Salud

Foto / www.freepik.es / LA PATRIA / Procúrese un descanso adecuado para una mejor calidad de vida.

 

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Se duerme entre 7 y 8 horas al día. Si lo piensa bien, eso equivale a cerca de una tercera parte de la vida: alrededor de 26 años en el colchón. Es mucho tiempo como para no usarlo bien y a favor de cada quien.

En la práctica, se ha convertido la cama en oficina, comedor, sala de cine e incluso, una extensión del celular. Y ahí empieza el problema. Un estudio publicado en 2025 en Frontiers in Psychiatry lo confirma: el 59% de quienes usan pantallas en la cama tienen riesgo de insomnio.

 

Por su bienestar

En el marco de esta semana, que contiene el Día Mundial del Sueño (13 de marzo), la invitación es concreta: hay que devolverle a la cama su propósito original. Se puede tener el mejor colchón del mercado, pero si los hábitos no acompañan, el descanso se ve afectado.

Este es el manual de uso del colchón, seis cosas que vale la pena dejar de hacer desde hoy:

 

1. Llevar las pantallas a la almohada

La luz azul de las pantallas, que emiten celulares, tabletas y computadores, altera los ritmos naturales del sueño. Es decir, le envía al cerebro el mensaje de que aún es de día. ¿El resultado? Cuesta más quedarse dormido y su descanso es superficial.

 

2. Convertir la cama en oficina

Cuando respondes correos o adelantas pendientes en la cama, el cerebro deja de asociarla exclusivamente con descanso. Y esa asociación es clave. Si el colchón se convierte en oficina, el cuerpo no entiende cuándo es momento de desconectarse.

 

3. Ignorar la vida útil del colchón

Un colchón no es para toda la vida. Con el tiempo, las espumas internas pierden la capacidad de dar soporte a la espalda, por lo que es recomendable cambiarlo cada 5 o 7 años, dependiendo el desgaste.

 

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4. Comer en la cama

Además de afectar la higiene del espacio, cenar o picar entre las sábanas puede interferir con la digestión justo antes de dormir. Cuando el cuerpo está ocupado digiriendo, no descansa igual.

 

5. No tener horarios fijos para dormir

Acostarse cada día a una hora distinta altera tu reloj interno (el mecanismo natural que regula cuándo se tiene sueño y cuándo no). Mantener horarios regulares ayuda a que el cuerpo se prepare, casi de forma automática, para descansar mejor.

 

6. Dormir en un ambiente demasiado caliente

El exceso de calor dificulta conciliar el sueño. El cuerpo necesita una temperatura adecuada para entrar en modo descanso. Si el cuarto o la cama está muy caliente, ese proceso se interrumpe.

 

Tenga en cuenta

El colchón debe volver a ser el lugar predeterminado y exclusivo para descansar. Desconectarse del celular, sacar el trabajo del dormitorio y respetar los horarios puede marcar la diferencia entre una noche más y una noche realmente reparadora.

 


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