Foto | www.pexels.com | LA PATRIA | Es esencial mantener los patrones de la dieta mediterránea.
La dieta mediterránea “se está perdiendo incluso en los países donde nació”, un fenómeno que preocupa por sus implicaciones para la salud, la cultura y la sostenibilidad, según alertó Lynnette Neufeld, directora de la División de Alimentación y Nutrición de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
La experta subrayó que el abandono de este patrón alimentario tradicional “va en aumento” en la región, impulsado por el mayor consumo de alimentos ultraprocesados y la reducción de frutas, verduras y granos enteros.
“Estamos observando que mucha gente está modificando las prácticas tradicionales y consumiendo más alimentos que no son tan saludables”, señaló.
Neufeld recordó que la dieta mediterránea es una de las más estudiadas del mundo y que existe “evidencia sólida” de sus beneficios: aporta nutrientes adecuados, es diversa, equilibrada y moderada en productos con efectos adversos.
Su deterioro, añadió, está vinculado al incremento del sobrepeso y la obesidad en países históricamente asociados a este modelo, como Italia, España o Grecia.
“Cuando se sustituyen alimentos ricos en fibra y micronutrientes por productos muy calóricos y pobres en nutrientes, es muy fácil comer de más”, explicó Neufeld.
Este cambio no solo aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes o algunos tipos de cáncer, sino que también puede provocar déficits de vitaminas y minerales, lo que la experta definió como “hambre oculta”.
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Más allá de lo nutricional
“La dieta no es solo lo que comemos, es también cómo lo comemos: la interacción con la familia, con los amigos, la conexión con la tierra. Cuando se pierde esa conexión, se pierden también prácticas saludables”, afirmó.
Además, la organización está desarrollando SABIR, un centro de conocimiento que reunirá evidencia científica, datos sobre consumo y recursos sobre dietas tradicionales.
“SABIR permitirá traducir la evidencia científica a mensajes accesibles y tener toda la información en un mismo lugar, facilitando el intercambio y el diseño de políticas basadas en datos”, explicó.
La experta destacó también la importancia de mejorar la recopilación de información sobre patrones dietéticos para entender cómo están cambiando y orientar mejor las intervenciones.
“Esperamos que estas iniciativas ayuden a conservar dietas saludables que son fundamentales para la salud de la población y para promover sistemas alimentarios sostenibles”, indicó.
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