Para José Manuel Restrepo solo tres candidaturas tienen chance de llegar a la Casa de Nariño en la primera vuelta presidencial: Iván Cepeda (Pacto Histórico), Paloma Valencia (Centro Democrático) y Abelardo de la Espriella (Defensores de la Patria), de quien es fórmula a la Vicepresidencia.
Según él, la propuesta que lideran es "en beneficio de los ciudadanos y cala porque la gente siente que hay destrucción en seguridad, que se refleja en la extorsión, en el microtráfico y en la salud porque, cuando no hay acceso a un medicamento, hay un dilema, como les sucedió a Jeisson Pinzón o a Kevin Acosta que perdieron sus vidas por no tener acceso a un tratamiento".
Añadió que a 32 días de las elecciones las encuestas confirman un crecimiento y la aspiración es superar a Cepeda y, por qué no, llegar en una primera vuelta.
La polarización los puede afectar para sacar ventaja en primera vuelta...
Aquí el enemigo por vencer es Iván Cepeda. Tenemos que derrotar la continuidad de este Gobierno porque eso significaría el riesgo de la democracia, de romper con las instituciones, del autoritarismo, de destruir la autonomía de la banca central, de acabar con las libertades.
La Directiva 3 del 2026 del presidente Petro dice que para garantizar coherencia en la política de gobierno ya los ministros no pueden hablar, que el único vocero autorizado es el presidente. Es una demostración de su autoritarismo.
Para Paloma y Oviedo tengo palabras de respeto y la diferencia que tengo es frente a un modelo basado en los logos de los partidos políticos tradicionales que creo que les resta independencia en su ejercicio de gobierno en caso de llegar.
¿Cuál es esa verdadera reforma que necesita el sistema de salud para salir de esta crisis?
La propuesta nuestra es inyectarle recursos al sistema, $10 billones (…). De enfrentar decisiones mal tomadas y administradas de la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (Adres) y exigirles a las entidades promotoras de salud (EPS) eficiencia administrativa.
También tendrán que responder semanalmente cómo vamos en citas, en tratamientos no realizados, en cirugías represadas, pero eso requiere un superintendente de salud serio, no un sujeto cuestionado por corrupción.
Hay que enfrentar desafíos estructurales, pagar las deudas del pasado, fortalecer la atención primaria, promoción y prevención, inyectarle tecnología al sistema para que haya datos confiables, enfrentar la corrupción del sistema y abordar cómo dignificar a los enfermeros, enfermeras y médicos. Si trabajamos en eso, sin lógica ideológica, el sistema de salud puede salir adelante.
Usted fue ministro de Comercio, Industria y Turismo, ¿qué propone para que Caldas sea potencialmente turístico?
Siempre que llego a Caldas y a Manizales digo: "Qué potencia tiene esta ciudad". El hecho de ser ciudad universitaria, de ciencia, le daría a cualquier ciudad una potencia extraordinaria. De hecho, no es extraño que hayan construido una idea maravillosa como Manizales Más, de la mano de Babson College, una de las escuelas más importantes de emprendimiento del mundo.
Veo en Manizales la potencia de talento humano, de emprendimiento y de innovación. ¿Qué me falta?, una dinámica productiva. Veo sectores en Caldas como el cafetero y sus avances en aguacate que han sido importantes. Tiene potencia energética con Miel I y con la oportunidad de avanzar en Miel II, pero ¿qué tienen que aprovechar Caldas y Manizales? Los tres activos que se necesitan para que el turismo prospere: biodiversidad (aprovechar destinos naturales como el Nevado para mostrar una experiencia distinta), cultura (reflejada en gastronomía, en música, en historia y en patrimonio arquitectónico y religioso) y hospitalidad (aprovechar la hospitalidad del caldense), pero para fortalecer este sector hay que hacer varias apuestas.
En nuestro plan de turismo hablamos de formalización, porque la informalidad no ayuda. Les apuesta a los incentivos y la promoción estable, es decir, aquí no puede llegar cada gobierno y cambiar la estrategia de promoción turística de país. Hay que hacer del turismo una política de Estado y, de la mano de eso, armar experiencias donde aprovechemos el Paisaje Cultural Cafetero y vender esa marca país al mundo.
Como ministro de Hacienda, estuvo a cargo del manejo del presupuesto nacional, ¿cómo evalúa al país económicamente?
Es una destrucción brutal de las finanzas públicas de este país. Acabaron con un activo que el mundo reconocía en Colombia, la histórica prudencia macroeconómica y fiscal. La deuda pública en los últimos 3 años y medio pasó de $800 billones a $1.200 billones y sigue aumentando. Es un escenario desafiante y los costos de intereses de deuda pública han crecido entre un 40% y un 70% más. Estamos pagando más.
¿Qué hay que hacer? Un gran ajuste fiscal. Guste o no, hay que disminuir el tamaño del Estado, de esa burocracia ineficiente, que no permite que el país avance. Hay que hacer una disminución de gastos que no se necesitan. Uno de esos, el Ministerio de la Igualdad. Eso es un fracaso.
Hay que tomar decisiones para la descentralización territorial, hay que hacer un esfuerzo por crecer, porque la mejor estrategia fiscal de ajuste es crecer y eso es apostarles a sectores productivos, a agroindustria con tecnología, energías, servicios basados en conocimiento, turismo sostenible, industria 4.0.
Hay que obtener fracking en Colombia, hay que hacer nuevos contratos de exploración de gas y de petróleo, hay que hacer minería porque en el futuro es clave para la sostenibilidad, para la transición energética. Hay que apostar por la construcción de nuevo.
Se vuelve a hablar de la constituyente, ¿qué piensa de esa medida que quiere implementar este Gobierno?
No solo este Gobierno, sino Cepeda. Es peligrosa para Colombia esa propuesta de constituyente. Eso significaría el fin de la democracia como la conocemos en nuestro país. Arranca por la forma como se definen los constituyentes, sin ninguna lógica democrática. Es una constituyente que acaba con instituciones de años que han servido al país en materia económica, como la autonomía de la banca central.
Lo que no saben los colombianos es que esto va a generar hiperinflación y que la inflación es el peor de los impuestos para los más pobres en un país. Cepeda quiere aumentar la pobreza en Colombia, pauperizar el país y llevarlo a la quiebra fiscal. Creo que también tiene un ataque directo a la libertad de opinión, a la libertad de prensa.
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