Publirreportaje
16 Ene, 2026

En la Feria de Manizales no se preguntó cuál era el plan, se armó

En la Feria de Manizales no se preguntó cuál era el plan, se armó

Durante esos días, la ciudad se convirtió en una suma de parches distintos: algunos madrugaron, otros trasnocharon, unos cantaron, otros bailaron, pero todos celebraron.

Y en medio de esa mezcla de ritmos y momentos, Aguardiente Antioqueño quiso ser el invitado pa’ las que fuera. Porque cuando Manizales se llenó de música, desfiles, conciertos y fondas, la fiesta no tuvo una sola forma de vivirse.

Cada parche tuvo su propio ánimo, su propia energía y su manera de celebrar. Por eso, Aguardiente Antioqueño contó con un portafolio que se adaptó a cada plan.

En los conciertos y las verbenas, donde el ambiente se prendió rápido y la noche arrancó con fuerza, el Aguardiente Antioqueño azul sin azúcar, de 29°, apareció para encender el parche y subir la energía desde el primer brindis.

En las fondas y esos encuentros que se alargaron sin afán, donde la conversación, el baile y la rumba se sostuvieron hasta tarde, el Aguardiente Antioqueño verde sin azúcar, de 24°, acompañó a quienes disfrutaron la noche completa sin perder el ritmo.

Y en los parches más tradicionales de la feria, esas mesas donde se cantó, se brindó y se celebró como manda la costumbre, el Aguardiente Antioqueño tradicional, de 29° con azúcar, se volvió protagonista para los que cantaron a todo pulmón e hicieron de la fiesta un recuerdo.

Tres colores, tres maneras de vivir la Feria de Manizales, un mismo espíritu que se sumó a cualquier plan.

Porque allí no importó el parche ni la hora.

Si hubo fiesta, Aguardiente Antioqueño estuvo listo.

Juntos prendimos la fiesta de todos.