Después de estos meses de descanso, de vivir sin la prisa del reloj, de celebrar fiestas que traen regocijo espiritual y mental, llega el periodo de regreso a la normalidad del deber, el esfuerzo, el valor de dar pasos de superación, de no repetición de errores, de aprendizaje vivencial. Por eso muchos se hacen la pregunta: ¿Yahora qué....hacia dónde seguir, cómo continuar, cómo no perder la ruta que da vida?

Esta fecha del 14 de enero me recuerda dos hechos que resaltan actitudes que aún no se logran superar. El 14 de enero de 1927 el escritor alemán Herman Hesse publicó una obra que impactó: "El lobo estepario" en la cual se pregunta después de haber vivido los horrores de la guerra de 1919 si vale la pena seguir, si la existencia está señalada por la permanente violencia y odios al estilo del lobo que agazapado en la estepa sólo espera el momento para cazar su presa, matarla y sembrar terror con su presencia; la guerra aunque a veces equivocadamente se la ha llamado "santa" es un azote criminal que a veces vence, pero no convence por las sombras y dolores que deja.

Otro 14 de enero, en 1942 muere en México el periodista y poeta colombiano Miguel Ángel Osorio quien en las letras se conoce como Porfirio Barba Jacob, de pluma privilegiada con obras como Rosas negras, Poemas integrales y la famosa Canción de la vida profunda en la que resalta que hay días lúgubres y otros plácidos, pero terminando en la derrota traición y soledad. En 1946 sus restos fueron trasladados a Colombia, pues nació en Santa Rosa de Osos.

¿Será que la vida es así de oscura, trágica, triste, opaca, con cerrados horizontes y terminales vacías? Se anota que estamos en un tiempo en el cual vivimos de distracciones, placeres pasajeros, pero sin alegría firme, esperanza luminosa, caminos de superación.

Hoy ha dicho alguien que parecemos un desfile de zombis que nos arrastramos con desgano, rabia, decaimiento, perdiendo el brillo de las mañanas, el esplendor de los atardeceres, el reto de las luchas y dificultades, el brío de la vida de amor que supera el romance y la emoción para volverse férreo mediante un corazón lleno de esperanza y alegría por tener cada día la novedad de la vida que entre luces y sombras avanza sin perder la esperanza.

Ojalá no falte cada día la palabra de Jesús "No teman, Yo estoy con ustedes". Buen año.