Aunque enero y febrero en casi todo el territorio colombiano han sido tradicionalmente meses de menos lluvias, por lo general tiempo seco, el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) alertó que las precipitaciones durante este inicio de año estuvieron por encima del promedio normal estimado en los boletines de predicción climática. Esto ocurre por diversos fenómenos meteorológicos que volvieron las lluvias más intensas, uno de ellos es La Niña, que hace presencia desde antes del 2024, al no consolidarse en el océano Pacífico. Las lluvias fuertes se convirtieron, anuncia el Ideam, en una tendencia que continuará en marzo, abril y mayo, que ha sido la primera temporada de lluvias fuertes en cada año.
La primera consecuencia del incremento de las lluvias son los deslizamientos de tierra y vienen además otros efectos como los vendavales y el aumento en los niveles de ríos y quebradas que llevan a peligrosas inundaciones. En Colombia son ya 439 municipios con algún nivel de alerta por la alta pluviosidad. Lo más grave es que las lluvias vienen saturando de humedad los suelos y si se acercan temporadas más fuertes es cuando saltan los riesgos y las emergencias. El Ideam señala que en Caldas y en otros departamentos de la región Andina la probabilidad es entre alta y moderada para la ocurrencia de deslizamientos en zonas de ladera y de alta pendiente, que aquí son casi todos.
La Gobernación de Caldas y las alcaldías deben estar, todas, preparadas para enfrentar estos fenómenos y también educar a las comunidades para saber identificarlos y cómo enfrentarlos. Villamaría ya tuvo su primera emergencia, que terminó en una tragedia en la vereda Los Cuervos donde murieron sepultadas cinco personas; el cuerpo de una de ellas que aún no han logrado rescatar a pesar de que siguen los esfuerzos de búsqueda particulares; pero además queda un terreno deleznable y las dificultades económicas para que la Administración pueda invertir recursos en su recuperación y en la atención de los damnificados. No tienen el dinero para hacerlo.
Es tanta la vulnerabilidad a la que estamos expuestos por efectos de la naturaleza, que los presupuestos de los municipios y los departamentos, e incluso el nacional, no se pueden se pueden seguir estructurando sin contemplar rubros más amplios para cubrir imprevistos como este u otros que traigan, no solo las lluvias, también las épocas de altas temperaturas y en nuestro caso en Caldas, por la presencia del Volcán Nevado del Ruiz en plena actividad que puede cambiar en cualquier momento y para ello también debemos estar preparados las autoridades y los ciudadanos.
Las alertas de entidades como el Ideam y la ocurrencia de desastres como el de Los Cuervos deben ser un llamado de atención a cuidar los recursos públicos, que su destinación sea específicamente para urgencias e imprevistos, porque no puede seguir sucediendo que las administraciones esperen hasta que ocurra una emergencia para salir a buscar con qué atenderla. Hay que aprender a ser más previsivos, porque en cuestión de riesgos lo más seguro es que se den, y Caldas está rodeado de riesgos en todas sus subregiones.
