Los cánones de belleza no deberían seguir ejerciendo tanta presión social y cultural en algo que se dejó convertir en un fenómeno: el culto al cuerpo y a la perfección. Una cosa es cuidar la salud para gozar de ella y otra dejarse influenciar por patrones impuestos, casi siempre a las mujeres, del cuerpo 90-60-90 que es muy difícil tener naturalmente, cuando no es que el parámetro obliga a que hay que conseguir una voluptuosidad exagerada a través de peligrosas cirugías estéticas.
Cada tanto se tienen reportes de personas que en medio del desespero por querer cambiar su apariencia física, presionadas por terceros, han caído en las garras de inescrupulosos que operan las clínicas de garaje y centros sin habilitación y han terminado con graves problemas de salud o han perdido su vida durante o después de una cirugía practicada de manera irregular. El caso de Yulixa Toloza en Bogotá, encontrada muerta después de que le practicaron una lipólisis láser en un centro clandestino de esa ciudad, es el más reciente y ha causado consternación.
Las autoridades no deberían esperar a que sucedan este tipo de dolorosas muertes para hacer controles en sitios de estética ilegales. Debería ser una labor frecuente para mantener a raya a quienes sagazmente se las ingenian para lucrarse de las personas, porque este tipo de lo que llaman “tratamientos” y “cirugías” siguen siendo bastante costosas, y lo que hacen al no tener la preparación y conocimiento es atentar contra la vida y la salud.
Expertos coinciden en que el tipo de procedimientos invasivos a los que se sometió esta mujer en Bogotá solamente se pueden hacer en quirófanos de hospitales y clínicas, dotados con recursos tecnológicos y profesionales especializados para atender reacciones adversas. No son los esteticistas los facultados, debe ser un médico con especialización, acompañado de un anestesiólogo y personal de enfermería. Por eso antes de tomar la decisión de practicarse cualquier intervención, estética o de otro tipo, en cualquier lugar hay que verificar en el portal del Ministerio de Salud, si el sitio está habilitado como prestador, y el profesional está certificado en el área; lo que también se puede hacer por la página de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica y Reconstructiva.
En enero de este año una joven se sometió a una cirugía en un centro de estética de Supía, no autorizado, y salió con fuertes afectaciones que la llevaron a cuidados intensivos en Manizales, donde le salvaron la vida. El caso lo denunció LA PATRIA en enero, y a finales de ese mes la Secretaría de Salud y la Policía clausuraron el centro, pero la persona señalada habría seguido ejerciendo sin permiso en otros lugares del municipio.
La Secretaría de Salud Pública de Manizales reportó que en lo que va del 2026 ha hecho 70 inspecciones en las que encontraron dos locales (barrio La Estrella y El Cable) que generaban presuntos riesgos a los pacientes, por lo que fueron cerrados. El tema es más amplio de lo que se cree, por ello hay que denunciar, pueden ser muchos los que van detrás de un procedimiento estético y su decisión puede significar vida o muerte.