Foto | Cortesía | LA PATRIA // Zamarino Jaramillo Gallego.
El fallecimiento del doctor Zamarino Jaramillo Gallego, a finales de enero de este 2026, dejó un profundo dolor en sus familiares, amigos y colegas. Hoy en Manizales lo recuerdan entre anécdotas que califican como imposibles de borrar.
A él se le reconoce en el departamento como cirujano cardiovascular, de tórax y general de grandes cualidades. Su desempeño en lo asistencial lo describen como de alto valor y su legado académico permite, incluso, que otros continúen salvando vidas.
Jessica, su hija, lo describió en el ambiente familiar: “Era un ser amoroso, comprensivo, alegre y muy positivo. Siempre nos animaba a hacer las cosas bien y siempre nos apoyaba. Tenía un sentido del humor muy significativo”.
Ella comentó que él fue una persona incansable, que siempre trató de hacer lo mejor en cada uno de los roles que desempeñó y que no se rendía ante obstáculos que se le presentaban en la vida.
“El bienestar para su familia, era su prioridad. Aún con mucho trabajo por sus responsabilidades, supo administrar el tiempo y estuvo presente en cada situación importante”.
Expresó que la inteligencia y sabiduría que lo destacaron eran de admirar. Dijo que, compartir con él, era una experiencia sin igual. Lo describió como una enciclopedia viviente, pues -comentó- le gustaba compartir sus conocimientos.
Resaltó “la ética, la honestidad, la puntualidad, la disciplina, la comprensión, la humanidad hacia los demás, el respeto y amor por su profesión. Le molestaban las injusticias y procuraba ser justo”.
Según ella, Jaramillo se movía entre dos pilares inamovibles: su familia y su trabajo. Para él, su hogar no era solo un refugio, sino el apoyo constante y la fuerza que le permitía entregarse a su trabajo.
“Como educador, su compromiso era inquebrantable. Con una disciplina ejemplar, formó a nuevas generaciones bajo una premisa sagrada: el valor de la vida humana”.
Agregó: “No solo enseñó técnica, sino que inculcó a sus alumnos la responsabilidad de tener una vida en sus manos, pidiéndoles siempre que vieran en cada paciente a un miembro de su familia”.
Rememorar su vida como esposo y padre es algo que hoy la llena de recuerdos que, con dificultad, podrá olvidar. Lo describió como un amigo que actuaba sin importar lo que hubiese pasado.
“Siempre nos sentíamos mejores personas, cuando estábamos a su lado. Nos sentíamos muy queridos y respetados. En los momentos difíciles, su sola presencia nos hacía sentir protegidos”.
Añadió: “De mi papá heredé lecciones fundamentales de vida: integridad, honestidad y el respeto, como base para alcanzar cualquier meta. Responsabilidad para afrontar los errores, solucionar problemas y seguir adelante. Empatía, su gran cualidad para escuchar y dar el consejo justo. Y espiritualidad, una fe inquebrantable en Dios, agradeciendo cada circunstancia y confiando en su protección”.
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En el SES Hospital Universitario de Caldas
Juan Felipe Valencia Ríos, gerente del SES Hospital Universitario de Caldas, lamentó el deceso de Zamarino Jaramillo Gallego, a quien conoció de cerca en lo académico y asistencial. Aseguró que él es parte de la historia de su institución.
"Fue un profesional con una vocación y responsabilidad por sus pacientes digna de admirar, de la cual fuimos testigos y tomamos como ejemplo muchas generaciones de profesionales", agregó.
Valencia detalló que Jaramillo siempre fue el primer profesional en llegar a pasar ronda a sus pacientes en urgencias, cuidados intensivos y hospitalización. Resaltó que al especialista no le importaba haber salido tarde.
"La ciudad y el departamento le debemos un agradecimiento profundo a Jaramillo, por una vida profesional con vocación y disciplina, además de un amplio sentido ético y humano", concluyó.
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Desde la Universidad de Caldas
Carlos Villegas, decano de la Facultad de Ciencias para la Salud de la Universidad de Caldas, definió al fallecido Zamarino Jaramillo Gallego como un maestro de la cirugía. Dijo que su partida deja un dolor enorme.
"Fue un cirujano vascular excepcional y referente académico. Su dominio de la anatomía y su habilidad quirúrgica impresionaban a estudiantes y colegas. Era estricto con la puntualidad y la disciplina, pero gracias a esa exigencia formó generaciones enteras de médicos y cirujanos muy comprometidos".
Villegas dijo que aprendió a respetarlo. Valoró su compromiso absoluto con la medicina y con los pacientes. Mencionó que su ejemplo le enseñó que la disciplina y el estudio sostienen la verdadera excelencia quirúrgica.
"Su legado es claro: estudiar con profundidad, conocer cada estructura del cuerpo humano y actuar con precisión. Tenía una destreza manual extraordinaria y un conocimiento vascular admirable. Por eso su partida es una pérdida muy lamentable para la medicina y Manizales entera".
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