Salud

Foto | Elizabeth R. Rojas | LA PATRIA // Los usuarios prefieren baños limpios que posibiliten su asepsia.

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La higiene en los baños de oficinas, restaurantes, hoteles, industrias y espacios de atención al público dejó de ser un asunto operativo para convertirse en un factor estratégico que impacta directamente la salud pública, la productividad y la experiencia del usuario.

Este 2026, las organizaciones enfrentan el desafío de elevar los estándares de higiene en entornos de alto tráfico, donde la disponibilidad permanente, el control del consumo y la eficiencia operativa se han vuelto determinantes.

La brecha es crítica en la región: apenas el 20% de los baños públicos cumple con condiciones mínimas, en un contexto en el que estos espacios son cada vez más fundamentales dentro de la jornada laboral y de la experiencia en lugares de alto tráfico*.

Hoy las personas esperan niveles moderados o altos de higiene en los baños. Cuando esa expectativa no se cumple, el impacto es inmediato: el 28% de los usuarios reduce su tiempo de permanencia y el 23% limita su consumo o actividades para evitar su uso, afectando directamente la percepción del servicio y el desempeño de espacios como oficinas corporativas, comercio, hospitalidad, industria y atención al público.

Este panorama ha transformado la conversación sobre higiene: “Ya no se trata solo de limpieza, sino de eficiencia, control y uso inteligente de los recursos, con sistemas que aseguren disponibilidad continua y respondan a flujos intensivos de personas”, explicó Felipe Gómez, director de Negocios de Higiene Profesional de Tork Andina-Caribe.

Bajo este enfoque, los sistemas de dispensación eficiente y controlada ganan relevancia. Es que reflejan una tendencia clara del mercado: hasta 50% menos espacio requerido para almacenamiento, uso del 100% de las hojas sin desperdicio, lo que reduce la probabilidad de encontrar dispensadores sin papel, disminuye la intervención manual y el tiempo de limpieza.

 

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Impacto en la salud general

Más allá de la experiencia del usuario, la higiene en los baños tiene un impacto directo en la salud y el desempeño de las personas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 1,4 millones de personas mueren cada año en el mundo por enfermedades asociadas a la falta de saneamiento y a prácticas básicas de higiene, un dato que confirma el rol de estos espacios como una de las primeras líneas de prevención en salud pública.

En el ámbito laboral, distintos estudios internacionales advierten que condiciones deficientes de higiene están asociadas al aumento de enfermedades infecciosas y gastrointestinales, lo que se traduce en ausentismo, menor productividad y un incremento en los costos operativos.

“En Colombia, esta preocupación es ampliamente compartida: los ciudadanos manifiestan inquietud por la limpieza de los baños, lo que refuerza la necesidad de abordar la higiene en espacios de trabajo y de alto tráfico como un componente estratégico de la gestión organizacional”, concluyó Gómez.

Por eso la adopción de esquemas de higiene más eficientes y estandarizados puede asociarse con mejoras de hasta un 5% en la productividad, una reducción de hasta el 46% en las ausencias relacionadas con enfermedades y una disminución del impacto ambiental de hasta un 18 % frente al promedio del mercado.

Estos resultados refuerzan la idea de que la higiene del baño se ha convertido en un elemento clave dentro de las estrategias de bienestar, eficiencia y sostenibilidad en los entornos públicos y laborales.

 

* Con información de Tork, marca líder en higiene profesional.

 


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