En la administración de lo público las críticas y denuncias deben hacerse cuando hay errores, mala planeación, negligencia, corrupción; pero también hay que hacer el reconocimiento cuando se actúa en procura de mejorar procesos porque significa que hay una adecuada inversión de los recursos que son de todos los ciudadanos. Es el caso de lo que halló la Lupa a la Contratación, un ejercicio de la Corporación Cívica de Caldas en alianza con LA PATRIA, luego de revisar lo que fueron los contratos para la ejecución de la sexagésima octava Feria de Manizales en enero pasado.
Haber corregido el uso exagerado de contratación directa, mecanismo que la Alcaldía de Manizales empleó en un 100% para desarrollar los eventos de la Feria del 2024, indica que sí se puede lograr con una adecuada planificación y desde que exista voluntad administrativa y política. Para la Feria de este año, que es la primera que ejecuta por sí sola la actual Administración Rojas, bajó este tipo de contratación al 27,1%, lo que muestra una disminución del 72,9%, y pudo ser un porcentaje mayor si en enero no se hubiese contratado todo de forma directa. Fueron 56 contratos para eventos, infraestructura, seguridad, acuerdos comerciales, publicidad y prensa, planeación, gestión del riesgo y orientación turística; 53 firmados por la Promotora de Eventos y Turismo del Municipio y 3 por la Alcaldía por un total de 6 mil 277 millones 335 mil 926 pesos.
No es que la contratación directa sea ilegal, es una de las modalidades de la contratación abierta en Colombia como también lo son la licitación pública, la selección abreviada, el concurso de méritos, la menor cuantía. Lo riesgoso es cuando se abusa de alguna de estas figuras, sea concentrando la contratación en una sola o cuando se diseñan sus términos para favorecer a un contratista. Se entiende que la contratación directa se puede usar para agilizar procesos administrativos en la adquisición de bienes y servicios, lo peligroso es que permite celebrar contratos sin que obligue hacer una convocatoria pública y ahí se puede caer fácilmente en actuaciones indebidas.
Dejar la contratación bajo la discrecionalidad de un funcionario sin que medien criterios de economía, selección objetiva, transparencia, planeación y responsabilidad abre un boquete para negociar con personas cercanas a los gobiernos, pagar o recibir favores. La contratación directa debe ser la excepción, no la regla. Al reducirla se van alcanzando condiciones de buen gobierno y de pluralidad, que no es nada distinto que dar las mismas oportunidades a todo aquel que reúna los requisitos de lo que se quiere emplear, ser imparciales y realizar una escogencia objetiva de quien va a desarrollar un contrato.
No es lo mismo cuando la contratación queda encriptada en despachos públicos o entre algunos funcionarios y no se puede acceder a datos abiertos sobre el valor de lo contratado, a quién se contrató, para qué y en qué términos. Si se pudo hacer tranquilamente para la Feria, sin que representara dificultades ni sacrificios en tiempos, quiere decir que también lo pueden adoptar secretarías de despacho, entidades y dependencias municipales y departamentales en las que la Lupa a la Contratación ha identificado proliferación de esta figura de contratación directa.
