Fue el día 25: la niña subió con sus padres y hermanito a la buseta de turno, siempre limpia y en buen estado y la recepción amable de su conductor. No hay que negar que el transporte público en Manizales es de alta calidad, haciendo honor al reconocimiento de ciudad amable en América Latina.
La pequeña cargaba en sus brazos un bello muñeco que parecía un niñito vivo: reía, lloraba, tomaba tetero, abría y cerraba los ojos; la niña estaba encantada con el regalo recibido en la noche cantando villancicos gritados: "ven a nuestras almas ven no tardes tanto". Reía encantada y mostraba a todos las cualidades de su pequeño bebé, muy suyo, y le abrazaba con ternura y posesión.
Al ver la bella escena me trasladé a la gruta de Belén y me pareció ver en esa niña a María de Nazareth en embeleso y adoración. Me atreví a saborear una corta plegaria: "Señor , qué bueno recibirte en esta Navidad y en cada día como esta pequeña lleva su bebé. Navidad es dejar nacer en nuestra vida a Jesús de Nazareth y vivir con el gozo de la niña aquella". Navidad es recibir el regalo o don más precioso que el Padre da a la humanidad y a cada uno para tener la experiencia de la cercanía divina unida a la aventura humana.
Pero hoy se me ocurre pensar también que la niña sigue siendo ejemplo iluminador para recibir el nuevo año que empezamos. Recibimos como eco de Navidad el regalo de un nuevo año colmado de sorpresas que debemos aceptar como regalo lleno de dones.
Como la narración de "Las mil y una noches" cada día nos trae una historia nueva, un hecho retador, unas horas para llenarlas de gestos, palabras, novedades y aún rutinas pero iluminadas con el calor de quien recibe un magnífico don, un escalón para ascender, un tiempo para abrirse a las sorpresas que cada bien o cada mal brillan al frente de cada jornada para que derrotemos el pesimismo, la oscuridad, el desaliento o la indiferencia con la visión de la novedad que llega cada día.
Como la niña aquella ojalá sepamos manejar el tiempo, el espacio, la soledad y la compañía, el hallazgo, el encuentro como como palabra verbal o gestual que Dios coloca a cada obra suya y sigue viendo que "es buena", como anota el Génesis en el inicio creador. FELIZ AÑO NUEVO.