Opinión
10 Mar, 2026

Cuasimodo, de El jorobado de Nuestra Señora, y la Cuaresma

Me parece que tiene un sello de Cuaresma. La iglesia, como Cuasimodo, nos llama en Cuaresma para reunirnos, nutrirnos, animarnos.

El gran genio francés literario Víctor Hugo publicó en 1831 una novela con luces de historia que se hizo famosa: "El jorobado de Nuestra Señora de París”, que narra la vida de un hombrecillo sordo, abandonado de su familia, con enorme joroba y mirada insegura. El archidiácono de Nuestra Señora, el magno Templo Parisino lo adoptó y le dio como vivienda la torre del campanario y como oficio tocar las campanas y tener todo en su orden.

Un día al salir al atrio cae en la burla de despiadada turba. Una mujer gitana bella y joven lo defiende, se llamaba Esmeralda, brillante como su alma. Cuasimodo se enamora de aquella que le dio el primer beso de amor y le arrancó sonrisas a su deforme rostro. Un pretendiente de Esmeralda la acusa con calumnias y sella sus celos con la fatídica orden: la horca pública.

Cusimodo nada puede hacer para liberarla. Se cuenta que semanas después encontraron en el cementerio a Cuasimodo muerto encima de la tumba de su amada Esmeralda.

Narración para múltiples aplicaciones, pero sólo quiero destacar dos que valen la pena hoy. Gracias a esta obra literaria Víctor Hugo libró el Templo de Notre Dame de ser demolido ya que estaba en proyecto construir otra edificación en el mismo lugar; las letras destruyeron pérfidos deseos y actos.

Lo segundo que resalto es lo que Cuasimodo sentía cada vez que tocaba las campanas llamando al Templo: danzaba entre campanadas viendo como muchos feligreses llegaban para las celebraciones, como abejas al panal, para recibir y repartir la miel del amor divino.

Me parece que tiene un sello de Cuaresma. La iglesia, como Cuasimodo, nos llama en Cuaresma para reunirnos, nutrirnos, animarnos y evitar que la Iglesia de Jesucristo se derrumbe por hachazos de odios o indiferencias. Además la Palabra divina como literatura de oro, fulgor y ascensos hará que la Iglesia como Comunidad, Asamblea de creyentes en los besos de Dios más tiernos y fuertes que los de Esmeralda a Cuasimodo nos llenarán de vigor, luz y esperanza para seguir en camino "cambiando las lanzas en podaderas", los odios en perdón, el orgullo en humildad, la indiferencia en el pan compartido en el altar que es llevada a los más necesitados.

Buena unidad entre Cuasimodo, Esmeralda, la Cuaresma ...y tu.