Ana Ismenia García Barco también tiene plasmado su testimonio en el libro Corona y ronda oronda, de Mario César Restrepo Velázquez.

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Ana Ismenia García Barco también tiene plasmado su testimonio en el libro Corona y ronda oronda, de Mario César Restrepo Velázquez.

LA PATRIA | MANIZALES

A Ana Ismenia García Barco la vida le dio un nuevo aire luego de superar el contagio por la covid-19. Después de cinco años de la pandemia cuenta su historia cargada de unión, oración, amor y esperanza.

Cuando conoció que el resultado de su prueba era positivo, su mente se puso en blanco y les dijo a sus hijos: "no nos cuidamos tanto una vez que me dio".

Con su familia se cuidó lo que más pudo, no salía y todo lo que recomendaban las autoridades sanitarias lo hacía. Sin embargo, en el 2021 el coronavirus se coló en su casa y ella fue la afectada.

"En la calle me contagié. Fue muy duro porque en ese momento vivía con tres hijos, dos de ellos mujeres. Empecé a sentir dolor en los pies, a sentirme decaída, rara y con mucho malestar, como una gripa muy fuerte".

Esos síntomas llevaron a que sus hijos llamaran a la línea de atención de Cosmitet, que para la época era la prestadora de salud de los profesores, y le practicaran los exámenes. Al otro día comprobó la sospecha que tenía al revelar la prueba de su contagio.

 

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14 días hospitalizada e intubada 

"Después empecé a sentirme mucho peor. Llamamos otra vez a Cosmitet, me mandaron inyecciones y no me valió ninguna. Me llevaron a Santa Ana y allá nos dijeron que Avidanti estaba colapsada, la clínica Aman también, que la única parte donde me podían atender era San Marcel".

A ese centro de salud ingresó Ana, y a una de sus hijas los médicos le dijeron que debían intubarla a lo que accedieron, pues lo que se tuviera qué hacer lo harían para tenerla con vida.

"En San Marcel, los doctores, las enfermeras, todos excelentes. Soy de las personas que opino que en Colombia y, en especial en Manizales, todavía tenemos buena salud. Hay obstáculos, mucho por mejorar, pero en ese tiempo había buena salud. Porque a mí me atendieron superbien".

Recordar por lo que pasó la pone triste. En el 2021, Ana tenía 61 años y pensó que a los mayores de edad no los iban a atender también, pero "estaba totalmente equivocada porque todos se esmeraron para atenderme".

Estuvo 14 días intubada, sus hijos le contaron que los médicos les hicieron una videollamada para que se despidieran de ella, pues estaba muy mal.

"Luego desperté y me habían colocado un tubo en la tráquea. Los medicamentos eran por mangueras con catéter, tenía sonda, pañales, la verdad nunca había estado en una situación tan difícil".

 

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Tres minutos sin vida 

Además, en una de las fiebres altas que tuvo, deliró e incluso estuvo sin vida durante tres minutos porque no podía respirar y en un momento de desesperación se quitó el aparato de la tráquea.

"Esa noche me reanimaron, y cuando volví los doctores me miraban raro porque pensaban que ya no estaba en este mundo".

Aparte de la intervención de los médicos y de las enfermeras, para Ana el poder de la oración influyó en su recuperación.

Su familia formó un grupo de oración por WhatsApp al igual que sus exalumnos de Estambul y sus compañeros de escuela. Su exesposo también estuvo pendiente al igual que todas sus amistades.

Ahora, aliviada, agradece a "Dios, a la Virgen, a todas las personas que oraron por mí. Mucha gente dice que la oración no ayuda, pero para mí fue lo que más me ayudó. la unión hace la fuerza. Sigo gozando la vida porque tengo unos hijos maravillosos".

 


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