Salud

Foto | www.freepik.es | LA PATRIA | Conozca el estudio colombiano por el que se destaca la especialista.

Autor

El trauma pediátrico se refiere a lesiones físicas graves que sufren bebés, niños y adolescentes como resultado de eventos súbitos, violentos o accidentales, como colisiones de vehículos, caídas, quemaduras o agresiones con fuerza externa, que ponen en riesgo su vida o pueden causar discapacidades a largo plazo.

Dentro de estas causas, la violencia ocupa un lugar central en la región: en América Latina, la mortalidad por homicidio permanece prácticamente inalterada desde hace dos décadas, triplicando la tasa mundial. Y, particularmente, en Colombia, el panorama es aún más crítico, pues el homicidio se ha convertido en una de las principales causas de muerte en niños a partir de los 10 años.

Aunque este panorama representa un reto para la salud pública, el conocimiento científico sobre el trauma pediátrico en América Latina sigue siendo escaso y, en el caso de Colombia, casi inexistente.

Esta brecha motivó a la médica colombiana Ana María De los Ríos, pediatra de la Fundación Valle del Lili Hospital Universitario y docente de la Universidad Icesi, a desarrollar una investigación doctoral orientada a generar evidencia sólida y adaptada a la realidad del país, con el fin de mejorar la atención y los desenlaces clínicos de niños y adolescentes víctimas de violencia y lesiones graves. Por este estudio, obtuvo recientemente la distinción Cum Laude, la máxima calificación académica, en la Universitat Autónoma de Barcelona.

 

Su análisis

El estudio se basó en el análisis de más de mil casos de niños y adolescentes atendidos por lesiones graves en la Fundación Valle del Lili, producto de hechos de violencia, accidentes de tránsito, caídas y otros eventos.

Entre los principales hallazgos, se encontró que muchas de las herramientas internacionales usadas para medir la gravedad de estas lesiones no funcionan igual en el contexto colombiano.

Solo una de ellas, conocida como ‘Pediatric Trauma Score’ logró predecir de forma confiable la probabilidad de supervivencia, lo que llevó a la investigadora a desarrollar nuevos modelos ajustados a la realidad del país, con mejores resultados que los métodos tradicionales, en un campo donde antes no existían estudios en la población pediátrica colombiana.

A partir de estos modelos con datos regionales, que reflejan de manera más precisa las características reales de la población atendida, la investigación permitió evidenciar con claridad la magnitud de la violencia que afecta a niños y adolescentes en la región

 

Le puede interesar: Este nuevo mal persigue a la población infantil de Colombia: las cifras van en aumento, crece la preocupación

 

Los resultados muestran que la mayoría de las muertes se concentraron en adolescentes entre los 10 y 17 años y que siete de cada diez estuvieron asociadas a homicidios. De manera especialmente alarmante, se registraron fallecimientos por esta causa desde el primer año de vida.

Los casos fatales se presentaron principalmente en hombres de estratos socioeconómicos bajos y estuvieron relacionados, en su mayoría, con lesiones causadas por armas de fuego.

Estos patrones no solo reflejan la alta letalidad de la violencia urbana, sino también el impacto de los determinantes sociales que incrementan la vulnerabilidad de ciertos grupos de la población infantil y adolescente.

"Cada caso registrado representó una vida interrumpida, una familia afectada y una historia que no llegó a completarse. Trabajar con estos datos, fue una experiencia conmovedora y una oportunidad invaluable para aportar, desde la ciencia y el rigor académico, a la construcción de conocimiento que contribuya a actuar frente a una realidad que marca a la región y que no puede seguir siendo normalizada”, apuntó.

Al abordar un problema prioritario de salud pública y proponer modelos predictivos adaptados al contexto colombiano, el estudio no solo contribuye a cerrar una brecha de conocimiento, sino que aporta herramientas concretas para mejorar la atención clínica y fortalecer la protección de la niñez y la adolescencia.

“Este estudio es un testimonio del poder de la ciencia para transformar realidades y una invitación a seguir construyendo, desde la investigación y la acción colectiva, un futuro donde los niños crezcan lejos de la violencia y con mayores oportunidades de sobrevivir”, concluyó De los Ríos.

 


Haga clic aquí y encuentre más información de LA PATRIA. Síganos en FacebookInstagramYouTubeXSpotifyTikTok y nuestro canal de WhatsApp, para que reciba noticias de última hora y más contenidos.