Foto | Archivo | LA PATRIA
Los triunfos de Manuel Correa, Octavio Cardona, Juan Londoño y Santiago Osorio demostraron la vigencia de las maquinarias políticas para llegar a la Cámara de Representantes por Caldas, según el analista Juan Camilo Arroyave. La polarización también tuvo un papel protagónico en las elecciones del 8 de marzo.
En términos sencillos, las campañas las podemos definir como una combinación de esfuerzos de años, meses, semanas o días que se materializan en ocho horas, el día de las elecciones.
No obstante, la estrategia para 5 de las 48 candidaturas a la Cámara por Caldas funcionó en términos generales, pues, de todas las variables que influyen en una elección, lograron sincronizar dos elementos para alcanzar sus resultados: las maquinarias funcionando (en todos los niveles: nacional, departamental y municipal) y la narrativa colombiana de polarización que movilizó los votos de opinión.
* Análisis de Juan Camilo Arroyave Ocampo, profesor de Ciencia Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Manizales.
Maquinarias y polarización
Las maquinarias fueron necesarias, por ejemplo, para impulsar el triunfo de los representantes Octavio Cardona, Manuel Orlando Correa, Juan Manuel Londoño y Santiago Osorio. También la maquinaria le aportó más del 70% de los votos al senador electo Wílder Escobar.
En otros casos, se notó la combinación de maquinaria y polarización, como ocurrió con la votación extraordinaria del Pacto Histórico en Caldas y, finalmente, la conversación nacional polarizada aportó los ingredientes para el triunfo de Mateo Hidalgo del Centro Democrático. A simple vista, cuatro de las cinco agrupaciones políticas van a mantener en términos reales su espacio en la Cámara de Representantes.
Por su parte, la sorpresiva derrota del Nuevo Liberalismo invita a pensar en ese adagio que reza: “Seguridad mató a confianza”. Su posición privilegiada, con una representación burocrática importante en Manizales y en Bogotá, no dio resultados. Ni hablar de la campaña y la expectativa que generaron candidaturas como la de Carlos Mario Marín. Lo resetearon. Sacó la misma votación que en el 2016, cuando llegó al Concejo de Manizales. Falló la estrategia.
Para que la estrategia funcione, se necesita tomar decisiones basadas en información. En contraste, en estas elecciones asistimos a la proliferación de la desinformación: una cantidad de portales en redes sociales, algunos autodenominados medios de comunicación, que publican proyecciones y cálculos con nombres rimbombantes como “tracking electoral”, sin un sustento técnico más allá de los mismos cálculos que muchas veces salen de las sedes políticas. Ninguna de esas “proyecciones” le atinó al número de votos de los ganadores ni a que el Centro Democrático iba a lograr una curul.
En el ambiente quedó la duda del triunfo o la derrota del actual alcalde de Manizales, Jorge Eduardo Rojas, y del grupo o los grupos que respaldaron su aspiración en el 2023. Al parecer, se rompió la máxima que reza que el alcalde en ejercicio pone siempre uno de los cinco representantes a la Cámara. Aún no es claro cuál de los cinco fue el ungido.
Contexto e imagen
La lectura del contexto es crucial. Es limitado pensar que la ciudadanía caldense es la misma de hace 30 años. Los tiempos cambian, las sociedades se construyen y las prioridades se ajustan. La región reclama seguridad, pero el discurso de la justicia social cada vez gana más terreno y las ciudadanías lo reclaman. Hoy en día la conversación nacional está liderada por una mayor atención a aquellos discursos que prioricen la protección del medioambiente, los animales, la diversidad o la igualdad de géneros. Desconocerlo es una decisión, que algunos defienden como convicción. La realidad ahí está para ser leída y analizada. Por eso, una parte importante del Congreso ganó el 8 de marzo con esas consignas. Las estrategias deben tener la capacidad de adaptarse y ajustarse a la narrativa del momento.
La estrategia también se ve reflejada en la imagen y en cómo están comunicando las campañas. Un ejemplo poderosamente llamativo lo vimos en la publicidad física y digital, desproporcionada en muchos casos, por demás. Si en el departamento estaban inscritas 48 candidaturas a la Cámara de Representantes, ¿acaso era necesario incluir en vallas y pendones las fotos de diputados, concejales o figuras políticas retiradas? Es decir, a un electorado confundido con tanto rostro le pusieron más rostros para terminarlo de confundir. Ni hablar de los contenidos que se movían en redes sociales: en su mayoría eran mensajes postizos, con historias fabricadas y algo exageradas, en sets prefabricados, que no conectaban con los intereses genuinos del electorado caldense. Faltó originalidad.
Caldas es Colombia
Considero que en Caldas no somos ajenos a la conversación nacional. Las dos fuerzas políticas que sacaron las mayores votaciones en la configuración del nuevo Congreso son las que tienen en sus candidaturas a la Presidencia las mayores posibilidades. Este momento histórico que vive Colombia, aparentemente, no permite que otras miradas independientes de los dos extremos ideológicos que presenciamos tengan posibilidades de triunfo en la primera vuelta. Esa realidad puede ser un síntoma de nuestra cultura política.
En todo caso, el problema es que el país no ha revertido esa tendencia hace muchos años y dudo que este año eso vaya a pasar. Los demás candidatos, como decía una figura política nacional esta semana en medios de comunicación, seguramente van a terminar “licuados” por esas dos grandes fuerzas en disputa.
Los resultados de las últimas tres elecciones presidenciales, si bien les han sido favorables a los candidatos de derecha, no pueden desconocer los resultados electorales importantes que han obtenido candidatos de centro o de izquierda, como ocurrió en la segunda vuelta presidencial del 2022.
Más allá de los resultados, las prioridades de la región deben reclamarse por todos los actores que coincidimos y a quienes nos preocupa este territorio. Las campañas se terminan y siguen cuatro años, en los que los problemas históricos de la región, en materia social, educativa, de infraestructura y conectividad, deben ser priorizados por las agendas de los nuevos representantes, quienes deben deponer sus diferencias y trabajar de forma conjunta, sin cálculos electorales, por resolver las brechas de la región y lograr que estás se materialicen en soluciones que sean priorizadas en el próximo Plan Nacional de Desarrollo que ejecutará quien llegue a la Casa de Nariño el 7 de agosto.
Que la clase dirigente trabaje de forma articulada en favor de resolver las necesidades históricas de este territorio también debe ser un asunto de estrategia.
Debilidad de las campañas
En esta última contienda, además de analizar, me dediqué a observar su desarrollo. Con la expectativa de presenciar cosas nuevas, una vez más quedé con un sinsabor en el que coincidimos algunos politólogos y estrategas políticos que frecuentan la región: en Caldas las campañas políticas, en su mayoría, carecen de estrategia.
Si bien ganar o perder una elección es cuestión de estrategia, o de método como diría el escritor Santiago Gamboa, coincidimos en que en gran medida la estrategia es difícil de aplicar, en parte, por el desconocimiento de las mismas campañas y por tamaño del territorio. Las oportunidades de triunfo están ligadas a la idea de la ventaja que tienen las grandes maquinarias electorales, que cada cuatro años aceitan sus engranajes para dar resultados. En todo caso, las estrategias dependen de recursos, conocimiento, experiencia y tiempo. Particularmente, para la elección del 8 de marzo el tiempo fue corto.
Haga clic aquí y encuentre más información de LA PATRIA.
Síganos en Facebook, Instagram, YouTube, X, Spotify, TikTok y en nuestro canal de WhatsApp, para que reciba noticias de última hora y más contenidos.