17 Jun, 2026

Dios... jugando

La creación como juego, disfrute; la existencia como asombro ante lo que a diario aparece en una constante creación como acto único de Dios.

Alguien anotó, comentando los movimientos en el Campeonato Mundial de Fútbol que avanza y que hoy nos da ver a Colombia en acción deportiva, que el deporte semeja al culto sagrado; tiene reglas que se deben seguir, ritos señalados, vestimentas especiales, actores con diversos oficios, cantos, participación de la población, comienzo y término.
Hablando con un buen amigo sobre esto caímos en la cuenta de que La Biblia en algunos pasajes nos presenta la creación como juego ...así como suena; el acto creador es presentado como un acto de gozo y juego divino, como un movimiento creciente que sigue parámetros explosivos de emoción, espacios de silencio y de ruido pues la palabra tiene su momento.
Si leemos con cuidado un texto bíblico como el del libro de Proverbios en el capítulo 8, versículos 22 a 31, nos damos cuenta de la veracidad de lo comentado. Presenta el acto creador con ambiente festivo, solemne, nada caótico, sino brote alegre de actos creativos que son resaltados como un acto lúdico, casi musical; como un juego placentero que brota de la mente divina y permite el brote de admirables seres, que desde lo inerte llegan a la expresión de movimiento, sorpresa, novedad, expansión, vitalidad. Alguien lo califica como "acto de gozo y juego divino".
Vale recibir el texto citado para darnos cuenta del realismo de una creación que tiene la belleza y la sorpresa de un magnífico juego. Dios crea con el gusto de quien juega a la belleza y la hace posible con la mirada y aplausos de la sabiduría que está presente en el acto creador. Muchos figuran esa presencia como la del Verbo, Jesucristo el Hijo eterno.
"No había hecho la tierra y los campos... allí estaba yo. Estaba disfrutando cada día, jugando todo el tiempo en su presencia, con el mundo creado disfrutando con los hombres. Dichosos los que siguen mis caminos".
La creación como juego, disfrute; la existencia como asombro ante lo que a diario aparece en una constante creación como acto único de Dios y extendido en el tiempo, que permite la aparición de la belleza en sus múltiples maneras, que debe emocionarnos, alegrarnos, llenarnos de optimismo porque hay un Creador gozoso y dador de sorpresas gratas aunque tantas veces las dañemos.
El sabio Einstein dejó bien claro esta percepción: "Dios no juega con los dados al azar". Certezas que emocionan como goles eternos.