El 11 de febrero se ha establecido celebrar la Jornada Mundial del Enfermo, tal vez por ser este día memoria de lo que a diario sucede en Lourdes (Francia) en el Santuario donde brota siempre una sanación espiritual y física que hace pensar sobre la presencia de la enfermedad que a veces azota con inclemencia, pero que tiene asomos de curación en los gestos de acompañamiento, cariño y animación de quienes hacen presencia de animación en los sucesos infaltables de la existencia como lo es la enfermedad.
Esta realidad en La Biblia se hace presente de principio a fin, y en Cristo se convierte en fuente de sanación total. Todos anhelamos la salud y combatimos la enfermedad, fuente de realismo, reflexiones e investigaciones así como de gran animación de los servidores de la salud tanto corporal como espiritual.
Manizales desde sus inicios no ha sido ajena a ello. Entre las cualidades que hicieron atrayente esta montaña se anotaba: “Tiene buenas aguas, buen clima, vientos refrescantes y saludables, gran número de plantas medicinales”. Así se vivió el comienzo de esta raza fuerte y toda enfermedad se atacaba con buenas bebidas de espléndidas plantas medicinales. El inicio fue a base de medicina natural, hierbas, homeópatas. Para casos más complicados se acudía a Salamina que tenía ya médicos y hospital, antes de Manizales.
Pronto, jóvenes de la naciente población salieron a estudiar Enfermería y Medicina, hasta cristalizar en la creación del primer hospital en Manizales en el año 1870.
Es notorio cómo la Iglesia se hizo presente pronto en comunidades religiosas dedicadas a cuidar a los enfermos y mantener la población en buen estado de salud. Las Hermanas de La Presentación llegaron pronto y organizaron en forma óptima para su tiempo el hospital general ubicado en la zona que hoy ocupa Cable Plaza, tomaron el Hospital Infantil, el Hospital San Isidro y la Clínica que lleva su nombre.
Otras comunidades acompañaron a los enfermos, como las Hermanas Capuchinas en la Clínica de Manizales, los padres de San Juan de Dios tomaron el Hospital que lleva su nombre donde aún hoy funciona dando alivio al cansancio mental tan visible en las actuales circunstancias.
Pesar causó la despedida de las religiosas de San José de Gerona, llamadas las veladoras, que pasaban la noche cuidando en las casas a los enfermos. Con tan buenos recuerdos amemos a nuestros enfermos para una mejor salud.