El próximo 7 de julio termina el contrato entre la Federación Nacional de Cafeteros y el Gobierno nacional para la administración del Fondo Nacional del Café (FoNC). Es una especie de pacto que han mantenido los gobiernos a los que les ha correspondido prorrogar, cada 10 años, esta relación entre una entidad a la que el país le debe muchísimo y que ha sabido darle un manejo impecable a esta cuenta de las contribuciones que hacen los cafeteros. Durante el cierre del 94 Congreso Nacional Cafetero, en noviembre, el contralor delegado para el Sector Agropecuario, Anwar Daccarett, destacó el avance y cumplimiento de los fondos parafiscales en Colombia, principalmente el del FoNC.
Recibe recursos que son de destinación específica para el fortalecimiento del sector cafetero. Sin embargo, no ha sido fácil mantener este propósito, porque en la última década el Fondo ha recaudado $3.7 billones por contribución cafetera, mientras que los cuatro bienes públicos cafeteros y servicios institucionales que existen (investigación y desarrollo, extensión rural o asistencia técnica, garantía de compra cerca a las fincas y promoción de origen) han demandado inversiones por $6 billones. A pesar de eso se mantienen con esfuerzo de la Federación, que son los mismos cafeteros del país.
Las cosechas estables no han permitido que las contribuciones crezcan, según el gerente de la Federación, Germán Bahamón, se ha tenido un incremento del 3,3% anual frente a un costo de los bienes públicos cafeteros que aumentan el 6,1%. Sin embargo es lo que cualifica al café colombiano frente al mundo y hay que sostenerlo. Qué sería de nuestro café sin la investigación que hace Cenicafé en Caldas, o sin la orientación que reciben los cultivadores de los profesionales del servicio de extensión que recorren las fincas en los 611 municipios cafeteros y les aportan sus conocimientos sin cobrarles un solo peso y evitan el deterioro de la calidad del grano. Bahamón agrega que la Federación “a partir del uso correcto de la parafiscalidad, ha creado un activo intangible de la magnitud de la marca Café de Colombia, generadora de ingresos por regalías. Las que ha recibido el FoNC por el uso de la marca Juan Valdez ascienden a $324 mil millones”.
Lo que suceda con este contrato de administración será de las últimas acciones que le corresponda definir al presidente, Gustavo Petro, que aunque ha mantenido una relación débil y deteriorada con el gremio cafetero, se espera que se abstenga de cometer un desafuero dejando por fuera a la Federación del manejo del FoNC. Lo que pondría en riesgo no es poco, justo cuando los cafeteros más van a necesitar de los bienes y servicios de la Federación por la baja en los precios en la carga de café, por las mayores cosechas en Brasil y por los problemas climáticos, como el Fenómeno de El Niño que se avecina, que afectan profundamente los cultivos.
Ni el país ni el Gobierno pueden desconocer los beneficios que se han tenido gracias a una entidad como la Federación Nacional de Cafeteros. Tampoco se trata de entregar a ciegas un contrato por respaldarla. Pero si ha hecho bien las cosas como administradora hay que reconocérselo. Cuenta con una vasta experiencia y los conocimiento suficientes para continuar con este contrato.
Editoriales
09 Jun, 2026
Por 10 años más
Lo que suceda con este contrato de administración será de las últimas acciones que le corresponda definir al presidente, Gustavo Petro, que aunque ha