Salud

Fotos / www.pexels.com / LA PATRIA / El agua termal es un componente de algunos productos de belleza, que apelan a sus beneficios.


 

Las aguas termales son una fuente natural conocida por sus propiedades curativas, las cuales están enriquecidas con minerales que ofrecen beneficios únicos para la salud de la piel y el bienestar en general.

Sus características ayudan a combatir enfermedades cutáneas, gracias a su capacidad para eliminar agentes microbianos, mejorar la microcirculación y estimular procesos inmunológicos.

También sucede que el calor de las aguas termales dilata los vasos sanguíneos, promoviendo una mejor circulación y mayor flexibilidad en tejidos como músculos y piel.

 

Sus bondades

Según Astrid Lorena Ruiz, dermatóloga clínica y estética, este recurso natural ofrece importantes beneficios en el cuidado de la salud. El calor geotérmico que las procura, las enriquece con minerales esenciales como calcio, magnesio, zinc y azufre.

"Estos minerales contienen propiedades regenerativas, antioxidantes y queratolíticas que no solo mejoran la apariencia de la piel, sino que también permiten protegerla y fortalecerla" agregó.

 

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La profesional, adscrita a Colsanitas, compartió cuatro beneficios dermatológicos de estas aguas:

 

1. Estimulan la producción de colágeno, elastina y melanina, que son esenciales para mantener la piel firme y uniforme. Estas refuerzan la integridad de la piel y controlan la pigmentación.

 

2. Mejoran la barrera cutánea, al permitir una mayor hidratación y la estimulación del metabolismo celular, lo que previene inicios de resequedad e irritación en la piel.

 

3. Neutralizan los procesos de oxidación de la piel, lo que logra una piel más saludable mientras retrasan los signos de envejecimiento.

 

4. Alivia afecciones dermatológicas como la rosácea, el acné, la dermatitis atópica, las quemaduras solares, las irritaciones cutáneas y eccemas, por su capacidad en restablecer el equilibrio de la epidermis y fortalecer la función de barrera de la piel.

 

5. Los microorganismos presentes en las fuentes termales, producen compuestos bioactivos capaces de tratar afecciones como dermatitis atópica y pigmentación desigual.

 

 

 

Su uso, con precaución

Hay algunas precauciones que se deben tener en cuenta con el agua termal, pues no todos son aptos para entrar en contacto con ella. Con los bebés hay que tener especial cuidado: "Cuando hablamos de niños, debe de haber una edad mínima, diría yo de 5 a 7 años para meterse", dijo Carlos Montoya, pediatra.

Más pequeños está contraindicada su inmersión, por los cambios de temperatura. En los menores de 3 años, según el especialista, la piel es demasiado sensible y podrían tener quemaduras.

"Les podría caer, a los ojos, los minerales que contienen. Además hay algunas bacterias que sobreviven a esas temperaturas", subrayó el experto, que habló del peligro de esa colonización para distintos sistemas.

Las aguas termales, en algunos casos, pueden causar infecciones y condiciones respiratorias, por el vapor que emanan; por lo que valdría consultar al médico tratante, si se tienen dudas al respecto. No todas tienen la misma composición.

 


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