener una orden de captura y durante el allanamiento, los uniformados de la Sijín encontraron estupefacientes.
El señalado intentó huir por un tejado, pero cayó en la casa de un vecino. Según la Fiscalía, el hombre tenía $390 mil en efectivo, producto de la venta de estupefacientes.
Absuelto en juicio
Ante el Juzgado Tercero Penal del Circuito de Manizales se llevó a cabo el juicio, en el que el capturado decidió romper su silencio y testificó. Reconoció que cometió errores que lo llevaron a estar en la cárcel.
Pero incluso antes de terminar de pagar su encierro en Tuluá (Valle del Cauca) le llegaban comentarios de que duraría poco tiempo libre y la Policía lo capturaría rápidamente.
Dijo que el día del allanamiento había llegado a visitar a su familia, que vive en Solferino, pues reside en otro sector. Al ingresar a la vivienda de su tío, aseguró, no pasaron dos minutos para que llegaran los investigadores y lo quisieran capturar.
Por el temor que sentía de una posible captura quiso huir y no lo logró. Aseguró que no debía nada a la justicia y todo era una persecución en su contra. El dinero que le decomisaron se lo regaló la suegra, dado que salió de la cárcel en malas condiciones económicas y necesitaba comprar ropa.
Para la fiscal, el hecho de que ya hubieran condenado a este hombre, daba a entender que era proclive a delinquir de nuevo y al intentar huir, demostraba que algo pretendía ocultar.
El abogado respondió que el intento de fuga se dio a causa de la persecución que sufrió su defendido. Además, el único testigo que aseguró haber comprado la droga en la vivienda no compareció y tampoco dio la descripción del presunto vendedor, y todas las pruebas solo fueron de referencia.
La juez manifestó que los testimonios de los investigadores no fueron congruentes, además el acusado no vivía en la vivienda allanada, y solo por dichos lo señalaban de vender estupefacientes.
Así mismo, le indicó a la fiscal que suponer que por tener antecedentes, el hombre podría seguir delinquiendo era una violación de los derechos humanos e inconstitucional. Ante la falta de evidencias, absolvió al ciudadano. La Fiscalía apeló.
¿Y el otro capturado?
La juez criticó el hecho de que poca referencia se hiciera al otro capturado y que solo por medio del hombre en juicio, se supiera que era un tío, que además era el supuesto vendedor de droga.
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