En una contienda donde muchas campañas se miden por presencia en redes y promesas de última hora, la candidatura de Wilder Escobar trabajó por diferenciarse en un factor que en política termina definiendo resultados: estructura territorial real. Su equipo sostiene que el proyecto tiene presencia organizada en 14 departamentos, con equipos activos, liderazgos locales y agenda propia, una señal de crecimiento que lo posiciona como un aspirante con proyección nacional y con capacidad de competir más allá de Caldas.
La red que reporta la campaña incluye Caldas, Tolima, Cundinamarca, Nariño, La Guajira, Atlántico, Bolívar, Quindío, Risaralda, Valle del Cauca, Antioquia, Meta, Chocó y Vaupés. Para su organización esa presencia no es una sumatoria de respaldos aislados, sino el resultado de un trabajo sostenido de articulación con líderes sociales, referentes políticos, sectores comunitarios y ciudadanía que se han integrado a una narrativa común: llevar la voz de las regiones al Senado.
El despliegue territorial se ha reflejado en encuentros masivos y recorridos en diferentes zonas del país. En Tolima, por ejemplo, la campaña reporta un respaldo visible en espacios comunitarios y conversaciones con liderazgos locales, con un mensaje de cercanía que apunta a un equipo y un voto sólido. De otro lado, uno de los momentos que más destaca su coordinación nacional es el encuentro con más de mil asistentes, entre colonias caldenses y delegaciones municipales en Bogotá y Cundinamarca, lo que confirma que su propuesta conecta también con el centro del país.

En el sur, la presencia en Nariño dejó señales de convocatoria y organización. Reuniones con actores sociales en Pasto y actividades públicas en Ipiales han sido presentadas como prueba de que su discurso de representación regional no se queda en lo local, sino que encuentra eco en territorios con dinámicas diferentes. Y en el oriente, la campaña señala como hito el cierre político en Vaupés, donde más de 4.000 personas participaron en un recorrido con comunidad y liderazgos, seguido de un evento central que proyectó fuerza, movilización y estructura en un departamento clave para demostrar su alcance nacional.
El mensaje de fondo que moviliza esta campaña es simple: la organización encausa la victoria, y el respaldo territorial se traduce en voz real en el Senado. Por eso, en departamentos como Chocó, Meta, Antioquia, Valle del Cauca, Quindío y Risaralda, la estrategia se centró en consolidar equipos de trabajo y alianzas locales que permitan convertir la simpatía en votos el próximo 8 de marzo.
En la Costa Caribe, con presencia reportada en Atlántico, Bolívar y La Guajira, el proyecto afirma avanzar en la misma lógica: sumando liderazgos que defiendan agendas concretas de región y que no acepten seguir en la periferia de las decisiones nacionales.
Esta presencia en 14 departamentos envía un claro mensaje político: Escobar no improvisó una campaña nacional; construyó una. Y ese crecimiento se traduce en fuerza electoral y en capacidad de representación. En los días previos a las elecciones, el candidato sigue consolidándose como una opción competitiva para que las regiones tengan voz en las decisiones que definen presupuesto, obras y prioridades del país.