“Vamos a hablar un poco de violencia gineco obstétrica. Porque que pase en un hospital no significa que esté bien”, indica Juliana Toro, cofundadora del colectivo Revolución Roja en su dato a LA PATRIA sobre menstruación.
Esto dijo: “Hay muchas mujeres que salieron de una sala de parto sintiéndose más violentadas que acompañadas. En Colombia seguimos hablando del embarazo y el parto como si cualquier cosa hubiera que agradecerla, como si sobrevivir fuera suficiente. Pero traer una vida al mundo no debería implicar humillación, miedo o violencia. La violencia gineco obstétrica existe y tenemos que nombrarla.
Ocurre, por ejemplo, cuando el personal médico invade, decide, acelera o interviene sobre el cuerpo de una mujer sin la suficiente información, sin consentimiento o sin un trato digno.
Puede verse como: comentarios humillantes, procedimientos innecesarios, cesárea sin explicación suficiente o negar medicamentos para el dolor, ignorar síntomas o tratar a las mujeres como si no entendiéramos nuestro propio cuerpo, no entendiéramos lo que está pasando en ese momento. Y lo más grave es que muchas veces eso se normaliza.
Cuántas veces hemos escuchado frases como: "Deje de gritar, usted fue la que se embarazó, no exagere, eso le pasa a todas, acá mando yo, nadie la mandó a meter las patas." Eso es violencia.
Hace poco, una amiga me comentaba algo que se ha hecho repetitivo: "Sentí que mi cuerpo dejó de ser mío, tomaban decisiones sobre mí, nadie me explicaba nada, yo estaba en mi proceso de parto y todo era demasiado confuso."
Y ahí está el problema. Muchas mujeres llegan al parto sin la suficiente información, sin acompañamiento y sin una posibilidad real de decidir.
No se conoce, por ejemplo, la Ley de parto informada porque nos enseñaron a romantizar la maternidad, pero casi nunca hablamos de lo que pasa dentro de los hospitales, de las histerectomías innecesarias, las cesáreas convertidas en rutina solamente muchas veces para que los hospitales facturen más. Y esto no significa que ataquemos al personal médico. Realmente deben ser los aliados de las gestantes.
Esto significa que tenemos que cuestionar un sistema de salud que muchas veces trata los cuerpos de las mujeres como cuerpos disponibles, porque el parto respetado no es un lujo y actualmente es un derecho que tenemos en Colombia a partir del año 2022 bajo la Ley 2244 y con la cual se busca garantizar derechos fundamentales a las mujeres y sus bebés el parto,el embarazo, trabajo de parto, posparto y durante todo el duelo gestacional que es bien complejo. Esta ley es conocida como Ley de parto digno, respetado y humanizado.
Hablar de violencia gineco obstétrica también es hablar de autonomía, de consentimiento, de dignidad, de información porque ninguna mujer debería salir de un hospital sintiendo culpa por haber sentido dolor o por no haber podido parir de cualquier manera, ya que nuestros cuerpos no son territorio médico sin voz, sino que debemos retomar nuestra voz”.
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