Foto | www.pexels.com | LA PATRIA | La asepsia hospitalaria, esencial para los usuarios y los indicadores de gestión.
Mientras el Sistema General de Seguridad Social en Salud enfrenta presión por alta demanda asistencial, rotación de personal y mayores exigencias regulatorias, un riesgo silencioso continúa afectando la seguridad de los pacientes: las Infecciones Asociadas a la Atención en Salud (IAAS).
Según cifras del Instituto Nacional de Salud (INS), estas infecciones pueden afectar entre el 5,7% y el 25% de los pacientes hospitalizados en Colombia, aumentando la estancia hospitalaria, los costos operativos y el uso de antibióticos. En algunos casos, el impacto puede ser fatal: uno de cada cuatro pacientes con infecciones vinculadas a catéteres fallece.
Los errores en los procesos de desinfección siguen siendo uno de los principales factores de riesgo. El uso de productos inadecuados, la falta de protocolos estandarizados y la limpieza insuficiente de superficies de alto contacto como barandales, interruptores o manillas de puertas pueden favorecer brotes recurrentes, especialmente, en unidades de cuidados intensivos y quirófanos.
Frente a este escenario, el concepto de “hospital inteligente” está evolucionando. Hoy no solo se asocia con infraestructura tecnológica, sino también con la capacidad de las instituciones para implementar protocolos rigurosos de higiene y desinfección basados en estándares internacionales.
Las instituciones más avanzadas están incorporando prácticas como:
- Protocolos estandarizados de limpieza para zonas críticas y superficies de alto contacto.
- Uso de desinfectantes hospitalarios certificados con mayor eficacia microbiológica.
- Programas permanentes de capacitación del personal de limpieza y bioseguridad.
- Auditorías periódicas para verificar el cumplimiento de los procesos de higiene.
Tenga en cuenta
Constanza López, líder de División Institucional para Latinoamérica Sur de Ecolab, advierte que el riesgo de contaminación cruzada puede escalar rápidamente, si no se gestionan correctamente estas prácticas:
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- Prevención que salva vidas y optimiza recursos
Más allá de la higiene visible, la correcta selección de productos de desinfección y la capacitación del personal pueden marcar la diferencia entre controlar un riesgo sanitario o enfrentar brotes hospitalarios.
Soluciones avanzadas de limpieza y desinfección, junto con programas de formación para el personal encargado de estos procesos, permiten transformar la gestión hospitalaria en un modelo preventivo y no reactivo.
En un contexto donde el país ha reportado más de mil 300 casos de IAAS en un solo semestre, fortalecer los protocolos de higiene se ha convertido en una prioridad para las instituciones de salud.
- Seguridad del paciente: un indicador estratégico
Cada vez más hospitales están incorporando la seguridad del paciente como un indicador estratégico de gestión. En ese contexto, la higiene hospitalaria deja de ser un proceso operativo para convertirse en un componente central de la calidad en la atención.
Porque en un hospital del siglo XXI, la innovación no solo depende de la tecnología médica: también se mide en la capacidad de prevenir infecciones y garantizar entornos seguros para pacientes, personal médico y visitantes.
Para no olvidar
“Tenemos datos de que una sola manilla de puerta contaminada puede llevar a la contaminación del 51% de las superficies comunes y al 38% de las manos de los trabajadores en solo cuatro horas", señala López.
Ella agrega: "Esto demuestra que no basta con limpiar, es necesario hacerlo con protocolos adecuados y productos diseñados específicamente para entornos hospitalarios”.
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