Una andanada de críticas levantaron algunos sectores políticos en redes sociales en días pasados, con la consecuente seguidilla de sus áulicos haciéndoles eco, para criticar sin fundamento los costos de algunos servicios que brinda la Caja de Compensación Familiar de Caldas (Confa). Fue tan desproporcionada esta actuación, que los propios afiliados, que no son otros que los trabajadores en empresas caldenses, se encargaron de responder a las críticas con los muchos beneficios que los favorecen en asuntos como capacitación, recreación y apoyo en diferentes necesidades, como salud y vivienda.
Esa defensa espontánea de los usuarios es muy diciente de cómo el buen manejo que ha tenido desde siempre lo que es hoy Confa, que cumplirá 70 años el próximo 2027, se ha ganado el respeto de los trabajadores, que son su razón de ser y por quienes debe laborar cada día para mejorar sus condiciones. Por eso, llama la atención que de un momento a otro hubiera tanto interés en desdeñar de la tarea de esta institución ejemplar. Confa es patrimonio de todos los caldenses y defender su tarea, exigir de sus directivos los más altos estándares de cumplimiento de metas y que se respete el gobierno corporativo debe ser compromiso de todos los ciudadanos.
El Consejo Directivo de la organización lo conforman 10 personas. Antes, los cinco cupos de los trabajadores nombrados por el Gobierno representaban a organizaciones diferentes, pero desde hace un tiempo para acá son de una sola: la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), quebrando ese pacto tácito de garantizar diversidad. Los otros cinco representantes son de los empresarios y entre estos se cuenta uno en este momento de la Gobernación de Caldas. Lo que esperamos de cada uno de esos representantes son decisiones que estén en función de lo mejor para los trabajadores y entre esto cuenta que alejen la institución de la politiquería, de los amiguismos, de las presiones clientelistas.
Lo que la región debe esperar de estos representantes es la protección de una empresa que cumple una tarea única, la responsabilidad fiduciaria de administrar los recursos de empresarios y trabajadores para generar bienestar y tomar decisiones responsables que mantengan su tarea proyectada para el largo plazo. El Gobierno nacional desde hace mucho rato ha buscado la manera de meter mano en la administración de las cajas de Compensación Familiar. Ya lo ha hecho en otras regiones y, como en el caso de la salud, con no buenos resultados.
Resulta válida la preocupación de algunos empresarios y trabajadores de que pueda haber algunas decisiones que están torciendo la juridicidad para imponer los representantes del Gobierno en lugar de cumplir las normas, como es que, a falta de un renglón principal, pues lo asuma un suplente, y no que se obligue a aceptar un nuevo nombre. Esto debe prender las alarmas de todos quienes nos favorecemos de las buenas decisiones de una Caja como Confa, que ha sido reconocida en todo el país por la transparencia de sus decisiones, que las hacen públicas como no lo hacen otras entidades que sí están obligadas a ello. Ese ejemplo es el mejor y no se debe cambiar.