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En un país como Colombia, marcado por el predominio de la cultura patriarcal y comportamientos machistas, que ha sido histórica y tradicionalmente violento contra las mujeres en diferentes formas, es muy positivo saber que se registran avances en el cierre de las brechas de género, responsables de las desigualdades entre hombres y mujeres. El hallazgo es de la Universidad del Rosario y el Consejo Privado de Competitividad, que con el apoyo de Davivienda elaboraron el primer Índice de Equidad de Género (IEG) Subregional 2024 que estudió el comportamiento en los 32 departamentos y Bogotá.
La medición tiene mucho que ver con la participación económica y laboral de las mujeres, con la forma como se han ido eliminando las condiciones de dependencia del género masculino para subsistir, y con el mejoramiento de la calidad de vida para las mujeres y sus familias, entre las que también se encuentran los hombres. El IEG establece que Bogotá, Atlántico, Cundinamarca, Valle del Cauca y Antioquia son los de mayores avances en pilares de infraestructura, empleo y acceso a servicios. Mientras que Caldas se ubicó entre los primeros 10 departamentos con menos desigualdad, ocupando el noveno lugar y destacando en indicadores como la tasa de desempleo, la pobreza multidimensional y los ingresos por renta de activos fijos.
Caldas, señala el IEG 2024, tuvo un puntaje global de 5,94 lo que representa un ascenso después de haber ocupado el puesto 16 en el año 2023 con un puntaje de 5,24. Completa este logro, que los otros dos departamentos del Eje Cafetero, Risaralda y Quindío, también registraron mejoras. Sin embargo, se advierte que en muchos indicadores el género femenino sigue siendo desfavorecido, como está ocurriendo en aspectos de representación política y todavía en la económica. Persiste aún en nuestra sociedad que las mujeres tengan que ser las encargadas de la infraestructura del cuidado, y dedicar mucho más tiempo y energía a cuidar de los ancianos, los niños y el hogar; desbalanceando el uso del tiempo e impidiendo que haya mayor participación de las mujeres en el mercado laboral y que puedan desarrollar carreras a la par con los hombres.
Como señala el Consejo Privado de Competitividad: “La equidad de género no solo es una cuestión de justicia, sino de desarrollo y de competitividad. Un país equitativo es más próspero y sostenible”, y la equidad se logra estableciendo una construcción colectiva entre mujeres y hombres en la que ambos géneros accedan a los mismos derechos y oportunidades. Por algo los departamentos más rezagados en el IEG son Vaupés, Guainía, Vichada, Amazonas y Guaviare, todos en el sur del país donde predominan las condiciones precarias.

En Colombia no se pueden seguir manteniendo estadísticas que hablan de 9 millones de mujeres inactivas, o que sean las más afectadas cuando no hay cobertura de servicios públicos, el agua por ejemplo y tengan que salir a buscarla para cocinar y realizar las actividades del hogar, labor que no es atribuida a los hombres. Caldas forma parte de los 13 departamentos en los que la tenencia de vivienda favorece es a los hombres y persisten las barreras que limitan el acceso equitativo a este tipo de bienes. Hay que esforzarse para que a través de políticas públicas y de programas en alianza con el sector privado, se sigan eliminando estas desigualdades estructurales entre géneros, que están afectando la competitividad en el país.